lunes, 9 de enero de 2012
Ecología y defensa de la vida
miércoles, 5 de octubre de 2011
Cuando faltan profesionalismo y un poco de humanidad
Policías y periodistas que pisotean los derechos
lunes, 7 de febrero de 2011
Historias inolvidables de la Dictadura
¡Tetente!”, respondía el pequeño Derlis en la fila de presos
http://ea.com.py/%C2%A1tetente-respondia-el-pequeno-derlis-en-la-fila-de-presos/
Por Jorge González ⋅ Febrero 4, 2011 ⋅
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«…el haber vivido ya es gracias a la solidaridad…”. Derlis Villagra Ramírez. En medio del hacinamiento, de condiciones insalubres, de la tortura y el asesinato, una veintena de bebés da su primer llanto en los distintos calabozos. En setiembre de 1976 el régimen decide abrir el Penal de Emboscada exclusivamente para presos políticos. Allí fueron a parar unas 600 personas: presos antiguos, nuevos presos, adolescentes, mujeres, hombres, niños y bebés.
«La fuerza de la vida me hizo nacer y el haber vivido ya es gracias a la solidaridad. Era esa solidaridad que mamamos», dice hoy Derlis, el hijo de Celsa. Así fue con todos los demás bebés que pasaron por el Penal de Emboscada. En aquellos días una mamá agricultora llegó con su bebé de dos meses de vida a la prisión y no le podía dar de mamar porque por la tortura con picana eléctrica había perdido la leche materna. Este tipo de situaciones horrorosas eran saldadas con la solidaridad de otras madres, que daban de mamar a sus retoños y al de otras compañeras. Guillermina amamantaba a su hijo y también a otras dos criaturas en aquellos años.
Carlos José Mancuello es uno de los desaparecidos por el régimen, que incluso fue entrevistado por el propio Alfredo Stroessner en Investigaciones un poco antes de ser borrado de la faz de la tierra. Fue apresado hacia fines de 1974 junto con su esposa, Gladys Ríos, embarazada de sólo días de su segunda criatura, Marcelo. Aquel bebé actualmente tiene 35 años y es Jefe de Gabinete de la Secretaría de Emergencia Nacional.
Sobre sus primeros años en la Comisaría de Fernando de la Mora y después en Emboscada, explica que él suele comparar su vida y su desarrollo con la de su hermana. La diferencia es que ella fue separada del seno materno muy temprano; él permaneció con la madre durante todo el cautiverio que les tocó vivir. «Se nota fuertemente la influencia de haber sido estimulado tempranamente por esa historia dinámica, esa solidaridad colectiva. Yo tuve la estimulación temprana de unos cuantos comunistas», bromea Marcelo, jugando con el estigma creado por el stronismo.
Para entender la estimulación de la que habla Marcelo hay que empezar diciendo que desde 1976 la mayoría de las personas más lúcidas y mejor preparadas de la sociedad paraguaya estaba presa en el Penal. Primero en condiciones marcadamente inhumanas; luego, gracias al gran esfuerzo de sus familiares y especialmente de instituciones como el Comité de Iglesias Para Ayuda de Emergencias, con una vida más o menos llevadera.
En esta cárcel se verificó una febril dinámica cultural que sirvió a los presos de contrapeso con las ansias de libertad, a partir de actividades como el tallado en madera, la elaboración de guampas, rompecabezas, telares, crochet, hamacas, portarretratos, floreros, veladores, cestos, anillos, figuras, tallado en cuero, huesos… más adelante se hicieron obras de teatro, festivales de música y jornadas de alfabetización.
El elemento asociativo de la población fue la solidaridad diaria; el centro de todo y también el elemento que suavizaba aquella vida eran los bebés presentes. «Emboscada era un campo de concentración con cerca de 500 presos políticos, entre ellos 18 bebés y mi hijo Manuel entre ellos», rememora Guillermina. En una sola celda de cuatro metros de largo por cuatro metros de ancho convivían personas adultas y 16 bebés. «Lloraban en diferentes horarios, era un estrés terrible. Ahí pedimos que nos separaran», dice Celsa.
