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jueves, 24 de abril de 2014

Julio "Tito" Palma, Nunca lo olviden!!!

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EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO SOBRE LA TRIPLE FRONTERA
El asesinato del periodista radial chileno Alberto Palma Godoy revela hasta qué punto las mafias que contrabandean de todo entre Paraguay, Argentina y Brasil se mueven con impunidad y protección política. El crimen siguió un patrón similar al de otros trabajadores de prensa: represalias, amenazas y muerte.
"Demasiado" y "tarde" son las palabras más tristes del idioma. Demasiado tarde, Alberto Palma Godoy, alias "Tito", decidió partir con su mujer y sus hijos a Chile, su país natal. Le había enviado una carta al presidente de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos. Le advertía: "Lamentablemente, no se puede contra la mafia". No obtuvo respuesta.
A la mafia se había referido dos días antes de su muerte. El último contacto al aire con el periodista Víctor Benítez, de Radio Chaco Boreal de Asunción, de la cual era corresponsal en Itapúa , terminó siendo la síntesis de las amenazas que había recibido en mensajes de texto enviados a su teléfono móvil: "Me contrataron para matart" para "hacrte viajar decía uno de ellos, con errores ortográficos . Muy pronto n veremos".
La cita iba a ser el miércoles 22 de agosto de 2007 a eso de las 10 de la noche en el pueblo Mayor Julio D. Otaño, sobre el río Paraná, 450 kilómetros al sudeste de la capital paraguaya.
Dos hombres con uniformes militares que iban en moto irrumpieron de pronto en su vivienda. Lo acribillaron. En el piso quedaron 18 casquillos de balas, según el comisario Angel Barboza, jefe de la policía de Itapúa. Seis balazos dieron en la frente, el cuello, los brazos y las piernas de Palma, de 48 años. Su pareja, Wilma Martínez, de 24, con la cual tenía un hijo de apenas dos meses, resultó herida en la pierna izquierda y debió ser internada de urgencia.
Habían cenado con el padre de ella, Aparicio Martínez, de 59 años; en ese momento, éste tocaba la guitarra. "Sin mediar palabra comenzaron a efectuar disparos contra la humanidad de las víctimas", declaró ante la policía.
Lo había presagiado Palma en su diálogo radial con Benítez: "En concreto, te digo que se llegó al límite máximo acá y mi señora está allá, en Ciudad del Este. Saqué a mis hijos del colegio. Hice la denuncia de la gente vinculada con la mafia, el robo de gasoil, y es difícil luchar solo".
O sea, te vas a volver a Perú.
No, me voy a Chile de vuelta.
Chile, perdón.
Lamentablemente no se puede
aquí luchar contra la mafia dijo Palma . Los liberales son los que están manejando dos radios truchas y yo los he denunciado, y he tenido los problemas que tengo. Por eso ya no estoy en Otaño; estoy en otro lugar, esperando plata de mi familia. Me voy desilusionado. No me atrevo a ir a la policía porque ellos los manejan a platazo limpio.
A los ojos del fiscal, Nelson Ramos, el asesinato de Palma tuvo los visos de un ajuste de cuentas. "Estamos en presencia de algún grupo de poder concluyó ; de dónde proviene es lo que tenemos que saber. Esto aclararía más las cosas".
Sobre dos hipótesis comenzó a trabajar Ramos: el narcotráfico y las denuncias contra estaciones de radio aparentemente ilegales que, al parecer, pertenecen a dirigentes liberales vinculados con el contrabando de gasoil. Palma tenía su propia radio, FM Mayor Otaño, pero "por cuestiones políticas" se quedó sin la licencia. En diciembre del 2006 perdió los equipos, decomisados por las autoridades. De ahí su trabajo de corresponsal de Radio Chaco Boreal. A los medios gráficos no vacilaba en brindarles información. En los últimos meses, sin fuente de ingresos aparente, se ganaba la vida como fotógrafo de acontecimientos sociales y familiares.
En uno de los mensajes de texto que recibió antes de morir, enviado desde el teléfono móvil número 0982-316-472, el presunto asesino dice que Palma y otro vecino de Mayor Otaño, Julio Ríos, habían sido los responsables de la intervención de esas emisoras. Después de la primera ronda de declaraciones, Ramos se mostró escéptico: "Sólo arrojaron más dudas dijo . Están mintiendo. Es como si estuvieran falseando datos para desviar la investigación hacia otro lado. No sabemos con qué intención se está haciendo esto, pero cuando lleguemos al fondo de esta cuestión y descubramos que realmente nos mintieron, van a recibir el castigo que se merecen".
El padre de la pareja de Palma, Aparicio Martínez, testigo principal del crimen, quedó detenido por obstrucción de la Justicia. En su declaración habría negado datos que, tras el allanamiento de su casa, comprobó Ramos que habrían sido ciertos. Tanto su hija Wilma, por más que haya resultado herida, como su hijo quedaron expuestos. Las pesquisas depararon más dudas que certezas sobre su papel en el drama coronado con la muerte de Palma. De los asesinos, ni un identikit lograron confeccionar.

