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sábado, 31 de marzo de 2012

Los impuestos y nosotros.

Cuando exigimos que el Estado nos proporcione Educación, Seguridad y otros servicios esenciales, debemos pensar en lo que esos servicios cuestan mantener y cómo el Estado debe generar los recursos necesarios para mantener esos servicios.
Desde tiempos inmemoriales los gobiernos (monarquías u otras formas de administrar un país) han “cobrado impuestos” para mantener sus ejércitos y otros servicios. Estos impuestos consistían en especies (animales, productos agrícolas o minerales; dependiendo de lo que cada poblador producía o poseía), quien no las pagaba sufría penas graves, como la confiscación de sus bienes, incluso de las tierras que le fueron “asignadas” por el Estado para producir.
Los tiempos modernos trajeron para la humanidad nuevos desafíos, es necesario una mejor especialización del ejército y de toda la maquinaria de seguridad del Estado, que desde entonces pasó a servir también a la población en general, ya no está apenas al servicio de la defensa del que gobierna y, su función, ya no se limita a la defensa de su territorio o a la conquista de “nuevos territorios” ésta última función  dio lugar a la defensa de sus ciudadanos “dentro del territorio” de los que se dedicaban a robar, matar y cometer otras tropelías. La educación, antiguamente, se limitaba “escuelas filosóficas y ciencias exactas” regidas por maestros como Pitágoras o Platón, quienes, a su vez, fueron “educados” por “otras escuelas” Estos filósofos vivían austeramente y dependían de las “donaciones voluntarias” de sus alumnos (al menos eso creo, de algún modo debían sustentarse), no tenían ningún tipo de remuneración, por parte del Estado, excepto cuando servían a la monarquía, lo que también les daban una cierta independencia de “criterio y opinión” en relación al Estado. Hay que recordar que “estos filósofos” también fungían de “periodistas” a su modo, ya que “denunciaban y enunciaban” los cambios, las evoluciones y los hechos más importantes que tenían relación directa con lo cotidiano de la humanidad, criticaban, o defendían, decretos y manipulaciones de la monarquía, cada quien de acuerdo a su “afinidad”  con el que gobernaba, o su propia filosofía. (Lo que confirma que el periodismo nunca puede “ser” objetivo, puede “tener” un objetivo). En este campo tampoco dependían de ningún “sistema”, sea Estatal o empresarial, es decir que sus opiniones eran de “exclusiva responsabilidad personal” de cada uno y solo seguían el hilo de su propia filosofía.
En esta era moderna los impuestos tienen finalidades más amplias y los “gobiernos” (como siempre) delinean las prioridades en la aplicación de lo recaudado en este concepto. Todos los sistemas contaban con una especie de “consejero” o una junta de consejeros (el mismo que daría lugar al parlamento en un Estado democrático) donde se debatían esas prioridades.
La población siempre fue contra esos impuestos, la lucha por la derogación de la ley que obliga al pago de los impuestos no es de ahora y nunca va a acabar (los anarquistas decían que todos los servicios deberían ser administrados por la población en general sin ningún “dirigente”, o ley, a la cabeza). Desde el punto de vista de su aplicación, el impuesto siempre será justo o injusto, dependiendo del lado en la que uno se encuentra. “La lucha de clases” esencialmente, puede decirse, está basada en la “distribución equitativa” de estos impuestos. Los ricos pelearan para que estos impuestos sirvan apenas para infraestructuras que los beneficien, jamás estarán totalmente de acuerdo en la implantación de la ayuda a personas que no producen por algún motivo ajeno a su voluntad.
En síntesis, nunca van a faltar excusas para no pagar impuestos, de la parte de quienes deben hacerlo. Así como nunca van a faltar motivos para exigir derechos para los que son vulnerables.

sábado, 24 de marzo de 2012

¿Ha descendido la pobreza en el mundo?