Emilio Barreto estuvo preso por 13 años en los calabozos dictatoriales, algunos de ellos pasó en Emboscada participando del ritmo cultural que decíamos. «En medio de ese trajín, ese hervidero de actividades, crecieron los niños. Eran los seres más queridos por todos los compañeros; eran los hijos de todos, eran los ídolos de ahí, eran nuestros hijos, nuestras hijas. Las madres no tenían que cuidar casi de ellos», dice. Gran parte del tallado que se producía en el lugar era pensado en los bebés y niños, para juguetes, como también para ingresos económicos para las familias.
Cuando Derlis (h) cumplió un añito de vida, estando preso con su madre, Emilio le regaló un tallado con el dibujo de Trapito, el amigo del ídolo infantil argentino Anteojito. En la madera Trapito le decía a Derlis «te quiero mucho» y Emilio le agregó, de su parte: «Yo también».
El principal lugar de relacionamiento en la cárcel era el patio y las sombras que daban el inmenso guapoœÿ. Cuando llovía, muchas veces la pandilla de niños que crecía chapoteaba en el charco, ante la alarma generalizada de las madres, puesto que una de las cosas más duras que marcó aquellos años de vida fue la indisponibilidad de agua para el baño y menos para beber. En este tipo de ocasiones, los demás presos bromeaban a las mamás «déjenles que jueguen, basta de represión».
“¡Tetente!”
Cada mañana en Emboscada los presos hacían formación en el patio, donde los guardias llamaban la lista. Un día la abuela de Derlis (h), María Lina Rodas, que compartió la prisión con su nieto y su hija Celsa, le pidió al guardia que al llamar a los demás también lo haga con el niño de dos años, pues éste se ponía siempre en la formación de los adultos. Al final de la lista, el carcelero llama:
–¡Derlis Miguel!
–¡Tetente! (Presente), responde el pequeño.
Otro día Derlis y Matilde estaban jugando en una de las celdas y el niño le derramó un frasco de colonia en la cabeza a la niña. «Recuerdo bien ese momento –me dice riéndose Matilde–, me picó todo el ojo. Yo agarré y le mordí el dedo gordo del pie. Yo le quería tanto…».
En una ocasión uno de los celadores pidió a Gladys Ríos poder sacar a su hijo Marcelito a recorrer por unos cinco minutos las inmediaciones del Penal y mostrarle lo que había afuera. Después de mucho dudar, la madre autorizó. A la vuelta del «paseo», todo el mundo estaba pendiente de Marcelo. Al llegar, un grupo de «tíos» y «tías» se acerca y le pregunta qué había visto afuera. Un peio iaaaaande (¡Un perro graaaande!), fue la respuesta del niño. Lo que había visto fue un caballo pastando, pero como toda su corta vida había estado en prisión, los únicos animales que conocía eran los perros de los guardia-cárceles.
En invierno cerrado varios presos se agenciaban para conseguir un poco de agua para el baño y luego entibiarla dejándola al sol en palanganas. Pero cuando veían venir a Marcelito, corrían a proteger sus recipientes, porque éste se divertía tumbándolos.
Justamente la falta de agua potable era uno de los peores males en Emboscada. Toda ella se traía del río Piribebuy o era fruto de las últimas lluvias que se acumulaban en un aljibe que en lo más profundo era puro barro. Las afecciones intestinales eran diarias en estas condiciones a pesar de que las madres hervían el agua durante media hora. Permanentemente los niños enfermaban de diarrea y eso era fatal en un lugar como el Penal donde a cada paso de los niños, los cientos y cientos de «tíos» y «tías» le obsequiaban una tortilla aquí, una galleta allá, un sorbo de tereré. Un día en que Marcelito estaba descompuesto y cualquier gesto solidario sería catastrófico, a su mamá Gladys no se le ocurrió mejor idea que colgarle un papel con la inscripción: «Tengo diarrea, por favor no me invites nada».
