Washington, 21 marzo (EFE).- El primer día de ataques de EEUU contra Libia costó más de US$ 100 millones, y su parte del operativo podría superar los mil millones de dólares.
Lo más vergonzoso de este titular es que esta maldita guerra se mide en costos económicos, desdeñando los costos de las vidas de civiles inocentes en todo este embrollo, que no envuelve otra cosa sino la codicia y el hambre de poder de los países involucrados.
Libia está siendo bombardeada con los mismos aviones que Francia le había ofrecido al gobierno libio a cambio de petróleo, que finalmente no se concretó.
Si le tienen rabia al tal Gadafi, que armen un grupo de élite que lo detenga, luego que un tribunal lo juzgue y ya (ya lo hicieron una vez aplicando la pena de muerte en pleno siglo XXI). La población civil de Libia, esa gente trabajadora, padre de familia, ciudadano inocente y ajeno a los negociados políticos de estos megalómanos heridos en su ego, no tienen porque morir.
No soy de odiar a nadie, pero creo que esta vez los gobiernos “aliados” para bombardear Libia “en pos de una PAZ” que nunca va a existir, merecen todo mi repudio, así como de buena parte de los ciudadanos del mundo.
En todo esto hay otra guerra, nada silenciosa, la de los medios de comunicación y los movimientos políticos. Unos defienden a capa y espada a Gadafi, otros lo tornan un verdadero demonio. Todos lo medios publican “sus pensamientos” dejando un micro espacio para lo que realmente piensa la gente de Libia.
A propósito ¿Qué piensan la mayoría de los libios de todo lo que está pasando? ¿Cuál es la verdad verdadera de todo este lio?
Ahora no solo debemos pensar en estas guerras, también está el gravísimo problema de las centrales nucleares dispersas por todo el mundo, poniendo en riesgo la vida de inocentes, al solo efecto de dar la imagen de “país poderoso” ante los demás países considerados “en vías de desarrollo”
Más que nunca debemos pensar en priorizar al capital humano y su entorno natural, de otro modo el apocalipsis no será sino la devastación del mundo por el propio hombre.