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martes, 27 de noviembre de 2012

En Perú no aprueban ingreso de OGM's


Pleno del Congreso aprobó moratoria de diez años para el ingreso de transgénicos  
Lima, (ANDINA). El Pleno del Congreso, aprobó el dictamen del proyecto de ley que declara una moratoria de diez años que impide el ingreso al territorio nacional de Organismos Vivos Modificados (OVM) con fines de cultivo, crianza o de cualquier índole de productos transgénicos.
La Mesa Directiva del Congreso, encabezada por su presidente César Zumaeta Flores, conduce la sesión matutina del Pleno realizada hoy en el hemiciclo Raúl Porras Barrenechea.
Foto: ANDINA / CDR.
La Mesa Directiva del Congreso, encabezada por su presidente César Zumaeta Flores, conduce la sesión matutina del Pleno realizada hoy en el hemiciclo Raúl Porras Barrenechea. Foto: ANDINA / CDR.

Fue sustentado por el presidente de la Comisión Agraria, Aníbal Huerta (PAP), quien manifestó que ante el peligro que pueda significar el uso  de la biotecnología se debe aprobar una moratoria  para cuidar nuestra biodiversidad.
Recibió el respaldo de los congresistas Elizabeth León (BPCD), Franklin Sánchez (PAP), Mauricio Mulder (PAP), Oswaldo Luízar (BPCD), Jorge del Castillo (PAP), Oswaldo de la Cruz (GPF), Luis Wilson (PAP), Yonhy Lescano (AP), Aldo Estrada (UPP),  Hilda Guevara (PAP), Gloria Ramos (BPDC) y María Sumire (GPN).

Desde diferentes ópticas,  coincidieron en  la defensa de la biodiversidad nacional por nuestra mayor diversidad climática, pero discreparon en el plazo de la moratoria.
El congresista Alejandro Rebaza (PAP), hizo algunas precisiones al dictamen y, al igual que sus colegas Sánchez y Estrada,  propuso una comisión técnica  de prevención  e investigación que en dos años emita un informe.
En contra de la moratoria se expresaron los legisladores Raúl Castro (UN)  y Juan Carlos Eguren (UN), pues consideraron que ya consumimos productos transgénicos y que no se podía cerrar las puertas a la biotecnología porque la producción transgénica, que busca cubrir la necesidad alimentaria, es 70% más barata que la producción orgánica.
El parlamentario José Saldaña (AN) recordó que los biólogos han pedido archivar el proyecto en debate porque ya existe una ley al respecto, en tanto que la legisladora Yaneth Cajahuanca (GPN) sugirió dejar el proyecto para la próxima gestión.
Por su parte, los congresistas Luis Giampietri (PAP) y Édgard Núñez (PAP) dijeron que no se puede cerrar las puertas a la ciencia y que se puede optar por una moratoria prudencial de cinco años.
Finalmente, el presidente de la Comisión de Pueblos Andinos, Washington Zeballos (BPCD), informó sobre las modificaciones al dictamen y que el plazo de la moratoria debería ser de diez años.
La propuesta fue aprobada por 56 votos a favor, cero en contra y dos abstenciones  y exonerada de segunda votación por 50 votos a favor, cuatro en contra y tres abstenciones.
La norma aprobada establece una moratoria de diez años, fija como autoridad competente del tema al Ministerio del Ambiente  y crea una Comisión Técnica  de Evaluación y  Prevención de Riesgos de uso de OVM, la  que en dos años deberá emitir un informe sobre el tema.
Promoción turística
De otro lado,  se aprobó también el dictamen del proyecto de ley que amplía  los beneficios tributarios de la Ley 29285, Ley de Promoción Turística, otorgados mediante esa norma a las empresas de transporte aéreo de pasajeros  y carga.
La ley incluye los vuelos desde y  hacia la provincia de Tambopata en la  Región Madre de Dios; la provincia de Purús y el distrito de Breo y Urúa, de la Región Ucayali.
El dictamen fue sustentado por el presidente de la Comisión de Comercio Exterior, congresista Jorge Foinquinos (AP). Tuvo el respaldo de su colega José Macedo (PAP), quien pidió ampliar ese beneficio a la provincia de Purús y al distrito de Breo y Urúa.
Fue aprobado por 49 votos a favor, nueve en contra y cero abstenciones, y exonerado de la segunda votación por 48 votos a favor, nueve en contra y ninguna abstención.
Previamente, se realizó  la segunda votación del dictamen del proyecto de ley que exige el grado académico de doctor para el ejercicio del cargo de rector de una universidad.  Tuvo 49 votos a favor, diez en contra y 2 abstenciones.
La sesión  fue levantada por el presidente del Congreso, César Zumaeta Flores, a las 20:11 horas y se convocó a los congresistas para el Pleno de mañana a las 10:00 horas, y anunció que se pondrá al voto la elección del Defensor del Pueblo.