Las manipulaciones del Banco Mundial
http://blogs.publico.es/dominiopublico/4940/%C2%BFha-descendido-la-pobreza-en-el-mundo/


Hace unas semanas el Banco Mundial publicó una breve nota de prensa de seis páginas, que causó gran impacto. La noticia no era para menos. El Banco Mundial señalaba que, a pesar de la recesión mundial, la pobreza extrema había bajado en el mundo. El título de la nota de prensa lo decía todo “Nuevas Estimaciones Revelan una Disminución de la Pobreza Extrema durante el periodo 2005-2010” (“New Estimates Reveal Drops in Extreme Poverty 2005-2010. World Bank). Ni que decir tiene que los mayores medios de información del mundo occidental, de sensibilidad liberal, ansiosos de buenas noticias, echaron campanas al vuelo. Los mayores diarios y semanarios del mundo publicaron noticias y artículos en lugar prominente, con titulares muy llamativos, anunciando la noticia. El del The New York Times era representativo: “La pobreza mundial desciende a pesar de la recesión económica mundial”. Titulares parecidos aparecieron en los mayores medios. Un tanto semejante ocurrió en la prensa liberal económica, desde el Financial Times al The Economist. Éste último, con la exageración que le caracteriza, señalaba que “por primera vez, el número de pobres desciende en todo el mundo”. Ni que decir tiene que, predeciblemente, los grandes rotativos de España reproducían las noticias con igual alborozo.
El problema con toda esta movilización mediática es que los datos, incluyendo los propios datos del informe del Banco Mundial, no reflejan esta realidad. Veámoslos. Lo primero que aparece es que los que el informe presenta van del año 1981 al 2008. El estudio del Banco Mundial es la evolución de la pobreza extrema durante este periodo. El último año analizado es, repito, 2008, el primero de la recesión. Es decir, la recesión apenas había comenzado. No puede, por lo tanto, derivarse que “a pesar de la recesión, la pobreza ha bajado” tal como la gran mayoría de los medios indicaron. En realidad, la crisis y la recesión se iniciaron aquel año, y a nivel mundial todavía continúa en muchas partes del mundo. Para llegar a la conclusión a la que llegaron los medios, el estudio tendría que haber analizado la evolución de la pobreza durante el periodo 2008-2012, y ver si la pobreza bajó durante esos años. El Banco Mundial no hizo tal estudio. Sus datos reales terminaron en 2008, cuando la recesión comenzó. Lo que sí hizo el Banco Mundial, es una estimación de la bajada de la pobreza durante el periodo 2008-2010, estimación basada, no en datos reales sino en datos calculados según varios supuestos, algunos altamente cuestionables. Las estimaciones del Banco Mundial son conocidas por su “creatividad”, conducentes a estimaciones y proyecciones de escasa credibilidad en la comunidad científica. Los únicos datos reales, y no supuestos, del estudio del Banco Mundial terminan en 2008, cuando la recesión apenas comenzaba.
Pero el informe del Banco Mundial comete otro error que, como el anterior, le permite llegar a una conclusión equivocada. Analiza cuánta gente vive en el mundo con menos de 1,25 dólares al día y cuantifica como esta cifra ha ido evolucionando durante el periodo 1981-2008. Y dado que el total, según sus cálculos, es que en 2008 había 662 millones menos que estaban en esta condición que en 1981, concluye que la pobreza ha disminuido a nivel mundial. Puesto que este periodo ha sido el periodo liberal, es decir, el periodo que la mayoría de países del mundo, presionados por el FMI y por el BM, han llevado a cabo políticas neoliberales, este descenso se presenta como la prueba del gran éxito de tales políticas. Han aparecido ya varios artículos de conocidos economistas liberales (en realidad, neoliberales) cantando las alabanzas del neoliberalismo.
Pero tal euforia ignora algunos hechos elementales. Uno de ellos es que la mayoría de este descenso del porcentaje de la población que vive con menos de 1,25 dólares al día se concentra en China (y en segundo lugar en la India), y China no ha seguido las políticas neoliberales en su desarrollo. En contra de la sabiduría convencional neoliberal conocida como Consenso de Washington en EEUU, y Consenso de Bruselas en la UE, el Estado de China es altamente intervencionista, con pleno control público de la banca y del crédito, entre otros ejemplos. Un tanto semejante ocurre en la India. Excluyendo estos dos países, el porcentaje de la población en pobreza extrema aumentó, no disminuyó, y muy en particular en los países que siguieron con mayor docilidad las recetas neoliberales. En otros países donde la pobreza disminuyó a principios de este siglo, tales como Venezuela, Brasil, Argentina y otros países de América Latina, este descenso se debió precisamente a la revuelta en contra de las políticas neoliberales, rompiendo con ellas, mediante políticas intervencionistas de orientación redistribuidora, con activa participación del Estado en su actividad económica. Tal como los informes publicados por el Center for Economic and Policy Research de Washington han mostrado, las consecuencias del neoliberalismo en el mundo en vías de desarrollo han sido negativas. Las tasas de crecimiento económico y producción de empleo fueron mayores en los países que ignoraron las posturas neoliberales que en los que las siguieron. Por cierto, uno de los países con mayor reducción de la pobreza extrema ha sido, precisamente, Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Chávez, demonizado en los rotativos de mayor difusión españoles.
Pero el mayor problema del informe del Banco Mundial es la manera como define pobreza extrema, utilizando el indicador del consumo de 1,25 dólares estadounidenses como el umbral de la pobreza. Por cierto, utilizar 1,25 dólares no quiere decir que en el mundo sean pobres los que consumen menos de 1,25 dólares por habitante. Tal cantidad, en dólares estadounidenses, podría ser una cantidad respetable para un país pobre. No es 1,25 dólares estadounidenses el umbral de la pobreza extrema en los países subdesarrollados, sino el valor de la moneda local cuya capacidad adquisitiva sea comparable a la de 1,25 dólares en Estados Unidos.
Este indicador, tal como han mostrado Robin Broad y John Cavanagh en su libro Development Redefined. How the Market Met its Match es simplista en extremo, pues no tiene en cuenta otros consumos que no sean comercializados. Por ejemplo, dos países pueden estar consumiendo 1,25 dólares per cápita per dia y, sin embargo, el que tenga abundantes servicios públicos, tendrá menos pobreza que otro país que no tenga tales servicios. Pero el Banco Mundial no valora el consumo público, sólo el privado. De ahí que tal indicador subestime deliberadamente el efecto positivo que tienen los servicios públicos en reducir la pobreza de un país.
En resumidas cuentas, el neoliberalismo ha sido un fracaso, por mucho que el Banco Mundial y el FMI intenten rescatarlo. Su impacto en la pobreza ha sido devastador y la crisis está acentuando todavía más esta situación. España es un claro ejemplo de ello. La pobreza se está disparando, no reduciendo. Escribir lo contrario es mera propaganda neoliberal, por mucho que se intente ocultar esa realidad con estudios aparentemente científicos.
Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