SOBRE LLOVIDO, MOJADO

La conmoción caló hondo en un país tristemente familiarizado con los asesinatos de periodistas radiales que denunciaron corrupción, contrabando y relaciones del narcotráfico con políticos y empresarios. En todos los casos, las investigaciones condujeron a la impunidad.
Uno, en particular, demostró el peligro que significa en Paraguay meter las narices donde no se debe y, como dejó dicho Palma, donde "no se puede". El asesinato de Santiago Leguizamón, director de ZP 31 Radio Mburucuyá, creada y dirigida por él en Pedro Juan Caballero, la frontera seca con Brasil, el 26 de abril de 1991, Día del Periodista, marcó a fuego a la prensa paraguaya. Lo liquidaron sicarios, como pudo haberle sucedido a Palma, después de haber denunciado el tráfico de drogas, el lavado de dinero, el contrabando de soja, el robo de vehículos y la corrupción en general.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de las Américas deploraron el asesinato de Palma y exigieron una investigación exhaustiva. El Sindicato de Periodistas de Paraguay (SPP) señaló: "Hace algunos años, Palma Godoy había sido víctima de un intento de expulsión del país, también a raíz de su tarea de comunicar la realidad en Itapúa. El colega expuso ante la ciudadanía las operaciones de los traficantes ilegales de combustibles, así como de drogas, además de las vinculaciones de los delincuentes con el aparato político". Enumeró a los periodistas asesinados en el país por organizaciones delictivas: Leguizamón, Calixto Mendoza, Salvador Medina y Samuel Román y les atribuyó a éstas "la desaparición forzada" de Enrique Galeano. En todos los casos primó la impunidad. Palma había denunciado a funcionarios municipales de Mayor Otaño, de extracción liberal, presuntamente relacionados con seccionaleros (dirigentes), de extracción colorada, en el contrabando de gasoil. Lo dijo en su última intervención radial: "Acá, los liberales (de oposición) están en la municipalidad y son los más grandes contrabandistas de gasoil, y el presidente de seccional (del Partido Colorado, gobernante) tiene el surtidor (estación de servicio) más grande".
En marzo del 2004, la Dirección General de Migraciones de Paraguay decidió expulsarlo del país. La resolución 62, del 2 de ese mes, decía que había transgredido la ley migratoria en sus artículos 80 y 81. Era director de su radio pero, como chileno, no tenía los documentos en regla.
El trasfondo, sin embargo, era otro: "Me expulsaron como si fuese un peligroso delincuente dijo entonces . El día tres de marzo me citaron a la comisaría, donde el funcionario de Migraciones Adrián Martínez y un policía me comunicaron la expulsión del país. No me dieron tiempo siquiera a que regresara a mi casa a cambiarme de ropa. Me subieron a una camioneta y me trasladaron hasta el puente Encarnación-Posadas (Argentina), donde me dejaron abandonado".
La razón, según el diario ABC Color, de Asunción, era la molestia de políticos de Mayor Ocaño que habrían presionado a las autoridades por las críticas frecuentes que recibían. En su alegato, Palma señaló: "Hay gente que se sabe que tiene doble nacionalidad y brasileños ilegales que destruyen los bosques, pero nadie les dice nada. Yo estoy afincado. Tengo mi esposa paraguaya y cinco hijos paraguayos que ahora quedaron abandonados allá".
¿Cómo era Palma? En primer lugar, frontal: no medía los riesgos. "En su vida particular tenía cuatro mujeres confió uno de sus amigos . Sobrellevaba las necesidades. Era un pobre periodista radial que intentaba sobrevivir en el interior del país". Esa descripción no se ajusta a las habladurías posteriores a su muerte sobre el presunto chantaje que ejercía con los grupos vinculados con el narcotráfico y el contrabando de gasoil. Sabía demasiado y por ello tarde, quizá se dio cuenta del tenor de las amenazas que había recibido. "Demasiado" y "tarde" se confabularon para ser las palabras más tristes del idioma.
Nacido en Coyhaique, en el sur de Chile, Palma se radicó en Paraguay en 1995 y se casó en segundas nupcias el 14 de agosto de 1997 con Jannet Margarita Kieling; tuvieron dos hijas: Lilian Paola, de 10 años, y Jessica María, de nueve, ambas paraguayas. Luego se separó y convivió con Calixta Benítez, radicada en Ciudad del Este; tuvieron tres hijos paraguayos: Tito Alberto, de 10 años; Sebastián, de ocho, y Carlos Rodrigo, de siete. Con su cuarta mujer, Wilma Martínez, tuvo una beba en junio de este año.
En la radio incursionó entre 1989 y 1994 con el sacerdote Antonio Ronchi en Puerto Sánchez e Isla Toto, de la red de emisoras Madripo. En Puerto Sánchez conoció a Emilio Anchorena, paraguayo. Por su consejo, decidió viajar en 1995 a Paraguay con su mujer y uno de sus hijos.