viernes, 18 de febrero de 2011

João Pedro Stédile: Todos los días el pueblo come veneno


El Brasil se transformó, desde 2007, en el mayor consumidor mundial de venenos agrícolas. Y en la última zafra las empresas productoras vendieron nada menos que UN BILLON de litros de venenos agrícolas. Esto representa una media anual de 6 litros por persona o 150 litros por hectárea cultivada. Una vergüenza. Un indicador incomparable con la situación de ningún otro país o agricultura.

Por João Pedro Stédile*

Hay un oligopolio de producción por parte de algunas empresas tradicionales que controlan toda la producción y estimulan su uso, como la Bayer, la Basf, Sygenta, Monsanto, Du Pont, Shell Química, etc.

El Brasil posee la tercera mayor flota mundial de aviones de pulverización agrícola. Solo este año fueron entrenados716 nuevos pilotos. Y la pulverización aérea es la más contaminadora y comprometedora para toda la población.

Hay diversos productos que están siendo usados en el Brasil que ya están prohibidos en los países de sus matrices. La ANVISA (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) consiguió prohibir el uso de un determinado veneno agrícola. Pero las empresas ganaron en el “neutral poder judicial” brasilero, que autorizó a retirada durante un plazo de tres años… y… ¿Quién será el responsable por las consecuencias del uso (de esos venenos) durante esos tres años? En mi opinión es ese Juez irresponsable que autorizó en verdad a las empresas “a desovar” (vaciar) sus depósitos.

Los patrones del agro negocio usan y abusan de los venenos, como única forma que tienen de mantenersu matriz en la base del monocultivo y sin usar mano de obra. Uno de los venenos más usados es el secante, que es aplicado en el final de la zafra para matar las propias plantas y así poder cosechar con las máquinas en un mismo periodo. Pues bien, ese mismo secante va a la atmósfera y luego retorna con la lluvia, alcanzando “democráticamente” a toda la población, inclusive a las ciudades vecinas.

El Dr. Vanderley Pignati de la Universidad Federal de Mato Grosso tiene varias investigaciones comprobando el aumento del aborto, y otras consecuencias en la población que vive en el ambiente dominado por los venenos de la soja.

Varios investigadores del Instituto Nacional del Cáncer y de la Universidad Federal de Ceará ya comprobaron el aumento del cáncer, en la población brasileña, consecuencia del uso de agrotóxicos.

La ANVISA, - responsable por la vigilancia sanitaria en nuestro país -, detectó y destruyó más de 500 mil litros de venenos adulterados, solamente ese año, producido por grandes empresas transnacionales. O sea, aparte de aumentar el uso del veneno, ellos falsificaban la fórmula autorizada, para dejar el veneno más potente, y así el agricultor ilusionarse aún más.

El Dr. Nascimento Sakano, consultor de salud, de la renombrada Revista CARAS, escribió en su columna, que anualmente ocurren alrededor de 20 mil casos de cáncer de estómago en el Brasil, la mayoría a consecuencia de los alimentos contaminados y, de éstos, 12 mil acaban en muertes.

Todo eso viene ocurriendo todos los días. Y nadie dice nada. Talvéz por la complicidad que existe entre las grandes empresas y el monopolio de los medios de comunicación. Al contrario, la propaganda sistemática de las empresas fabricantes, que tienen lucros astronómicos, es de que “es imposible producir sin veneno”. Una gran mentira. La humanidad se reprodujo, a lo largo de 10 millones de años, sin usar venenos. Estamos usando veneno, apenas después de la segunda guerra mundial para acá, como una adecuación de las fábricas de bombas químicas ahora, para matar los vegetales y animales. Así, el poder de la Monsanto comenzó fabricando o Napalm y el agente naranja, usado largamente en Vietnam. E ahora sus fábricas producen o glifosato, que mata hierbas, pequeños animales, contamina las aguas y va a parar en su estómago.