A la señora MIRTHA AYALA:
!Qué impresión me causa esta historia del descendiente de Derlis Villagra!
Este mártir piribebuyense fue mi compañero de trabajo en el diario "El Paraguayo Independiente" cuyo director fue el Dr. Víctor Simón.
El periódico se editaba en los talleres de Don Juan Madelaire en la calle Mompox y Vía Férrea, y éramos todos gráficos dejados cesantes en la huelga grande del 58 (en mi caso del diario La Tribuna). El periódico era de orientación colorada disidente (Mopoco) con un cuerpo de redactores de 1ª línea como Osvaldo Chavez, Zayas Vallejos, el mismo Simón, Sindulfo Martínez, Rovisa, Atilio Fernández, creo que estuvo también González Delvalle, y otros cuyos nombres el tiempo ha borrado de mi memoria. Cuando empezaron las represiones y los allanamientos algunos de éstos desertaron. Nosotros seguimos y Derlis era tipógrafo y siempre venía con su uniforme de conscripto del Distrito, no porque lo fuera sino para ahorrarse el pasaje en el colectivo. En esa época yo era linotipista, y para qué negarlo, todos los días entrábamos en el taller presintiendo que ese día vendría a buscarnos la camioneta roja de investigaciones. Varias veces lo hicieron pero sólo para "empastelar" tipografías y romper alguna máquina. Debo destacar la altivez del Dr. Victor Simón, que nunca cedió a las amenazas, especialmente de Edgar Insfrán, entonces ministro del Interior. Derlis, en sus momentos libres, colaboraba con los que trataban de cooperativizar a los cañeros productores de la caña de azúcar, que eran extorsionados por los únicos consumidores de la materia prima que eran los dos o tres ingenios existentres. Otro luchador indoblegable en ese terreno fue Aníbal Garcete Figueredo, gracias a quien los agricultores empezaron a elaborar la miel como alternativa para utilizar sus materias primas. Ambos, tanto Derlis como Garcete Figueredo, sufrieron un largo encierro en sótanos de comisarías. Garcete con la suerte de lograr su libertad tras 12 años de no ver la luz del día y Derlis, con menor suerte, desparecido al poco tiempo de lograr su libertad. Son historias poco conocidas y solo quienes la conocemos recordamos con admiración sus indoblegables convicciones de luchadores sociales. Conocí a la madre de Derlis y Aníbal es mi compueblano y cuenta con mi admiración y respeto. CARLOS ARTAZA.
Testimonio de un compatriota emigrado de larga data en Buenos Aires. Recuerda su militancia en el gremio de los obreros gràficos teniendo como companero también a Derlis Villagra, desaparecido en la década del 70, junto con Miguel Angel Soler y otros exponentes del Partido Comunista Paraguayo. En aquellas décadas de plomo fueron muchos los patriotas que no doblaron el espinazo ante el aparato represivo del tirano y sus acolitos. Vale la pena rescatar del olvido estas historias que nos hablan de dignidad, de coraje y del permanente anhelo de un nuevo Paraguay.
(Este relato es continuacion del que aparece màs abajo, comentando el articulo de e'a sobre los ninos de Emboscada).
Sra. Mirtha: En verdad yo no la conozco. Pero respecto de su pedido no tengo inconveniente, y agrego más: aquellos otros que trabajaron con nosotros en esa instancia se apellidan Bogarin, Ibarra, Neri Madelaire, mi hno. Julián Artaza y un impresor de nombre Antonio Báez.
