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domingo, 28 de abril de 2013

LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN COMO DETONANTE DE LA CRISIS DEL MODELO NEOLIBERAL




(Director de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Academia de Humanismo Cristiano)

Si hay una forma abreviada de entender lo que está pasando y del significado de la crisis de la Educación, en el contexto de las movilizaciones estudiantiles y ciudadanas, es comprendiendo como operan tres principios básicos del liberalismo. En el caso chileno estos principios se han manifestado en forma absoluta.
El actual gobierno, ha sido  una expresión radical del modelo vigente. Ha hecho primar la ley del Interés Individual, por sobre el concepto de interés social. Se ha negado a buscar una armonía racional entre ambos intereses, que sin duda, son legítimos. Así se ha llegado a un individualismo extremo que se manifiesta en las enormes diferencias en la satisfacción de algunos derechos básicos, como la educación, la salud y otros. La libertad, casi absoluta, de empresa, sin controles adecuados, ha aplastado a la sociedad civil en los derechos sociales y el Estado ha fallado en la necesidad  de transformar el entorno político y económico del país. Se ha llegado a plantear, nuevamente, de manera casi primitiva, que el interés social se satisface en la absoluta libertad de empresa, con un concepto radical de propiedad privada intocable. Esto es lo que hace al presidente decir, en algún momento, que la educación es un bien de consumo, lo que se manifiesta, no solo en el modelo imperante, sino en las soluciones que provienen del mismo gobierno. No hay respuesta social para el interés social.
Un segundo aspecto, que debemos identificar, es cómo se utiliza hoy el viejo principio, de La Libre Concurrencia. Esto significa para los liberales, producir bienes con el mínimo de trabas posibles, con factores que garanticen la producción y la acumulación, donde el individualismo del sistema se manifiesta en el concepto de propiedad privada (sin límites reales) y donde la empresa, a través del sistema, “supuestamente”, satisface armónicamente las necesidades. Se concurre libremente a producir. Se produce y se financia con la menor cantidad de controles posible. Absoluta libertad de empresa, con un concepto de propiedad, también absoluto, que no cumplen con lo que nosotros creemos que es la función social de la propiedad y,  por lo tanto, la función social de la empresa. Esto se niega absolutamente en los círculos liberales.
Lo anterior se traduce en un sistema educacional también “libre”, donde el lucro no podría estar ausente, porque se iría contra la esencia del sistema. Se establece, de acuerdo a lo anterior, una especie de “libre competencia” entre los establecimientos educacionales, donde evidentemente, los más eficientes, serán los que cuentan con mayores recursos y que en sus espaldas, tienen un adecuado centro de negocios. Así el lucro, se convierte en el fundamento que corrompe el fin de la educación como un valor y como un derecho humano. Los derechos humanos no pueden ser un factor de negocios, como se había montado en el caso de la educación. En este concepto estaban destinadas solo a sobrevivir las universidades y los liceos o colegios con recursos. El Estado actuaría, de esta manera, subsidiariamente. El derecho a la Educación estaría o seguiría estando bajo el control de la libre empresa.
Pero aun más. En la reciente crisis que se le plantea al gobierno con la salida del, ahora, ex ministro Beyer, se comienza a derrumbar la idea de que El Libre Mercado –que es el tercer principio-  es el mejor asignador de recursos para satisfacer estas necesidades. Es decir, la educación nuevamente entendida como bien de consumo. Este mismo concepto es válido para analizar la forma como se maneja la salud y las pensiones. La salud también es un “bien de consumo”, que produce ganancias desorbitadas a las ISAPRES (Monitoreo de la Industria de Aseguradoras de Salud. Superintendencia de Salud. Gobierno de Chile), las cuales no se han logrado regular. Pero también el sistema AFP de pensiones, es regido por un sistema empresarial, cuyo fin, es el lucro y no la dignidad de los trabajadores cuando llegan al fin de su vida laboral.
Esto es lo que se puso en juego en el debate del Congreso y esto es lo que necesariamente solo se puede corregir con un cambio profundo del sistema. No se está negando la propiedad privada. Se está urgiendo a que el Estado y los privados, en determinadas áreas de la producción y del desarrollo del país, puedan actuar con un sentido de colaboración, en algunos casos, y con absoluta responsabilidad del Estado, en otros (la propiedad de recursos naturales, de la cual depende la vida de un país, por principio, debiera estar bajo el control del Estado). Sin duda, la Educación es el punto de partida, sobre la reflexión del Rol del Estado y de su obligatoriedad en cuanto  al cumplimiento de sus funciones sociales determinadas por la dignidad de la persona y del bien común.
Pensamos en un Estado Solidario para una Democracia también Solidaria. Esto es algo más de lo que fue el Estado de Bienestar, es un Estado que no se monta desde los fines de la Economía -que sigue siendo fundamental- sino desde la solidaridad de los derechos que determinan las formas políticas y sociales que regularan la vida ciudadana y el sentido de sus instituciones. Lo contrario sería sostener que esto no tiene remedio y que el capitalismo sería inmodificable en sus perversiones conocidas hasta el fin de los tiempos. Lo que no sería ajeno a la utopía liberal.