Esperamos que en la próxima legislatura, con parlamentarios más progresistas y con el nuevo gobierno, en los Estados a nivel Federal, consigamos presión social suficiente, para prohibir ciertos venenos, prohibir el uso de la aviación agrícola, prohibir cualquier propaganda de veneno y responsabilizar a las empresas por todas las consecuencias en el medio ambiente y la salud de la población.

* João Pedro Stédile es economista, integrante de la Coordinación Nacional do MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra) y de La Vía Campesina Brasil. (Todos los derechos reservados del autor)

Traducido por: Enrique Ramón Galeano

sábado, 9 de octubre de 2010

El problema de la soja en Paraguay

Hé aquí la razón por la cual soy contra la producción masiva y la expansión de la franja de producción de la soja.

Yo no me trago eso de la macro economía, que solo beneficia a unos poquísimos habitantes del Paraguay, la mayoría de ellos ni paraguayos son. (NdlR)

Esto lo recibí atravéz del nuevo grupo de yahoo de paraguayos migrantes al que me place pertenecer. Espacios como éste son los que nos harán crecer y defender nuestra querida tierra paraguaya.




Entre las muchas cosas que me preocupan sobre la situacion del Paraguay es el problema de la soja.

Aqui abajo les copio un ensayo y el subsiguiente intercambio muy interesante en Facebook entre dos amigos mios (Ben F., y Alejandro H.).

La soja en Paraguay

Por Ben F.

De un tiempo a esta parte estuve pensando sobre la industria de la soja en Paraguay y su conflicto con los campesinos paraguayos.

No es algo que me afecte, yo vivo fuera de Paraguay, el tema se me presenta solo a través de los diarios paraguayos que leo por internet, aunque a veces también sale en conversación con parientes y amigos, ninguno de los cuales viven en las zonas afectadas tampoco. Estas conversaciones nunca duran mucho, ellas se extinguen rápidamente en acuerdo anticipado ya que todos siempre estamos a favor de los productores de soja. De mi parte, mis convicciones capitalistas y libertarias me hacían estar naturalmente a favor desojeros y ganaderos porque en principio ellos son la gente que produce y exporta, y por lo tanto deben ser buenos para el Paraguay en todos los casos. Así de simple era el tema para mí.

Pero meses atrás vi un documental europeo que examinaba esa situación desde afuera en forma neutral y apolítica, entrevistando tanto a campesinos paraguayos desplazados como a los sojeros brasileños y las autoridades locales. El documental no quitó conclusiones, solamente presentaba el conflicto en sus variados aspectos, pero desde ese entonces, a medida que pienso y veo más sobre esto, estoy cambiando mi opinión de a poco. Ahora no estoy seguro que la industria de la soja, así como se da en Paraguay, sea bueno para el país.

El documental mostraba zonas en Paraguay que aparecían como un mar verde, con plantaciones de soja hasta donde el ojo puede ver, sin ningún árbol ni arbusto natural a decenas de kilómetros de distancia. Ya en 2007 2,4 millones de hectáreas de suelo paraguayo habían sido depravadas de toda fauna y flora natural y de otros cultivos para la sola producción de soja. La CámaraParaguaya Exportadora de Cereales y Oleaginosas (CPECO) anunció que el objetivo para 2008 es expandir elárea de siembra a cuatro millones de hectáreas. Como estamos ya en el 2010, pienso que ahora el mar verde ya debe ser océano. Un océano verde que es regado periódicamente con agroquímicos, donde no hay ni un árbol en que ni un loro pueda posarse, ni un arbusto siquiera, nada que no sea soja. Supongo que ni un tapití puede vivir allí. Desde el punto de vista ambiental la soja no parece nada bueno.

¿Pero qué digo? ¿A qué neoconservador capitalista libertario le importa eso? Dejemos de lado la ecología, hablemos solamente en términos económicos: Sólo entre enero y septiembre de 2008 la soja tuvo un ingreso de 1.284,5 millones de dólares. Es un buen ingreso. Los propios sojeros y los gobiernos colorados han dicho que la soja es una de las actividades más dinámicas de la economía nacional, al inyectar grandes cantidades de divisas.