martes, 20 de marzo de 2012

Muy buen artículo

DIJO EL MINISTRO DE COMUNICACIÓN, AUGUSTO DOS SANTOS

El migrante no es solo fabricante de remesas


 

ABC Digital
El migrante no es solo fabricante de remesas
Gustavo Zaracho, Gerardo Halpern, Augusto Dos Santos, Vidal Vázquez, Ana Inés Miuller y Patricio Dobrée.
“La migración dejó de ser una reunión de buenos señores y señoras de las Ciencias Demográficas y la Pastoral de Migrantes para reunir a personas interesadas en la dinámica social,  la academia, la juventud y la política”, así se refirió el ministro de la Secretaría de Comunicación, Augusto Dos Santos, sobre el libro Migrantes, que reúne una producción científica de personas jóvenes y abre con un artículo del sociólogo Tomás Palau (+).

El ministro de Comunicación, Augusto Dos Santos, dio apertura al lanzamiento del libro “Migrantes” recordando la frase del humorista argentino Carlitos Balá “el movimiento se demuestra andando”. Durante el acto que tuvo lugar en la TV Pública el jueves último, llamó a la autocrítica refiriendo que “los comunicadores hemos descuidado la profundidad del tema Migrante desde antes y hasta ahora; los medios públicos deben tomar esa posta, la de tener corresponsales en donde están los paraguayos con reportes cotidianos de sus vivencias”.  Dos Santos dijo que “los migrantes no solo son fabricantes de remesas”.

 “Ellos en realidad son personas demandantes de estado y sujetos de derechos, ellos requieren nuestro enfoque nuestro acompañamiento y nuestras dinámicas desde allí”, aseveró.    