Una anécdota: En una oportunidad e imprevistamente nos allanan los de investigaciones, quienes llegan en tres móviles. Rodean la imprenta, que estaba en la bajada hacia la Chacarita, y obligan a don Juan Madelaire a decirle el nombre de todos los que trabajaban. Este señor, no les dijo una palabra. A empujones lo llevan al taller, y allí nos hacen formar a todos y uno por uno nos preguntaban nuestros nombres. Derlis, que estaba armando una página, hizo caso omiso a la orden y siguió con su tarea. Esto sacó de sus casillas al "pÿragüé" y a los gritos le pidió que se identificara. Teníamos la misma edad casi, 19 años, creo, pero Villagra estaba mucho más fogueado que yo en estas cosas. Derlis se dio vuelta como si nada y le preguntó si se dirigía a él. Esto enfureció más al policía. Ya del grupo lo habían separado a mi hermano Julián, miembro entonces del Sindicato Gráfico. Uno de ellos recibió la orden de llevarlo a la camioneta. Mientras el que aparentaba ser jefe del grupo se acercó a Derlis con un papel o carpeta en la mano y sin rodeos le preguntó si él era Villagra. Este le contestó afirmativamente. Con voz de sargento le gritó: "Ud. me va a acompañar". Derlis le pidió permitirle pasar al baño a lavarse las manos y sacarse un delantal que llevaba. El policía llamó a uno de sus ayudantes y le pidió que acompañara hasta el baño a Villagra. El baño tipo Paraguay era amplio, como un galpón, y tenía una ventana que daba hacia la Escuela Normal de Profesores. El policía esperó en la puerta mientras Derlis se aseaba y escuchaba que la canilla estaba chorreando agua. Ya pasado unos minutos y Villagra no salía el jefe gritó que le apurara al que estaba en el baño. Este policía entró al baño y no encontró a nadie. Derlis había trepado hasta la ventana y escapó por el patio vecino. Ud. imaginará la desesperación de los policías. Patearon cajas tipográficas, tiraron lingotes, de todo... Mientras nosotros estábamos en la incertidumbre de si nos íbamos todos a investigaciones. En eso llegó el Dr. Víctor Simón y no permitió que nos tocara haciendo bajar también a mi hno. de la camioneta, ofreciéndose él acompañar a los policías en calidad de detenido. Tiempo después, semana diría, clausuraron el diario. Son anécdotas de la vida de los trabajadores que no agacharon la cabeza durante la dictadura. Son apenas gotas de contribuciones que hicimos los gráficos en aquel entonces. Era secretario general de gráficos en ese entonces Fortunato Osorio, otro que también fue "huesped" de la policía técnica. ¡Son tantos los protagonistas de esa silenciosa resistencia... como el periodista Félix María Cáceres, auténtico luchador de esa época! Había ilusiones distintas, había esperanza de construir un país mejor. Hoy, con tristeza vemos que ya no se lucha por los ideales sino por las ansias de ocupar un cargo para desempeñar el mismo papel de los que se fueron. Cabe preguntarse ¿habrá un mañana distinto para nuestro querido PARAGUAY?
Estimado Carlos Artaza: Interesante y valioso el relato, también util y necesario en un pais en que casi todo està aun por ser contado y conocido y donde lo que ha imperado siempre fue la mentira, ocultamiento y tergiversacion de la verdad, con el consecuente resultado de que aquellos criminales, sus émulos y continuadores siguen impunes, fungiendo de parlamentarios, autoridades judiciales, electorales... y otros como el ministro del Interior R. Filizzola, aplicando diligentemente similares métodos represivos contra los que luchan por un pais diferente. No menos indignante es la pretension que tienen de retomar el Ejecutivo, apoyàndose en un esquema y aparato mafioso raramente igualados.
Asi pués, te sugiero permitas la difusion de este testimonio, de modo a que también contribuya a rescatar la memoria, a luchar contra el olvido y a inscribir en una continuidad las aspiraciones, anhelos y acciones por un Paraguay justo y solidario.
Quedando en espera de tu respuesta, te envio un fraternal abrazo de compatriota.