Pero, ¿será cierto? ¿Es realmente una actividad dinámica en Paraguay? ¿Llega realmente a favorecer a muchos paraguayos esos enormes ingresos? ¿Crea buenas ocupaciones esta industria? ¿O por lo menos, produce el "trickle-down economics", o sea, el derrame económico del Reaganomics?; es decir, ¿cae algo para la clase media por lo menos, aunque no llegue a los pobres? ¿Cuál es la realidad?

La realidad es que el cultivo de la soja es que es una industria altamente mecanizada que requiere muy poca mano de obra. Con sus tractores y máquinas cosechadores los propietarios no necesitan más que a sus propios familiares para explotar muchas hectáreas, por lo tanto no es una fuente de trabajo para la población en general.

Tampoco hay mucho trabajo en valor agregado en Paraguay, ya que el Paraguay sólo vende el producto al natural. Son las multinacionales como Archer-Daniels-Midland (ADM) quienes ganan en el transporte y procesado de soja paraguaya, dando empleo a asiáticos, ya que allí se procesa y consume la soja paraguaya.

Entretanto, la materia prima, la semilla, se compra de Monsanto, otra multinacional. Los fertilizantes y químicos también son producidas por multinacionales como Monsanto, seguramente producidos en el Brasil. Los tractores y otros implementos mecánicos son también importados del extranjero. Todas las cosas necesarias para esta industria son importadas. El Paraguay sólo provee el suelo y el agua, que son los que absorben todos los residuos contaminantes.

En cuanto a impuestos, la "materia prima" está generalmente libre de impuestos de importación, así que el gobierno casi nada recauda con la importación de la semilla, los químicos y los tractores. La exportación tampoco tiene gran cosa en impuestos, apenas un irrisorio 1,5% sobre un precio prefijado que no es el precisamente el cotizado en el mercado. Y como tampoco hay impuesto a la renta personal en Paraguay, el resultado es que los miles de millones de dólares de ingresos de la soja sólo benefician al grupo de sojeros en Paraguay en forma casi libre de impuestos, y a las multinacionales extranjeras que proveen la materia prima.

El resto de los paraguayos se beneficia my poco o nada, ya que no hay trabajo en la creación de la materia prima, ni en cosecha, ni en valor agregado. El estado no recauda mucho ni en las importaciones ni en las exportaciones, ni en impuesto a la renta tampoco, pero el estado debe mantener los caminos, los silos y los puertos por donde circula la soja. Mientras tanto, los paraguayos que compran gasolina subsidian el gasoil de los tractores y camiones que se usan en la industria de la soja.

Y no sólo que la soja no crea trabajos, sino que por cada hectárea de algodón u hortalizas o legumbres o cultivos frutales que se muda a la soja, se pierde el trabajo manual que estas plantaciones requerían. La soja crea muchas ganancias para unos pocos, y gran desocupación para muchos, a quienes algunos sociólogos designan como "refugiados del modelo agroexportador sojero." La mayoría de estos campesinos desplazados son atraídos por ideologías de izquierda. Algunos inclusive apoyan y otros se unen a grupos de terroristas de izquierda como el EPP.

Las multinacionales han identificado que la gran zona que abarca desde Entre Rios en Argentina, pasando por la región Occidental del Paraguay a gran parte del sur de Brasil, como el mejor lugar de sudamérica para expandir su industria. Allí los productores son alentados, asesorados y financiados por "asociaciones de productores" creados y patrocinados por estas multinacionales. Nada de esto suena mal pero el problema es que esta interferencia externa estaría solamente alineada con el interés económico de las corporaciones y no necesariamente con el interés nacional del Paraguay. Es muy posible que estas corporaciones creen grandes ventajas artificiales para la soja a corto plazo en detrimento de cultivos más tradicionales, para desplazarlos, ya que a estas empresas no les importa que el desplazamiento de cultivos tradicionales cause desocupación y disturbios sociales en Sudamérica, lo único que les importa es atender a la creciente demanda asiática, porque allí está su negocio.

Una situación así ya sería netamente mala para el país si los cultivadores fuesen paraguayos, pero ni siquiera lo son. Sin ninguna intensión de caer en la xenofobia y sin ningún espíritu antibrasileño, hay que mencionar que los sojeros son en su gran mayoría esos que llamamos "brasiguayos," inmigrantes brasileños que, según tengo entendido, al contrario que inmigrantes anteriores de lugares más lejanos, no se "paraguayisan" sino sino que simplemente siguen sus vidas brasileñas como si no han salido nunca del Brasil. Es decir, ellos viven en portugués, escuchan música brasileña, y también supongo que ahorran su dinero en bancos brasileños que invierten en préstamos en Brasil que les queda bien cerca, y no en Paraguay. Así que el Paraguay tampoco se beneficiaría de sus ahorros bancarios. De ser así el "tricle-down" es nulo.