viernes, 26 de abril de 2013

12 años de Impunidad


Por: Andrés Colmán Gutiérrez

Santiago Leguizamón se reía ante el micrófono y compartía bromas con su colega y amigo Humberto Rubín, probablemente sin saber que eran algunas de sus últimas palabras.
Era casi el mediodía del 26 de abril de 1991, y Leguizamón estaba a punto de finalizar su tradicional programa Puertas Abiertas, en la emisora radio Mburucuyá, de su propiedad. Luego iba a juntarse con los demás trabajadores para compartir un almuerzo de conmemoración en el restaurante El Pato, sobre la avenida fronteriza que divide Pedro Juan Caballero de la ciudad brasileña de Ponta Porá.
Era el último enlace del día con la emisora asuncena radio Ñandutí, y desde el otro lado del auricular se escuchaba a su director, Humberto Rubín, con voz grave y preocupada:
Rubín: Te pido por favor que te cuides, Santiago.
Leguizamón: ¿Eh..? ¿Todavía querés que me cuide?
Rubín: ¡Mucho más que antes!
Leguizamón: ¿Vos escuchaste algún dato importante por ahí?
Rubín: Sí, sí.
Leguizamón: Je, je...
Rubín: No es para reírse. En serio, no es para reírse, Santiago. Estoy seriamente preocupado. Así que, por favor, te vuelvo a reperir: ¡Cuidate!
Leguizamón: ¡Gracias, Humberto!
Rubín: Parece que no me toma muy en serio. Tiene problemas muy serios allá, en Pedro Juan. ¡Muchísimas amenazas hay!
Leguizamón: Hay dos clases de muerte, Humberto. Una es la muerte material, la muerte física. Y otra es la muerte cuando uno abandonó la ética y la voluntad de trabajo.
Minutos después, Leguizamón se despidió de su audiencia y salió del precario edificio de madera en donde funcionaba la radio, en el barrio María Victoria, y subió al auto, un viejo Datsun de color blanco, acompañado de su fiel secretario, Baldomero Karape Cabral.
Ninguno se dio cuenta del hombre apostado en la esquina, que avisó a través de un walkie que "el paquete" ya iba en camino.
Asesinato al mediodía en la "tierra de nadie"
Sobre la avenida Rodríguez de Francia, en la esquina de la calle De Jesús Martínez, en plena línea fronteriza, un automóvil Volkswagen Gol color negro, con vidrios polarizados y puerta derecha abollada, estaba esperando.
Había tres hombres a bordo. Tenían armas y una siniestra misión.
Eran las 12.15 del mediodía, en la llamada "terra de ninguen" o "tierra de nadie", que divide a dos países, cuando el Gol negro cerró el paso al auto blanco, y dos de los hombres saltaron a tierra. Uno llevaba armas cortas, presumiblemente una 9 milímetros y una 38 magnum, y el otro, una potente escopeta calibre 12 recortada.
Santiago detuvo el auto y vio que los hombres se le venían encima. Los disparos acribillaron el parabrisas. Herido y desfalleciente, Santiago aún tuvo fuerzas para gritarle a Karape: "¡Corré, salvate... yo ya no puedo!". Cabral abrió la puerta y salió corriendo del auto, cuando escuchó la explosión final, el escopetazo que le arrancó a Santiago el ojo izquierdo.
Tras darle el tiro de gracia, los sicarios subieron al auto y cruzaron la frontera hacia Brasil.
Según los forenses, 21 balazos impactaron en el cuerpo del periodista y le causaron la muerte.
El precio de las investigaciones periodísticas
Santiago Máximo Leguizamón Zaván nació el 26 de marzo de 1950 en Villa Hayes. Octavo hijo entre nueve hermanos, primero se recibió de mecánico de aviación en Panamá, en 1968, y un año después obtuvo el título de ingeniero de vuelo.
Pero su verdadera vocación era el periodismo. En 1970 formó parte de la primera promoción de la entonces recientemente abierta Facultad de Medios de Comunicación, de la Universidad Católica de Asunción, que funcionaba inicialmente en el colegio Cristo Rey.
Allí se enamoró de una de sus compañeras, Ani Morra, quien se convertiría en su esposa y madre de sus cuatro hijos. Allí le marcaron a fuego las clases del jesuita español José Miguel Munárriz, quien pregonaba que "el periodismo debe ser la voz de los sin voz".