Instaló la radio. La consideraron "pirata" (ilegal). En iguales condiciones según él estaban Fiesta, de Hugo Medina, y Radio Frontera, del dirigente liberal Gerardo Denis Florentín, presidente de la Junta Municipal de Mayor Otaño. Las quejas de los vecinos de un colegio que se había quedado sin maestra por el traslado de la docente Sonia de Denis habría sido el detonante de la denuncia contra Palma por residir en forma ilegal en Paraguay, firmada por Florentín; la directora del colegio, Guillermina Vera de López; el funcionario local Silvio Rodríguez y los vecinos Nélida Vázquez de Mereles y Jorgelina Vera González.
La denuncia, formulada por el director de Migraciones, Carlos Machuca Vidal, decía que era "su costumbre realizar encuentros con líderes de vastos sectores sociales, culturales y políticos, incitando permanentemente contra el gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos al levantamiento popular, no respetando a las autoridades legalmente constituidas en base a elecciones democráticas, manifestando permanentemente que todos son corruptos, llegando al punto tal de atentar contra la soberanía".
Finalmente, el ministro del Interior, Orlando Fiorotto, revocó la expulsión por medio de la resolución número 39, del 12 de marzo de 2004. En ella admitió el error que había cometido Migraciones.
Palma regresó a Mayor Otaño y, a su vez, pidió garantías porque ya habían atentado contra su vida. En el pueblo los vecinos organizaron "fiestas de apoyo" para recibirlo.
AMENAZAS PERMANENTES
Poco antes del desenlace, Juan Augusto Roa, corresponsal del ABC Color en Itapúa, había recibido un mensaje de texto de Palma en su teléfono móvil: decía que tenía información que quería compartir con él. "No pude llamarlo inmediatamente y luego me enteré de lo ocurrido se lamentó . El sabía que vivía en la mira de gente que se sentía afectada por lo que decía. Constantemente denunciaba ese tipo de cosas. Era muy corajudo; no tenía pelos en la lengua".
Oscar Bogado, corresponsal del diario "Ultima Hora" de Asunción, también ha sido víctima de persecuciones y amenazas de muerte. Hasta entraron en su casa. "Las personas que hicieron esto son los mismos que asesinaron a 'Tito' Palma y que atentaron contra otro colega de la zona", afirmó. Todo comenzó, en su caso, con la publicación de artículos sobre procedimientos de incautación de marihuana en el 2006. En su teléfono móvil y en su casa recibió amenazas. "Si querés ver crecer a tu hijo, dejá de meterte en el tema", fue una de ellas. Otra: "En cualquier momento te vamos a liquidar". Su situación se agravó este año: "Fueron un poco más lejos, porque me siguieron desde mi casa hasta el lugar de trabajo de mi esposa, entraron en mi casa, la fotografiaron e insistieron en que estaban siguiendo mis pasos y en que, cuando quisieran, iban a liquidarme". Bogado radicó las denuncias correspondientes ante la Fiscalía y la Policía Nacional. Le asignaron custodia por unas semanas, pero advirtió que la investigación había sido escasa. La zona en sí es, para los periodistas, un desafío cotidiano. "El nordeste del departamento es tierra de nadie. Las autoridades no existen y la población no quiere tirar (revelar) ningún dato por temor a las represalias. El que habla amanece al otro día tirado en cualquier bosque", señaló Bogado.
En los primeros allanamientos, el fiscal Ramos se incautó de una cámara fotográfica, un grabador, papeles y cédulas de identidad a nombre de César Rubén Oviedo Franco (de Santa Rosa, departamento de Misiones) y de Antolín Brítez (de Pilar, capital del departamento de Ñeembucú), entre otros elementos. También obtuvo una copia de la carta dirigida al presidente Duarte Frutos en la cual Palma detallaba pormenores del contrabando de gasoil, el narcotráfico y las radio mau (ilegales) de la zona, pero no daba nombres.
En el nordeste de Itapúa, según confiaron fuentes de la zona que pidieron mantener sus identidades en reserva, "operan dos o más grupos de narcotraficantes. Tienen poder político y están en instituciones públicas que obedecen las órdenes del presidente de la República. Inclusive, los jefes están muchas veces presentes en reuniones políticas con él. Gozan de una total impunidad. Hacen lo que quieren. Las personas que encabezan las bandas no escatiman ningún esfuerzo en liquidar a quienes saben de sus movimientos o sus negocios. Por eso muchos, por temor, no salen a decir lo que saben. Eso le pasó a 'Tito' Palma por denunciar los movimientos del narcotráfico. Los mafiosos lo liquidaron".
La mafia, a la cual Palma se había referido en su última intervención radial y por la cual iba a regresar a Chile, pagaría "cuotas" para moverse a sus anchas en tierra de nadie, gobernada por la impunidad. Un periodista de la zona recibió una amenaza después del crimen: "Ahora seguís vos". Se siente solo, triste, atormentado. Sólo abriga una esperanza: irse del país, antes de que sea demasiado tarde.