Mirtha A.
martes, 9 de noviembre de 2010
Policías obligaron a campesinos a comer tierra
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domingo, 12 de septiembre de 2010
12 de Octubre: debe ser día de luto
De aquí a un mes estaremos festejando “El día de la raza”. De niño aprendí que era una conmemoración recordando el descubrimiento de América por los españoles, hoy, después de leer varios libros y artículos referentes al tema me doy cuenta de que nunca hubo nada que festejar, muy por el contrario, aquello no fue sino el inicio de una expoliación que no acabaría nunca.
Nosotros, a diferencia de los norteamericanos, tuvimos la desgracia de ser “descubiertos” y colonizados por un bando de presidiarios y gentes de baja catadura, que lo primero que hicieron, siendo todos solteros, fue unirse a nuestras aborígenes y procrear. Luego vinieron otros, de las mismas tierras, con otras ambiciones y comenzaron a robar de todo lo que encontraban de valor a su paso, incluso la sabiduría y la cultura de los nativos de aquella época, bajo la excusa de que “debían ser civilizados”.
En nombre de esa civilización, fueron despojando de su hábitat a los verdaderos propietarios de esas tierras, los fueron matando, los indios del sur murieron de a poco, a diferencia de los indios del Norte que fueron prácticamente masacrados para despojarlos de sus tierras.
Lo duro de esta historia es que todavía hoy en nuestro querido Paraguay, estamos masacrando a los pocos sobrevivientes nativos de nuestro país. La etnia Pâi Tavyterã ya no cuenta con demasiados miembros, aparte de no tener ninguna asistencia del Estado. Hace unos días atrás unos diez matones a sueldo fueron a sus humildes ranchos los reunió y escogieron a tres de sus miembros para “EJECUTARLOS” frente a los demás miembros de la etnia. Nadie chilló por eso, nadie se indignó por eso, ya los periódicos olvidaron el hecho, total eran apenas indios.
Me pregunto en este momento ¿Cuál será el slogan del festejo de un aniversario más de aquella “invasión”?
martes, 24 de agosto de 2010
Los valores humanos
Para qué sirve la libertad de expresión, si con ello vamos a atropellar valores morales que nos ayudaron a crecer como seres mucho más humanos de lo que hoy somos.
Para qué sirven los Derechos Humanos, si para defenderlos hay que olvidar la OBLIGACIONES HUMANAS. Para qué sirve estudiar biología, ética y ciencias humanas, si después nos vamos a sentar a crear leyes que las contradicen de cabo a rabo.
Antes de que existiera la ley del racismo, no existía la palabra “racista”, ¿Acaso esa ley ha frenado la explotación del humano por el humano? ¿Ha hecho con que los “discriminados” vivan mejor? Para nada, lo único que consiguieron con esa ley fue ACENTUAR EL RACISMO que ya existía y existirá siempre, (con más o con menos odio pero seguirá).
Hace falta que pensemos, estudiemos la historia y nos situemos en el texto y el contexto de la política mundial para entender lo que realmente está pasando en el mundo. No podemos estancarnos en el tiempo, ni vivir del pasado, hay que MIRAR un futuro, cuando hablo de MIRAR me refiero a poner el ojo a un objetivo de un futuro más real, menos fantasioso, consumista por ende menos violento.
Entendiendo por violencia todo hecho o acto que vaya contra las leyes de sana convivencia, frutos de una ignorancia supina de los valores humanos, sociales y morales, en ese estricto orden.
La discriminación por niveles económicos, sociales y culturales datan de siglos, talvéz milenios, las leyes que supuestamente buscan aminorar sus efectos son de inicios de la era cristiana en adelante, sin embargo la lucha de “CLASES” sigue tan campante y, si cabe, con mucho más empuje inclusive.
lunes, 23 de agosto de 2010
La expulsión de los ROMS en Francia
Debido a un aviso comentario que recibi fuera del blog, estoy deletando lo que habia escrito. Es la primera vez que lo hago, no me gusta autocensurarme, pero en virtud al respeto que se merecen mis lectores y seguidores me veo en esa obligación.