Le incomodaba saber que la dictadura del general Alfredo Stroessner cometía tantos crímenes contra los derechos humanos, y casi ningún diario, ninguna radio, lo publicaba.
"Alguna vez voy a tener mi propia radio, aunque sea pequeñita, y nadie podrá censurarme", solía anunciar.
Logró adquirir e instalar en la ciudad de Pedro Juan Caballero la emisora ZP31, radio Mburucuyá, que el 15 de diciembre de 1975 empezó a transmitir en el 980 del dial, en amplitud modulada.
El local de la radio no era más que una pequeña casa de tablas construida en medio de un enorme terreno baldío, casi en las afueras de la ciudad, a unos setecientos metros de la tierra de nadie, como llamaban los lugareños a ese mundo entre dos países, que es la frontera seca paraguayo-brasileña.
Allí, Santiago Leguizamón empezó a desarrollar una forma de periodismo radial poco usual para la época, dando voz a las comunidades campesinas e indígenas, y comenzó a cuestionar las "muertes por encargados" que se producían entre bandas de narcotraficantes y contrabandistas.
Se hizo corresponsal o colaborador de los más importantes medios capitalinos. Paralelamente, promovió festivales de teatro y de música folclórica, creó talleres de poesía y narrativa, editó poemarios y llegó a sacar dos números de su propia revista gráfica, también llamada Mburucuyá.
En marzo de 1991, como corresponsal del diario Noticias, ayudó a los enviados José Gregor y José Pastor Benítez a elaborar una serie de reportajes investigativos sobre tráfico de drogas, lavado de dinero, contrabando de soja y robo de vehículos. Las notas dejaban entrever una presunta complicidad entre los capos del crimen y el gobierno del entonces presidente, general Andrés Rodríguez. Los reportajes mencionaban como uno de los principales capos del tráfico al entonces poderoso empresario fronterizo, Fahd Yamil, más conocido como El turco.
¿Fue esa publicación la que selló su suerte? ¿O solo precipitó la ejecución de una condena ya decretada de antemano, como represalia contra tanta pasión informativa, tanto coraje periodístico, tanta lucha democrática, tantos sueños por hacer posible un país diferente?
En 1992, un año después del asesinato de Leguizamón, la Policía Federal brasileña detuvo a los sicarios brasileños José Tiro Certo Araulho, José Aparecido de Lima y Bras Vaz de Moura, quienes confesaron haber asesinado al periodista paraguayo "por encargo de Daniel Alvares Georges (hijo de Fahd Yamil) y su primo Luis Enrique Tulú Georges".
La Justicia paraguaya nunca movió un dedo para utilizar esta confesión. Por el contrario, acabó encubriendo a los autores del crimen.
"Eligieron la hora: la luz cenital del mediodía, para que la sangre de tu sacrificio brillara en su más puro fulgor. Eligieron el sitio: la línea fronteriza entre el miedo y la impunidad en aquel remoto confín del país", escribió el mismo día del asesinato, el escritor Augusto Roa Bastos, quien paradójicamente también murió un 26 de abril, pero del año 2005, en Asunción. A pesar de una orden de detención en su contra, Tulú Rodriguez Georges se paseaba tranquilamente por las calles de Pedro Juan Caballero, hasta que, el 5 de setiembre de 1996, el juez paraguayo Albino Aquino Amarilla lo exhimió de la prisión con una cuestionada resolución. Aunque Tulú no quedó desvinculado de la causa, nadie más volvió a molestarlo, y el voluminoso expediente número 70 del Juzgado del Crimen de Amambay quedó archivado entre los polvorientos anaqueles.
En la tarde del jueves 4 de octubre de 2012, en Ponta Porá, Brasil, a casi 40 cuadras del lugar donde Santiago Leguizamón fue emboscado y muerto por aquellos oscuros sicarios, poco más de 21 años después, otros sicarios emboscaron y acribillaron a Daniel Tulú Alvares Georges, y lo asesinaron de 17 balazos, junto a uno de sus guardaespaldas.
Veintidós años después, el crimen de Santiago Leguizamón continúa en total impunidad.
Con su asesinato, la mafia quiso acallar las voces críticas de los periodistas.
Pero no lo pudo lograr.