DATOS PERSONALES 
Lugar de nacimiento
Coyhaique, Chile.
Edad al fallecer
48 años.
Profesión/cargo
Periodista radial independiente.
Antecedentes periodísticos
Se desempeñó en radios locales y como corresponsal de emisoras de Asunción.
Años de ejercicio del periodismo
15.
Reconocimientos
No obtuvo en forma oficial, excepto el apoyo del pueblo cuando fue deportado.

FICHA DEL CASO
Fecha del asesinato
22 de agosto de 2007.
Posibles móviles
Las denuncias contra políticos vinculados con el contrabando de gasoil y el narcotráfico.
Presuntos autores o implicados
Se desconoce la identidad, pero se sospecha de policías y de sus propios familiares.
Consecuencias violentas
Su muerte y amenazas contra otros periodistas, lo cual fomenta el temor y la autocensura en una zona hostil para ejercer el periodismo.

Palma estaba asustado y planeaba volver a Chile con su familia cuando fue asesinado.
Los departamentos del Este de Paraguay y zonas fronterizas de Argentina y Brasil parecen "tierra de nadie".

jueves, 6 de enero de 2011

Recuerdan a periodista Salvador Medina, a 10 años de su asesinato

Escribió Koki Figueredo, recordando al querido Salvador Medina.


Este 5 de enero de 2011, se cumplen diez años del asesinato a manos del crimen organizado de Salvador Medina Velázquez, un humilde periodista comunista- no en el sentido partidario- sino porque amaba profundamente a la gente y soñaba con un Paraguay igualitario donde todos puedan acceder a lo necesario y acabe la riqueza de unos pocos en detrimento de la miseria de las mayorías.