Homenaje a Tomás Palau
“No puedo avanzar en este acto sin citar un nombre que es el resumen de todas las luchas y es: Tomás Palau. Él nos enseñó a mirar que la violencia en el campo es la violencia contra el campo. Hace décadas, Tomás nos enseñó a mirar con los ojos cambiados la orografía social de un país atormentado por la ausencia de análisis crítico de su realidad,  que la gente que mira políticamente desde otro lugar no se come a los niños”, añadió.    

“El grave problema de Tomás era su coherencia y la sociedad es despiadada con la gente coherente: la condena, la destierra a los campos de la soledad y a lo sumo, al gabinete científico”, dijo Dos Santos dejando entrever que Palau merecía más reconocimiento en vida.    

Palau es uno de los autores de Migrantes, que pretende ser una herramienta de análisis sobre el fenómeno de desplazamiento de la población paraguaya. “El fenómeno Migrante necesita ser observado desde la integridad”, que plantea esta obra y  de fundamental importancia para conocer la migración desde su costado más humanista y menos economicista. 

Una reseña estricta
Patricio Dobrée, del Centro de Documentación y Estudios hizo una estricta reseña del libro, rescatando el aporte que significa para las Ciencias Sociales. “Este libro presenta un análisis crítico del hecho social de la migración fundamentados en datos empíricos obtenidos a partir de una metodología científica rigurosa y esto permite superar y abordar datos basados en funciones individuales que suelen caracterizar a cierta producción intelectual en el Paraguay”, dijo el investigador comentarista.    

Rescató además que la mayoría de los que escriben en este libro son jóvenes. “Otro punto es que la producción de conocimientos en la mayoría de los casos en este libro se encuentra a cargo de personas jóvenes, lo que representa un dato comprometedor en vista a los cambios generacional dentro del mundo de la investigación social”.

Para Gerardo Halpern, el libro Migrantes es un hecho político, aunque tenga un nivel académico y se pretenda su circulación académica. “Decimos que es un hecho político porque lo que hace es desnaturalizar la migración y entender a la migración como hecho social total”, explicó Halpern sustentado en la teoría del sociólogo francés Marcell Mauss en el sentido de que la migración es un hecho social y no una decisión personal e individual. En ese sentido, dice Halpern, la migración paraguaya y el libro interpela al Estado respecto de su condición y su relación como sujeto social.

lunes, 19 de marzo de 2012

La Oligarquía de la manipulación financiera

Standard & Poor’s (S&P), Moody’s y Fitch Ratings: las tres agencias de calificación de riesgos, que miden la solidez financiera de las empresas y de los Estados (Países), hacen temblar los mercados y los Gobiernos, basta que aparezcan en su lista el nombre de un banco para que haya una disparada de ahorrista ansiosos por recuperar sus depósitos y con ello dejar al banco en cuestión en serios problemas, incluso en su cotización  en la bolsa y en su credibilidad ante sus posibles potenciales clientes. Basta que aparezca en la misma lista el nombre de un país, para que el mismo sufra las consecuencias de restricciones crediticias y comerciales ante sus aliados financieros. Este poder oligárquico ya ha suscitado un montón de preguntas, preocupación y, por qué no decir, la ira de todos los que fueron alcanzados por su análisis. Y es que estos "analistas” tiene el poder de hundir todo un país en la peor crisis, no solamente financiera, como también pueden causar un caos social de envergadura imprevisible.
Alguien ya había dicho alguna vez “No hay que creer en todo lo que dicen las agencias de calificación de riesgo” Un efecto de ilusión, más que una real precaución, en la medida en que  estas agencias crean “La tormenta o el buen tiempo” sobre el mercado financiero. Considerando la relevancia  de sus informes, estas agencias fungen de “árbitros” ante la mayor parte de las entidades financieras y pesan sobre las determinaciones de las tasas de interés a las que, tanto las empresas como el Estado podrán financiarse. Por lo tanto, la degradación de la nota de un Estado o empresa, lleva inmediatamente a muchos inversores a vender sus acciones. Aunque los inversores siguen dedicándoles una confianza ciega, la precisión de sus enfoques ha sido puesta en duda más de una vez en los últimos diez años.
Su responsabilidad es igualmente apuntado en el informe  “Anatomía de un quiebre financiero” publicado en el Senado americano en Abril de 2011, que denunciaba los modelos de evaluación inadecuados, errores de juicio y conflictos de intereses.
Las tres grandes agencias, mencionadas en este escrito, cobran por sus servicios de calificación a las mismas empresas a las cuales califica, lo que engendra un conflicto de intereses, así como genera un cambio dramático debido, principalmente, a la práctica de la compra de notas.
La misma práctica de la compra de calificaciones lleva, indirecta o directamente, a la manipulación de un determinado producto (ligada a financiamientos) en el mercado. Por ejemplo, el mercado inmobiliario puede “obtener” una alta calificación a los fines de “captar” inversores, para luego caer en un total fracaso, dejando tras de sí inversores en la quiebra absoluta y un tendal de desocupados, así como edificios inacabados y abandonados.
En síntesis, estas empresas de calificaciones, manipulan los informes, de acuerdo a los intereses de las grandes corporaciones multinacionales que les pagan por llevar adelante estos “análisis” que nunca serán absolutamente serias e independientes. O, en su defecto, las mismas empresas multinacionales “compran” las calificaciones que más les convienen. Cualquiera de las dos hipótesis es válida a mi modesto entender.
Esto lo escribí luego de leer un artículo publicado en la revista VSD (francesa) firmada por Vianney Aubert y me pareció muy oportuna adaptarlo aquí. 