martes, 23 de abril de 2013

Quien pierde y quién gana, en estas elecciones


Tras el marcado triunfo del Partido Colorado en la presidencia y la conformación de las cámaras con mayorías coloradas, se ha escuchado y leído mucho acerca del “rotundo fracaso electoral del Partido Liberal” en las elecciones de 2013, y se ha intentado leer esto como una consecuencia del Golpe Parlamentario ejecutado por los partido tradicionales el año anterior a las elecciones. Sólo se puede afirmar que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) ha sido el gran perdedor de estas contiendas electorales si se hace una lectura triunfalista, es decir, focalizando en quién se quedó con el Poder Ejecutivo.
Por Magui López (*)
Sin embargo, tras realizar un Golpe Parlamentario que debería haber dejado a dicho partido casi extinguido de la escena política, el PLRA logra un porcentaje altísimos de votos en la elección presidencial.
En el año 2003 (cuando se consagró presidente Nicanor Duarte Frutos de la ANR-Partido Colorado) el PLRA obtuvo el 23,9% de los votos.
En el año 2008 (cuando se alió con otros partidos y movimientos dentro de lo que se llamó Alianza Patriótica para el Cambio –APC- y que llevó a Lugo a la presidencia) el PLRA (junto con otros partidos cuantitativamente mucho menores) obtuvo el 40, 9% de los votos.
En el 2013, obtuvo (según los conteos del TSJE) el 36,9%. Es decir, obtuvo apenas 4ptos porcentuales menos que en el 2008 (a pesar de haberse separado totalmente del resto de los partidos de la APC que participaron en las elecciones actuales encabezando otras coaliciones). Las agrupaciones escindidas conformaron el Frente Guasu (con Carrillo de candidato presidencial) que obtuvo el 3,32% de los votos; Avanza País (con Ferreiro como presidenciable) que obtuvo el 5.88% de los votos y Movimiento Kuña Pyrenda (que llevaba a Lilian Soto de titular de fórmula) que alcanzó un –apenas testimonial- 0,16%. Entre las 3 agrupaciones, condensaron un caudal electoral de 9, 36%.
Si hiciéramos un cálculo sencillo, el PLRA que obtuvo en 2008 cerca de 41% en unión con otras agrupaciones, debería hacer obtenido en 2013 casi un 10% menos (de los votos que se fueron con las alianzas “progresistas”).
En este primer y sencillo ejercicio, podemos ver que con el casi 37% alcanzado, demuestra haber logrado un amplio nivel de aceptabilidad electoral.
El gran perdedor de la contienda es, claramente, el partido del fallecido Lino Oviedo quien tras haber logrado el 21,93% en el 2008, apenas alcanza 0,8% en estas elecciones. Lo cual era evidente, dado que es un partido sostenido íntegramente en la figura del caudillo que lo presidía. Sin embargo, entre 2008 y 2013, la ANR aumentó su caudal de votos (en coincidencia con la disminución del mismo de PUNACE) en más de un 15%, pasando de 30,63% de los votos en el 2008, a un 45,8% en la actualidad.
Asimismo, la ANR aumenta su caudal en comparación con el 2003, donde obtuvo 37,1 puntos porcentuales.
El PPQ, a pesar de que socialmente se habla de su rotunda falla electoral, perdió (comparado con las presidenciales del 2008) algo más de un 1% de los votos presidenciales, pasando del 2,35 al 1,13. PPQ marcó su caída abrupta entre 2003 y 2008, cuando pasó de 21,3% de votos a 2,35%. Lo de ahora, podría ser casi anecdótico comparado con aquello. En las votaciones a senadores, sí perdió un porcentual mayor: 6%.
