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martes, 23 de abril de 2013

Quien pierde y quién gana, en estas elecciones


Tras el marcado triunfo del Partido Colorado en la presidencia y la conformación de las cámaras con mayorías coloradas, se ha escuchado y leído mucho acerca del “rotundo fracaso electoral del Partido Liberal” en las elecciones de 2013, y se ha intentado leer esto como una consecuencia del Golpe Parlamentario ejecutado por los partido tradicionales el año anterior a las elecciones. Sólo se puede afirmar que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) ha sido el gran perdedor de estas contiendas electorales si se hace una lectura triunfalista, es decir, focalizando en quién se quedó con el Poder Ejecutivo.
Por Magui López (*)
Sin embargo, tras realizar un Golpe Parlamentario que debería haber dejado a dicho partido casi extinguido de la escena política, el PLRA logra un porcentaje altísimos de votos en la elección presidencial.
En el año 2003 (cuando se consagró presidente Nicanor Duarte Frutos de la ANR-Partido Colorado) el PLRA obtuvo el 23,9% de los votos.
En el año 2008 (cuando se alió con otros partidos y movimientos dentro de lo que se llamó Alianza Patriótica para el Cambio –APC- y que llevó a Lugo a la presidencia) el PLRA (junto con otros partidos cuantitativamente mucho menores) obtuvo el 40, 9% de los votos.
En el 2013, obtuvo (según los conteos del TSJE) el 36,9%. Es decir, obtuvo apenas 4ptos porcentuales menos que en el 2008 (a pesar de haberse separado totalmente del resto de los partidos de la APC que participaron en las elecciones actuales encabezando otras coaliciones). Las agrupaciones escindidas conformaron el Frente Guasu (con Carrillo de candidato presidencial) que obtuvo el 3,32% de los votos; Avanza País (con Ferreiro como presidenciable) que obtuvo el 5.88% de los votos y Movimiento Kuña Pyrenda (que llevaba a Lilian Soto de titular de fórmula) que alcanzó un –apenas testimonial- 0,16%. Entre las 3 agrupaciones, condensaron un caudal electoral de 9, 36%.
Si hiciéramos un cálculo sencillo, el PLRA que obtuvo en 2008 cerca de 41% en unión con otras agrupaciones, debería hacer obtenido en 2013 casi un 10% menos (de los votos que se fueron con las alianzas “progresistas”).
En este primer y sencillo ejercicio, podemos ver que con el casi 37% alcanzado, demuestra haber logrado un amplio nivel de aceptabilidad electoral.
El gran perdedor de la contienda es, claramente, el partido del fallecido Lino Oviedo quien tras haber logrado el 21,93% en el 2008, apenas alcanza 0,8% en estas elecciones. Lo cual era evidente, dado que es un partido sostenido íntegramente en la figura del caudillo que lo presidía. Sin embargo, entre 2008 y 2013, la ANR aumentó su caudal de votos (en coincidencia con la disminución del mismo de PUNACE) en más de un 15%, pasando de 30,63% de los votos en el 2008, a un 45,8% en la actualidad.
Asimismo, la ANR aumenta su caudal en comparación con el 2003, donde obtuvo 37,1 puntos porcentuales.
El PPQ, a pesar de que socialmente se habla de su rotunda falla electoral, perdió (comparado con las presidenciales del 2008) algo más de un 1% de los votos presidenciales, pasando del 2,35 al 1,13. PPQ marcó su caída abrupta entre 2003 y 2008, cuando pasó de 21,3% de votos a 2,35%. Lo de ahora, podría ser casi anecdótico comparado con aquello. En las votaciones a senadores, sí perdió un porcentual mayor: 6%.
Evidentemente, el “repudio” social al golpe de 2012 no se plasmó en votos. Los partidos que aprobaron y ejecutaron el “juicio político” ilegal e ilegítimo tuvieron, en las urnas, el apoyo electoral que esperaban, e incluso, mejoraron sus porcentajes. Para confirmar esto, basta sumar los votos obtenidos en el 2008 por la ANR y la Alianza Patriótica para el Cambio que incluía al PLRA (incluso considerando que dentro de su porcentaje hay votos aportados por los partidos “de izquierda”) y comparar ese resultado 71,53% con el obtenido en el 2013 por el PLRA y la ANR, que es de 82,74% para descubrir que la supuesta pérdida de poder del PLRA no ha sido tal, dando por descontado que el gran ganador ha sido el Partido Colorado.
Podemos encontrar, además, que Avanza país obtuvo más votos en las ejecutivas que en las legislativas. A la inversa sucedió con el Frente Guasú. No es casual que los candidatos de Avanza País para las ejecutivas (Mario Ferreiro) y de Frente Guasú para el Senado (Fernando Lugo) eran personajes mucho más conocidos que los que encabezaban las listas de los mismos partidos para los otros poderes. Esto parecería confirmar que las elecciones (incluso dentro de los partidos progresistas) siguen teniendo una gran cuota de personalismos o caudillismos, que hacen que se vote a los personajes más reconocidos por ser tales (y no necesariamente a su agrupación política por la propuesta programática que este tenga).
En cuanto a las elecciones para el Parlamento, el PLRA perdió dos bancadas, mientras que para PPQ fueron 3 y para PUNACE, 7.
Es decir, de las 12 bancadas que perdieron el oviedismo, el patriaqueridismo y el liberalismo, 4 fueron a sumar la cantidad de los colorados (pasaron de tener 14 bancadas a tener 19 en senadores, además de mayoría propia en diputados).
Los partidos que habían conformado la APC en 2008, habían obtenido en las legislativas (en las que se presentaron por separado, sin lista única) 3 bancadas: 1 para el Partido País Solidario, otra para Tekojoja y otra para el Partido Demócrata Progresista.
Éste último partido se separó de las filas luguistas votando, incluso, a favor de su destitución en junio de 2012.
El PDP (ex lugista, devenido en golpista) consiguió en esta elección 2 senadurías más, es decir, que aumentó su participación.
El Frente Guasu (que llevaba de primer candidato a senador a Lugo) obtuvo 5, lo cual se constituye (indudablemente) en una notable campaña legislativa para esta agrupación.
Avanza País se quedó con 2 puestos. Los dos partidos (o frentes) “progresistas” o de centroizquierda sumarán entre los dos 7 bancadas, o sea, la segunda minoría en el congreso. Por su parte, el PEN (Partido del Encuentro Nacional) se llevará una más.
Si pudiéramos unir los tres partidos (dado que alguna vez estuvieron aglutinados bajo la figura de Lugo) tendrían 8 bancadas. Desde otra perspectiva podríamos decir que los partidos que apoyaron el golpe parlamentario se quedan con 37 de las 45 senadurías.
Estos resultados electorales, en los que no se vio casi ningún rechazo colectivo a los partidos tradicionales (ni por masividad de votos nulos o blancos, ni por masividad de abstención de votos, ni por el masivo apoyo a los partidos no tradicionales), no pueden más que invitarnos a reestructurar la estrategia de militancia política de los partidos de centro izquierda o de izquierda, así como a replantearse nuevas formas sociales de organización política, para evitar que los partidos asociados a la alteración del orden democrático y los candidatos asociados a actividades ilícitas sigan siendo los que dominen la escena política paraguaya.
(*) Agradezco a Ignacio Telesca debatir conmigo, a tempranas horas, los primeros resultados electorales brindados por el Tribunal Superior de Justicia Electoral.

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