sábado, 17 de marzo de 2012

El poder de la manipulación

En una sociedad educada para “obedecer” sin tener capacidad de razonar por sí misma, es el caldo de cultivo para el “nacimiento” de pequeños dictadores, hoy llamados “caudillos o empresarios”.
El sistema educativo cambia las palabras, modifica los “títulos” pero las características de las personas que ejercen el poder siguen el mismo esquema, es decir se mimetizan al entendimiento popular. Para las personas comunes la esclavitud ha desaparecido, sin embargo, para el sistema, sigue vigente bajo otras “denominaciones” como los “migrantes ilegales” o los trabajadores informales en empresas que no registran a sus empleados ni les otorga sus derechos laborales.
La gente dice que es libre, desconoce el mecanismo de la manipulación de los elementos sociales que estructuran una sociedad. El mercado laboral esta manejado por oportunistas, más que inversores, que especulan con las carencias socio-económicas y hasta políticas de cada escenario geográfico mundial. Así siempre habrá más oferta que demanda de mano de obra y con eso se “negocian” los salarios y obligaciones laborales a cumplir (en cuanto a obligaciones: el mínimo posible para el empleador y el máximo posible para el trabajador) En ese tren de pensamiento es que nunca se le reconoce totalmente a la mujer en su capacidad productiva; o sea que, al no reconocer a la mujer con la misma capacidad productiva que el hombre, se le puede pagar muchísimo menos haciéndola trabajar hasta el doble que al hombre. El escenario social agrega otro agravante para que esto sea posible: la paternidad irresponsable y la cultura machista donde la mujer es criada a los efectos de “ser una buena ama de casa” siempre “obediente, por tanto, dependiente” del hombre (sea como pareja o como parte de su familia)
Para cambiar este status quo se necesita rediseñar la educación, en toda su amplitud. El individuo necesita ser visto como SER HUMANO, antes que como un ente que formará parte de una estadística poblacional, carente o privilegiada, dependiendo de en qué cuna nació. La mejor manera de manipular a las personas es la creación de castas sociales. Los ricos necesitan de los pobres para “demostrar el poder de su riqueza” y el pobre necesita del rico para saciar sus más esenciales necesidades de sobrevivencia, visto de esta forma vemos que los pobres siempre estarán en desventaja en relación a la “otra casta”