Evidentemente, el “repudio” social al golpe de 2012 no se plasmó en votos. Los partidos que aprobaron y ejecutaron el “juicio político” ilegal e ilegítimo tuvieron, en las urnas, el apoyo electoral que esperaban, e incluso, mejoraron sus porcentajes. Para confirmar esto, basta sumar los votos obtenidos en el 2008 por la ANR y la Alianza Patriótica para el Cambio que incluía al PLRA (incluso considerando que dentro de su porcentaje hay votos aportados por los partidos “de izquierda”) y comparar ese resultado 71,53% con el obtenido en el 2013 por el PLRA y la ANR, que es de 82,74% para descubrir que la supuesta pérdida de poder del PLRA no ha sido tal, dando por descontado que el gran ganador ha sido el Partido Colorado.
Podemos encontrar, además, que Avanza país obtuvo más votos en las ejecutivas que en las legislativas. A la inversa sucedió con el Frente Guasú. No es casual que los candidatos de Avanza País para las ejecutivas (Mario Ferreiro) y de Frente Guasú para el Senado (Fernando Lugo) eran personajes mucho más conocidos que los que encabezaban las listas de los mismos partidos para los otros poderes. Esto parecería confirmar que las elecciones (incluso dentro de los partidos progresistas) siguen teniendo una gran cuota de personalismos o caudillismos, que hacen que se vote a los personajes más reconocidos por ser tales (y no necesariamente a su agrupación política por la propuesta programática que este tenga).
En cuanto a las elecciones para el Parlamento, el PLRA perdió dos bancadas, mientras que para PPQ fueron 3 y para PUNACE, 7.
Es decir, de las 12 bancadas que perdieron el oviedismo, el patriaqueridismo y el liberalismo, 4 fueron a sumar la cantidad de los colorados (pasaron de tener 14 bancadas a tener 19 en senadores, además de mayoría propia en diputados).
Los partidos que habían conformado la APC en 2008, habían obtenido en las legislativas (en las que se presentaron por separado, sin lista única) 3 bancadas: 1 para el Partido País Solidario, otra para Tekojoja y otra para el Partido Demócrata Progresista.
Éste último partido se separó de las filas luguistas votando, incluso, a favor de su destitución en junio de 2012.
El PDP (ex lugista, devenido en golpista) consiguió en esta elección 2 senadurías más, es decir, que aumentó su participación.
El Frente Guasu (que llevaba de primer candidato a senador a Lugo) obtuvo 5, lo cual se constituye (indudablemente) en una notable campaña legislativa para esta agrupación.
Avanza País se quedó con 2 puestos. Los dos partidos (o frentes) “progresistas” o de centroizquierda sumarán entre los dos 7 bancadas, o sea, la segunda minoría en el congreso. Por su parte, el PEN (Partido del Encuentro Nacional) se llevará una más.
Si pudiéramos unir los tres partidos (dado que alguna vez estuvieron aglutinados bajo la figura de Lugo) tendrían 8 bancadas. Desde otra perspectiva podríamos decir que los partidos que apoyaron el golpe parlamentario se quedan con 37 de las 45 senadurías.
Estos resultados electorales, en los que no se vio casi ningún rechazo colectivo a los partidos tradicionales (ni por masividad de votos nulos o blancos, ni por masividad de abstención de votos, ni por el masivo apoyo a los partidos no tradicionales), no pueden más que invitarnos a reestructurar la estrategia de militancia política de los partidos de centro izquierda o de izquierda, así como a replantearse nuevas formas sociales de organización política, para evitar que los partidos asociados a la alteración del orden democrático y los candidatos asociados a actividades ilícitas sigan siendo los que dominen la escena política paraguaya.
(*) Agradezco a Ignacio Telesca debatir conmigo, a tempranas horas, los primeros resultados electorales brindados por el Tribunal Superior de Justicia Electoral.