Por: Jorge David Figueredo, especial para ABC Digital

Recuerdan a periodista Salvador Medina, a 10 años de su asesinato
Salvador Medina Velázquez


Fuente: Archivo ABC Color
Al escribir sobre Salvador Medina, no puedo ni quiero ser imparcial parafraseando al reconocido periodista y estudioso de la mafia italiana Joan Queralt “Hay demasiados muertos en la crónica paraguaya de lucha contra la mafia, demasiadas víctimas, demasiado sufrimiento, demasiadas esperanzas traicionadas, demasiada impunidad como para afrontar esta recordación sin llamar a las cosas por su nombre, identificar a los verdaderos culpables y a sus cómplices” e intentar no olvidar como siempre hacemos los paraguayos, convirtiéndonos con nuestro silencio en verdugos de los mártires.

Él era un amigo de mis años juveniles en que soñábamos una Patria nueva, como dice una canción “libre de ataduras extrañas ni guerra entre hermanos”, pero por sobre todas las cosas que exista justicia social y sabíamos que eso solo era posible si nosotros los jóvenes en aquel entonces éramos protagonistas del cambio, que empieza por uno mismo, despojándonos de nuestro egoísmo de buscar solo nuestra comodidad para pensar en esa inmensa mayoría del pueblo paraguayo, que era sometido no solo a la miseria económica sino a la ignorancia por medio del fanatismo, el clientelismo político y la corrupción que se institucionalizó en el país creándose toda una cultura de la ilegalidad que hasta hoy en día está legitimada por la inmensa mayoría de los paraguayos.

No quiero ahondar en detalles de aquel atroz crimen que acabo con su vida, siendo el autor material Milciades Maylin, condenado a 25 años de pena privativa de libertad, sin embargo los autores mediatos o intelectuales jamás fueron ni siquiera procesados, ya que estaban ligados al poder político y económico dominante, que lideraban la mafia del tráfico de maderas y la marihuana en la comunidad de Capiibary, Departamento de San Pedro, distante unos 250 Kilómetros al noreste de la capital del país.

Sin embargo, quiero rescatar para las futuras generaciones lo que fue y seguirá siendo SALVADOR MEDINA VELAZQUEZ, un verdadero mártir del periodismo paraguayo, que hasta este momento no es valorado ni recordado como tiene que ser por los medios masivos de comunicación, porque él no formaba parte de los periodistas que trabajaban en medios comerciales como Santiago Leguizamón (también asesinado por la mafia) ni tampoco reunía el perfil de un hombre que buscaba la prensa para hacer réditos para fines personales pecuniarios o de otra índole; lo suyo era ser un quijote del periodismo paraguayo comunitario, alternativo, que peleó solitariamente contra los molinos de viento de este sistema capitalista criminal que todo lo compra y vende, que lo margino en vida ya que se sabe nunca trabajó como comunicador en un medio masivo comercial ni tampoco después de ser asesinado han reivindicado sus ideas y trayectoria de vida contra la mafia al servicio de la gente.
Él trabajo en una radio comunitaria de Capiibary, sin fines de lucro, llamada Ñemity FM , que en español significa sembrar; desde allí el denunciaba a los criminales del tráfico de maderas que arrasaban impunemente con lo poco que quedaba de nuestros bosques, y a los traficantes de droga, productora de tantas muertes tanto nacionales como extranjeras; ambas actividades delictivas también han generado incluso hasta hoy muchos asesinatos que en las crónicas policiales aparecen simplemente como “muertes por ajuste de cuentas”-como buscando justificarse este tipo de homicidios en que supuestamente caen abatidos soldados en guerra de grupos rivales que forman parte del crimen organizado-, sin que casi nunca se llegue a los verdaderos responsables de estos crímenes; este periodismo de combate, de lucha por la verdad y la justicia en que Salvador humildemente y casi anónimamente estuvo involucrado como guerrero de la justicia, sembrando no solo ideas,- ni tampoco hizo mero proselitismo a través de la radio en que muchos activistas sociales han caído olvidando sus raíces- sino dándonos con su testimonio de vida un ejemplo a seguir no solo por los verdaderos periodistas sino por cualquier ciudadano del mundo que desea acabar con este sistema criminal del cual todos formamos parte activa o pasivamente, ya que usamos o pedimos prestado muchas veces el dinero de los bancos, cuya fuente es legal e ilegal, pero al fin de cuentas todos usamos el dinero como dijera un santo definiéndolo como “el estiércol del demonio”, y así como escribiera el periodista e estigmatizado Giorgio Bongiovanni su abundancia genera una tranquilidad falsa en nuestras vidas, y su ausencia produce en nosotros preocupación, inseguridad, y malestar”.