Para los sojeros brasileños esta es una situación genial, ganan mucho más que si hubiesen cultivado en Brasil porque allí estarían pagando buenos impuestos, y eso sin mencionar que sus terrenos lo han conseguido a mucho más bajo precio de lo que les hubiese costado Brasil, la mayoríade los cuales no han sido comprados con dinero que trajeron del Brasil sino con las ganancias que ellos obtuvieron en Paraguay. Además, los habrían comprado en forma coaccionada a campesinos paraguayos.

¿Cómo que "en forma coaccionada"?, se estarán preguntado. El cuentito, según lo pienso, sería algo así: Un agricultor paraguayo tenía un campito donde vivía de su cultivo de hileras de lechugas, zanahorias, calabazas, tomates y otras verduras plantadas entre viejos árboles frutales de varios tipos. Ciertamente era bien pobre pero vivía sin hambre ni polución química. Luego llega un brasileño que tiene tractores y agroquímicos, quien le propone alquilar su terreno por un monto superior a lo que él obtiene cultivando su terreno en forma manual. Aceptado el ofrecimiento, el brasileño arrasa los árboles y planta soja en ese terreno y el campesino paraguayo vive de esa renta del alquiler, y por lo tanto ya no cultiva pero gana más que antes; con la renta del brasileño incluso tiene para su tele y su moto, y así aparentemente está mejor. La misma cosa ocurre con los demás vecinos de los cuales el brasileño ha arrendado otros campos adyacentes y ha extendido su cultivo alquilando más y más terrenos a medida que ganaba más y podía comprar más tractores e invitar a más familiares suyos del Brasil a que vengan a trabajar en el cultivo de soja con él. Luego llega el momento que el brasileño ya arrienda todos los terrenos en la zona, y ahora le dice al campesino que ya no le va a alquilar más el terreno, que solamente quiere comprarlo. El campesino paraguayo por su parte no puede ofrecer a otro porque éste es el único sojero en la zona, así que si no se lo vende, se queda sin la entrada del alquiler y deberá volver a la vida de subsistencia con cultivo manual de calabazas y cosas así, pero la perspectiva de ese retroceso no es nada apetecible, sobre todo ahora que sus árboles frutales están todos derribados, nuevas plantas frutales tardarían años en tener las frutas con las que antes contaba cada año, así que no le queda otra opción mas que vender su terreno al Brasileño. De esta forma, aunque el brasileño le pague un monto justo, al precio del mercado, la realidad es que la venta en ha sido en esta manera coaccionada. Ahora el campesino ciertamente tiene el dinero de la venta pero no sabe en qué invertir y termina gastándolo todo, pasando a ser otro pobre paraguayo "sin tierra" más.

Esta historia se repite con todos los campesinos paraguayos de la zona, hasta que el brasileño compra todos los terrenos que puede cultivar él con su extendida familia. Al final, hasta los que no quisieron arrendarle terminan vendiendo sus tierras cuando éstas se ven rodeadas de kilómetros y kilómetros de de soja, con aviones regando pesticidas y fungicidas a su alrededor. Así,miles de campesinos paraguayos han tenido que vender sus tierras y mudarse, desplazados como por una inundación verde que sigue creciendo y que solo da lugar, trabajo y ganancias a los brasileños en tractores.Los campesinos paraguayos, los árboles frutales, los loros, hasta los tapitíes que los campesinos maldecían cuando se servían de sus cultivos de zanahorias y otros vegetales, todos fueron removidos. Las calabazas, naranjas, mangos que antes crecían en ese terreno hoy el Paraguay importa del Brasil.

Pero el productor sojero está super bien. Compró la tierra mucho más barato que lo que le costaría en Brasil y no tiene que pagar los impuestos que tendría en Brasil. Tampoco tiene que adecuarse a la regulación brasileña, en Paraguay se puede cosechar al máximo con el máximo de polución química sin temor a multas ni penas carcelarias como recibiría en Brasil si usara los mismos químicos prohibidos que puede conseguir barato en Paraguay. Y lo que gana lleva a depositar al Brasil, que es donde tiene su "parentela," donde compra sus artículos domésticos y de trabajo, junto con la música brasileña que escucha y los videos que mira, y adonde seguramente enviará a sus hijos a que se eduquen y a donde seguramente retornará cuando sea viejo.