DOS O TRES COSITAS, ESCRITAS EN EL DÍA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES



1). LOS COLORADOS GANARON. Trabajaron mejor, pusieron pasión además de mucho dinero, con muy larga experiencia en los manejos de la política criolla. Los unió de nuevo la vocación de poder, y se impusieron de manera avasalladora en las urnas. Para lograrlo, supieron dejar de lado sus conflictos internos, aggiornarse y modernizar su lenguaje, apropiarse mejor de las modernas técnicas de propaganda, imagen y comunicación social, adaptarse con más rapidez que otras fuerzas políticas, tragarse el sapo de que no eran sus caudillos y líderes históricos los que conducirían el retorno al poder, sino un acaudalado empresario outsider, con una leyenda negra sobre el origen de su fortuna, que hasta hace menos de cuatro años ni siquiera era colorado, nunca había votado ni estaba inscripto en el Registro Electoral. Pero lo hicieron, y dieron una gran lección de realpolitik.
Felicito al pueblo colorado que ayer acudió a votar masivamente, y que aprendió muchas de las nuevas reglas de la democracia, aunque en lo personal me molesta que se les haya dejado volver tan rápido, y con tanta fuerza electoral, sin haberles exigido que hagan una autocrítica a fondo y pidan disculpas al pueblo por los muchos crímenes contra los derechos humanos, y contra el Patrimonio del Estado, que cometieron o avalaron en los años de Gobiernos dictatoriales o seudodemocráticos.
En lo profesional, sostengo ante la figura del nuevo presidente electo la misma actitud crítica y vigilante que mantuve durante mi carrera periodística ante todos los anteriores Gobiernos, sean del signo que sean. Creo en el periodismo,  especialmente en el periodismo investigativo, como “el perro guardián de la democracia”. No seré un periodista “opositor” ni “oficialista”. Seguiré siendo simplemente periodista. Seguiré haciendo el mismo o mejor periodismo que mis humanas cualidades o limitaciones me permitan hacerlo, como sé que lo seguirán haciendo muchos de mis más queridos colegas, hombres y mujeres.

2). LOS LIBERALES PERDIERON. Los principales dirigentes del PLRA, con el presidente Federico Franco y los referentes del actual Gobierno, incluyendo a sus ocasionales aliados (PDP y UNACE, fundamentalmente) son los grandes perdedores de esta contienda electoral, no solamente ante los colorados, sino ante la ciudadanía, ante su propio pueblo.
La arbitraria y polémica ruptura que cometieron contra sus propios ex aliados de la izquierda en el Gobierno de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), posibilitando no solo la destitución de un presidente de la República a través de una “avivada”política -un golpe parlamentario revestido de presunta legalidad-,  sino generando en cierta forma el aislamiento político internacional regional del Paraguay, aunque les haya generado el aplauso del sector más reaccionario y conservador, al mismo tiempo los marcó ante un electorado más crítico y consciente. No solo fueron perversos (“traicioneros”), tampoco fueron inteligentes. Ya se ha demostrado históricamente que los liberales solos no ganan las elecciones, pero con la izquierda sí. Pero la soberbia los perdió.
Inicialmente, a pesar de considerarles “golpistas”, muchos ciudadanos y ciudadanas parecían estar dispuestos a votar por Efraín Alegre y Rafael Filizzola, “solo para que no ganen los colorados”, pero las groseras acciones políticas de los liberales desde el Gobierno en los últimos meses, fueron alejando cada vez más este voto potencial. La alianza a toda costa con los oviedistas –aprovechando oportunistamente la trágica muerte de Lino Oviedo-, ofreciendo como moneda de cambio un millonario negociado de tierras tan torpemente realizado, que quedó totalmente expuesto ante la ciudadanía, sumado a otros escándalos de corrupción, como el uso de recursos estatales en campaña proselitista, acabó generando una corriente de “voto castigo”. A los colorados ya se los conocía y de ellos se esperaba que hagan estas cosas, pero un gran sector del liberalismo se presentaba como la opción diferente, y descubrirlos con las manos en la lata, resultó decepcionante.
A pesar de que queda posicionado nuevamente como el principal partido de oposición, en un deja vupolítico hacia antes del 2008, el liberalismo deberá hacer un gran ejercicio autocrítico y de mea culpa para volver a ganarse la credibilidad y la confianza de un gran sector del electorado. Los meses que le quedan de Gobierno a Federico Franco no les serán muy fáciles.   