Salvador Medina tiene que ser recordado no muerto o solo por medio de algún bonito discurso ocasional cada año, olvidado al día siguiente, sino que debemos ser conscientes que él está más vivo que nosotros que nos decimos cristianos o creyentes, y no realizamos las obras que él hizo. Sin embargo, el mayor homenaje que podemos hacerle es seguir sus pasos, tomar la posta que él nos dejó; ya que él fue consciente de la realidad que nos rodea. Él nunca vivió condicionado a la ilusión de los placeres materiales efímeros que el mundo nos ofrece, nunca tuvo vacaciones en su misión, grandes ahorros en el banco, ni casa propia adquirió, tampoco dispuso de tiempo para pensar en si mismo que por derecho natural le corresponde, pues no tuvo esposa ni hijos; es decir el es un verdadero justo, un revolucionario que deseaba auténticamente una nueva civilización; por eso entrego su vida por su amor desinteresado e incondicional a nosotros, por el bien de nuestros hijos y nietos, pues como escribiera el periodista y estigmatizado Giorgio Bongiovanni “ los pilares que soportan la solemne e imponente construcción del amor, de la paz y de la justicia son el sacrificio, la renuncia y elservicio. Estos son los valores que encarnan a los testigos de la verdad, los emúlos de Jesús.” Él, sin duda, se ungió de estos valores supremos, el era un mensajero que por medio de su programa radial buscaba despertar la conciencia de la gente, quitarle de la ignorancia en que vive, su estilo de hacer periodismo era una verdadera osadía en un país acostumbrado a una prensa y periodismo mercantilista, oportunista, manipulador de las informaciones, legitimador de las grandes desigualdades sociales aun vigentes en el país,- que criminaliza a las victimas y que defiende como perseguidos a los grandes delincuentes- que históricamente se beneficio económicamente de las mafias - que incluso actualmente esta promocionando la posibilidad de candidatarse a Presidente de la República del Paraguay, a Horacio Cartes, un conocido dirigente deportivo, multimillonario, y que según algunos intelectuales paraguayos baso la acumulación de su fortuna en actividades ilícitas ligadas al crimen organizado.
Pero el mayor aporte que Salvador Medina nos legó, y nos enseña con su vida según mi opinión y que es la causa de su martirio en este atormentado planeta, es que no se puede cambiar nada en la sociedad, ya sea en la familia, en los partidos políticos, en las religiones, en las diversas organizaciones civiles, dentro de uno mismo sino entregamos todo lo que tenemos por AMOR al prójimo, incluso la VIDA misma.
Finalmente a diez años de la desaparición física del amigo y compañero Salvador, ha sido una constante en mi vida sentir que el no ha muerto nunca, sino que vive en la voz y las piernas de periodistas como Giorgio Bongiovanni, Giulietto Chiesa, Lorenzo Baldo, Ana Petrozzi, jueces como Juan Alberto Rambaldo, Pablo Eguren, Antonino Di Matteo, fiscales como Antonio Ingroia, Luca Tescaroli y ciudadanos como Salvatore Borsellino, Leticia Battaglia y deseo desde lo más profundo del corazón poder hacer en mi país a favor de la justicia y contra la mafia con la misma fortaleza, integridad y honestidad que tuvo este mártir, aunque sea un grano de arena, a imitación de los que estos grandes hombres realizan cada día.

Este "Desgobierno" que promete mucho y no hace nada.

  * Imagen con D.R. Internet Hola querid@s seguidor@s, aqui vamos de nuevo a la aventura de hablar de polítiquería y las vicisitudes que, lo...