viernes, 16 de marzo de 2012

129 años de la muerte de Karl Marx

Marx, más vivo y actual que nunca

Por Atilio A. Boron *
En un día como ayer, hace 129 años, moría plácidamente en Londres, a los 65 años, Karl Marx. Corrió la suerte de todos los grandes genios, siempre incomprendidos por la mediocridad reinante y el pensamiento encadenado al poder y a las clases dominantes. Como Copérnico, Galileo, Servet, Darwin, Einstein y Freud, para mencionar apenas unos pocos, fue denostado, perseguido, humillado. Fue ridiculizado por enanos intelectuales y burócratas académicos que no le llegaban ni a los tobillos, y por políticos complacientes con los poderosos de turno a quienes les repugnaban sus revolucionarias concepciones.
La academia se cuidó muy bien de sellar sus puertas, y ni él ni su amigo y eminente colega Friedrich Engels, jamás accedieron a los claustros universitarios. Es más, Engels, de quien Marx dijera que era “el hombre más culto de Europa”, ni siquiera estudió en la universidad. Sin embargo, Marx y Engels produjeron una auténtica revolución copernicana en las humanidades y las ciencias sociales: luego de ellos, y aunque sea difícil separar su obra, podemos decir que después de Marx, ni las humanidades ni las ciencias sociales volverían a ser las de antes. La amplitud enciclopédica de sus conocimientos, la profundidad de su mirada, su empecinada búsqueda de las evidencias que confirmaran sus teorías hicieron que Marx, tantas veces dadas por muertas sus teorías y su legado filosófico, sea más actual que nunca.
El mundo de hoy se parece de manera sorprendente a lo que él y su joven amigo Engels pronosticaron en un texto asombroso: El Manifiesto Comunista. Este sórdido mundo de oligopolios rapaces y predatorios, de guerras de conquista, degradación de la naturaleza y saqueo de los bienes comunes, de desintegración social, de sociedades polarizadas y de naciones separadas por abismos de riqueza, poder y tecnología, de plutocracias travestidas para aparentar ser democracias, de uniformización cultural pautada por el American way of life, es el mundo que anticipara en todos sus escritos. Por eso son muchos quienes ya, en los capitalismos desarrollados, se preguntan si el siglo veintiuno no será el siglo de Marx. Respondo a esa pregunta con un sí sin atenuantes, y ya lo estamos viendo: las revoluciones en marcha en el mundo árabe, las movilizaciones de los indignados en Europa, la potencia plebeya de los islandeses al enfrentarse y derrotar a los banqueros y las luchas de los griegos contra los sádicos burócratas de la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, el reguero de pólvora de los movimientos Occupy Wall Street que abarcó a más de cien ciudades estadounidenses, las grandes luchas que en América latina derrotaron al ALCA y la supervivencia de los gobiernos de izquierda en la región, comenzando por el heroico ejemplo cubano, son tantas otras muestras de que el legado del gran maestro está más vivo que nunca.
El carácter decisivo de la acumulación capitalista, estudiada como nadie más en El Capital, era negado por todo el pensamiento de la burguesía y por los gobiernos de esa clase que afirmaban que la historia era movida por la pasión de los grandes hombres, las creencias religiosas, los resultados de heroicas batallas o imprevistas contingencias de la historia. Marx sacó a la economía de las catacumbas y no sólo señaló su centralidad, sino que demostró que toda la economía es política, que ninguna decisión económica está despojada de connotaciones políticas. Es más, que no hay saber más político y politizado que el de la economía, dando al traste con los tecnócratas de ayer y hoy que sostienen que sus planes de ajuste y sus absurdas elucubraciones econométricas obedecen a meros cálculos técnicos y que son políticamente neutros. Hoy ya nadie cree seriamente en esas patrañas, ni siquiera los personeros de la derecha (aunque se abstengan de confesarlo). Podría decirse, provocando la sonrisa socarrona de Marx desde el más allá, que hoy son todos marxistas pero a la Monsieur Jordan, ese personaje de El burgués gentilhombre, de Molière, que hablaba en prosa sin saberlo. Por eso cuando estalló la nueva crisis general del capitalismo todos corrieron a comprar El Capital, comenzando por los gobernantes de los capitalismos metropolitanos. Es que la cosa era, y es, muy grave como para perder el tiempo leyendo las boberías de Milton Friedman, Friedrich von Hayek o las monumentales sandeces de los economistas del FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo, tan ineptos como corruptos y que por causa de ambas cosas no fueron capaces de pronosticar la crisis que, como un tsunami, está arrasando los capitalismos metropolitanos. Por eso, por méritos propios y por vicios ajenos Marx está más vivo que nunca y el faro de su pensamiento arroja una luz cada vez más esclarecedora sobre las tenebrosas realidades del mundo actual.
* Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales.

Crisis de Gobernabilidad

Fuente:  Todos somos Latinoamérica Por: Ernesto Samper Pizani La región latinoamericana atraviesa por una profunda crisis polític...