3. LA IZQUIERDA, TERCERA FUERZA, DIVIDIDA Y REDUCIDA. Aunque creció electoralmente y conquistó espacios importantes, me atrevo a incluir a los sectores de la izquierda paraguaya, contradictoriamente, tanto en la lista de ganadores como en la de perdedores. Por una razón sencilla y de sentido común: Si conquistaron los espacios que conquistaron presentándose tan peleados y por separado, ¿cuánto hubieran logrado, si se presentaban unidos?
Sobre todo, cuando uno advierte que las razones de la división ni siquiera fueron ideológicas y programáticas, sino esencialmente por los primeros lugares en las listas para el Parlamento.
Expulsados arbitrariamente de su primera experiencia de Gobierno compartido, en lugar de reponerse y construir alternativas convocantes, los partidos y movimientos del Frente Guasu se desgastaron peleándose, hasta dividirse y generar la opción disidente Avanza País. Mario Ferreiro quedó tercero, muy lejos, logrando menos impacto electoral del que se esperaba, y Carrillo quedó cuarto. Pero los espacios logrados por ambos en el Parlamento son valiosos e importantes. ¿Conseguirán trabajar juntos?
Ante un panorama de una ANR avasalladora, con dominio pleno del Ejecutivo y mayoría simple en el Congreso, será fundamental que la oposición pueda ser sólida. Ante la cuasi desaparición de Patria Querida y el Unace, la izquierda tiene la oportunidad de consolidarse como tercera fuerza, pero eso solo será posible si supera los traumas del guerrillerismo mediático juvenil y los esquemas del catecismo marxista de los años 60.
Frente al retorno de un modelo de Gobierno mucho más liberal y neo-conservador, los movimientos sociales, principalmente campesinos, tendrán un gran desafío y un rol fundamental. Pero será saludable ver que evolucionen hacia formas de representación política más modernas y con mayor inserción social.
Rescato, en este terreno de las nuevas prácticas políticas, la linda experiencia demostrada en esta campaña por el Movimiento Kuña Pyrendá, especialmente de mujeres luchadoras, a quienes –como ciudadano elector- les otorgué mi voto con mucho entusiasmo, sabiendo que íbamos a ser solo poquitos en el mar de votos azulgranas, pero que estábamos apoyando una candidatura hecha a pulmón, con mucha frescura y creatividad, sostenida por personalidades dignas y con gran trayectoria, pero invisibilizadas por los medios de comunicación. Personalmente creo que aún tienen que superar cierto discurso con mucho clisé feminista, pero hay en este movimiento una opción potencial, que si se sigue construyendo tras la marea electoral, puede aportar una interesante y renovadora alternativa política a la momificada clase política paraguaya.