Esta situación da para pensar. ¿Si estos sojeros siguen prosperando y siguen viniendo, desplazando más aún a campesinos paraguayos, qué podría ocurrir? ¿Guerrilla? ¿Revolución? ¿No les asusta a los paraguayos que el Brasil en el futuro, inclusive medio sin querer,como que repitiendo la historia de Texas, defendiendo a los brasileños en Paraguay, pueda terminar con un estado más, un estado compuesto de lo que ahora son los departamentos de Amambay, Canendiyú, Alto Paraná, la parte Norte de Concepción, con partes de San Pedro, Cazapá y Caaguazú? ¿Cómo Se llamaría ese estado? Bien podría llamarse "Estado Brasileiro do Guaira," o "Soja Grande do Sul" o "Matto Morto por Soja."

¿Y si, por el contrario, los sojeros no prosperan al final? ¿Qué pasará con ellos si luego de años de explotación la tierra ya no dá más, ya sea por cambio climático o, más probablemente, por el abuso de tan extenso monocultivo dependiente de agroquímicos? ¿Se quedarían a enfrentar el problema con los paraguayos, o se mudarían de vuelta al Brasil a vivir confortablemente de sus ahorros, dejando a un Paraguay árido, sin árboles y totalmente contaminado, con periódicas tormentas de arena tóxica?...

...Bueno, ya me extralimité. No era mi intención divagar a escenarios sojapocalípticos para un 2012 paraguayo. La cuestión es que el tema da para pensar, no es cosa de estar automáticamente al lados de los sojeros.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Una muestra de mentira

El cuadro arriba quiere mostrar lo que REALMENTE el pueblo se lleva del lucro de los empresarios

A pesar del Gobierno, el país crecerá por repunte del agro

La recuperación del agro después de un 2009 para olvidar, las crecientes expectativas empresariales y el éxito de Brasil son algunos de los factores que aseguran un crecimiento que puede llegar hasta el 8%.

Tal el título de un artículo que apareció en un medio de Asunción.

Este artículo da a entender que el gobierno (vulgo: Lugo) impide el trabajo y el crecimiento de los empresarios agro productores, diciendo que Fernando Lugo no ha “incentivado la producción”

Vamos a analizar por partes este asunto: “El Gobierno” no es solamente Fernando Lugo, el gobierno está compuesto por el parlamento, parlamento que no aprobó el proyecto anti crisis de Lugo, recortó presupuestos sociales, en resumen, un parlamento que busca “trabar” toda y cualquier iniciativa de Fernando Lugo, que busca el fracaso y el juicio político a Fernando Lugo.

Los empresarios no dependen del gobierno para crecer, es más, bajo la dictadura de un partido de concepción social – humanista se implantó la política neo – liberal de libre mercado, la libre competencia, lo que significa que los empresarios pueden trabajar en lo que quisieran sin que el Estado intervenga en su iniciativa fuera de lo que la ley establece. Ahora si lo que los empresarios quieren es crédito blando y a largo plazo, los bancos de plaza tienen buenas ofertas de créditos, inclusive el Banco Nacional de Fomento a disposición de los clientes que tengan proyectos productivos.

Otra cosa que el artículo no menciona es que la tal cifra de crecimiento mencionada no se traduce en “moneda circulante”, es decir dinero corriente en manos de potenciales compradores que hacen que haya dinero y poder de compra en todos los sectores.

Las inversiones de las que habla no todas son hechas en el País, lo que al final significa “fuga de divisas o capital”, es decir una plata que debía quedarse en el País sale afuera y retorna en forma de “mercadería”, lo que genera falta de divisas, ya que estas transacciones se hacen en monedas extranjeras, lo que a su vez genera inflación (Conste que puedo estar equivocado, no soy técnico economista, pero sé que el pueblo sufre la falta de empleo, “porque no hay moneda circulante”)

Este "Desgobierno" que promete mucho y no hace nada.

  * Imagen con D.R. Internet Hola querid@s seguidor@s, aqui vamos de nuevo a la aventura de hablar de polítiquería y las vicisitudes que, lo...