Bueno, hasta aquí. Me proponía escribir no muy largo, pero es lo que sale. Seguramente seguiremos analizando, debatiendo y construyendo un nuevo tiempo político, cada uno desde su lugar cotidiano. El mío, desde el periodismo.  Un gran abrazo a todos y a todas.

sábado, 6 de abril de 2013

Porqué el EPP desapareció de la Agenda Política País


Fuente: E'a
El sociólogo Luis Ortiz dijo que para terminar con el EPP “bastó derrocar a su supuesto aliado”: Fernando Lugo.  El comunicador Vladimir Velázquez señaló que  la “espectacularización” mediática del EPP tuvo un simple objetivo político.
Luego de una casi diaria repetición del tema EPP en los medios de comunicación y en las declaraciones de los políticos y dirigentes de gremios empresariales, durante todo el anterior gobierno depuesto, desde el pasado 22 de junio las noticias respecto del grupo armado perdieron destaque en la agenda política país. ¿Porqué?
Los analistas Luis Ortiz, master en sociología, docente universitario e investigador, y el comunicador Valdimir Velázquez, de larga experiencia en campañas comunicacionales, y master en antropología urbana, analizaron para E’a el hecho.
“La espectacularización de la prensa indica –refiriéndose al EPP- que antes que una agenda periodística, existió una agenda de ‘puesta en escena’ de temas con objetivos más políticos que informativos y analíticos”, reflexionó Velázquez.
Por su lado, desde una perspectiva más política, Ortiz expuso: “Más allá de la hipótesis de que el EPP estaba detrás de la matanza de policías y campesinos en Campos Morombi, el 15 de junio de 2012, las evidencias señalan que fue la última vez que se esgrimió la teoría de la conspiración de una supuesta afinidad entre las fuerzas políticas progresistas y dicho grupo armado. Para terminar con él, bastó derrocar al Presidente Lugo. Nada más. No se realizaron nuevos rastrillajes, ni nuevas ofensivas en el norte del país, ni nuevas declaraciones de estado de sitio, ni nada. Fue suficiente derrocar a su presunto ”aliado”, de modo que “muerto el perro, se acaba la rabia”, ironizó.
En otro pasaje de su análisis, el comunicador no dudó en calificar al fenómeno mediático EPP como “la subordinación de la “construcción imaginaria de la realidad” a los intereses políticos y económicos”, agregando que los temas trascendentales para el país, como la seguridad, “no están dados objetivamente, sino que son objeto de una selección y un seguimiento por parte de aquellos sectores que inciden, sino controlan, la agenda mediática y pública”.
Luis Ortiz recurrió a las interrogantes para pensar con los lectores. “¿Porqué extrañas circunstancias un grupo armado declarado “socialista” realizaba sus acciones para poner en jaque a un gobierno dicho “de izquierda”? ¿Porqué ahora que el sector conservador, que históricamente entregó tierras y territorios soberanos, negoció con los títulos de propiedad, realizó los fraudes de mayor envergadura en la enajenación de inmuebles públicos, en suma, que vendió el país a grupos inescrupulosos, a productores extranjeros no-contribuyentes y a destructores de los recursos naturales, accedió al gobierno y no es blanco de ataque del grupo armado?, se preguntó el sociólogo.
Vladimir Velázquez recordó que “está por hacerse aún una investigación periodística y, por qué no científica, del proceso vinculado al EPP”. Enfatizó en que “no se trata solo de la denuncia de ‘acciones criminales’, sino de auscultar las causas estructurales y los procesos sociales que están asociados al supuesto grupo. Y también está por hacerse una investigación sobre la relatividad con que la prensa comercial estructura su línea editorial, particularmente sobre el caso EPP”.
El sociólogo cerró la entrevista diciendo. “Llama la atención que el gobierno de facto, que se alzó por un golpe con la conducción del Estado el pasado 22 de junio, desvíe la atención respecto de los problemas que el gobierno soberano y legítimo electo el 20 de abril de 2008, puso en la esfera pública como el origen del crimen organizado: la injusta distribución de la tierra, la injusta distribución de privilegios y la dualidad de las reglas de juego… El EPP no es sino la forma marginal de un tipo de actores que por la extorsión, la fuerza y la arbitrariedad, amenazan al bien público. De ese bien que es considerado un botín y que durante sesenta años o más años, fue el blanco de una clase terrateniente, comerciante y financiera bárbara. Para robar y amedrentar unos usan las armas, otros guantes blancos”.

El arte de volar unidos

 Por  El Correo del Sol  0 comentarios La actitud personal tiene una gran repercusión en el grupo, por eso, para cons...