Disculpen si herí susceptibilidades, mi intención no era esa. Mi idea era hablar de la cultura de EXPORTAR (en realidad expulsar) a personas que no son muy bien mirados en el pueblo o ciudad en la que estén, sin importar si ellos son o no originarios del lugar de la que están siendo expulsados.
Algunos países, estados o municipios son un poco más elegantes para manejar la situación. Hacen de todo para que el susodicho ciudadano "INDESEABLE" se decida por él mismo a IRSE del lugar.
Pero también se debe mirar el otro lado de la cuestión: Qué hacer con las personas violentas, provocadoras, que roban o que cometen cualquier tipo de delitos y que no son de la ciudad?
Te pregunto a tí que estás leyendo estas líneas: Aceptarías en tu casa a alguien que no se adecua a tus leyes, ni tus costumbres y que no respete a tu familia? Si tu respuesta es negativa, entonces porque TU PAIS debería estar obligado a hacerlo? TU PAIS ES TU CASA GRANDE.
Yo pienso así, disculpen pero en este caso estoy de acuerdo con Sarkozy
sábado, 14 de agosto de 2010
ROTULAR Y METER MIEDO

Una de las estrategias más comunes para desvalorizar la opinión de las personas con las que no estamos de acuerdo es ROTULANDOLA.
“Que es lo que va a decir fulano, si es un….”, calificativos no faltan para endilgar al pobre infeliz que tuvo la desgracia de cruzarse en nuestro camino con su comentario indeseado, por nosotros, claro.
Con esa estrategia minimizamos cualquier comentario que la otra persona pudiera haber hecho. No importa si lo que dijo es de capital importancia y realmente cierta para lo que se está debatiendo. Lo que importa es que SU comentario no sea considerado.
En la época del oscurantismo político en Paraguay era la estrategia preferida de los que tenían a su cargo IMPONER la figura del DICTADOR. Cuando Abdo Benítez era incumbido de dar un discurso en los seminarios de formación política a los estudiantes del Centro Blas Garay, el tema “EL GENERAL STROESSNER Y…” era ya el sello de presentación.
Parecía que más allá de Stroessner no existía un líder, y la verdad era que, buscando superficialmente, no los había. El Dictador y su camarilla, se habían encargado de ANULAR todo y cualquier LIDERAZGO que pudiera hacer mella en la suya. A algunos los compró con cargos, a otros los exilió y a centenares los mantuvo en las mazmorras de las prisiones escondidas, cuando no eran ejecutados sumariamente y desaparecidos en sendas tumbas NN.
Dado ese clima de desaparecidos “misteriosos” la gente se auto censuraba, quedaba sin opinión, para peor, a veces aparecía el LIDER con algún regalito (reparto de juguetes, créditos rurales blandos y promesas nunca cumplidas) para el pueblo que se notaba un poco más agitado que el otro y todo volvía a la calma.
En fin rotular y meter miedo es la mejor manera de ANULAR la opinión del adversario.
sábado, 10 de julio de 2010
El camino del exilio

En mis noches de insomnios me pregunto ¿Por qué yo? ¿Cuál es la razón por la que me encuentro en esta senda de tantas curvas? ¿Acaso equivoqué el camino al elegir la que iba recta y no la que se me cruzaba?
Yo tan solo no quise que la gente pasara por tonta, solo no quería que la gente de aquel pequeño poblado siguiera subyugado por el capricho de unos cuantos que se enriquecen de la noche a la mañana, a costa de la ignorancia y la pobreza de los más desprotegidos.
Hoy estoy aquí, en este camino del exilio, duro, difícil; lejos de mi terruño. En este camino en la que el peso del desarraigo familiar me ahoga, porque provengo de un lugar donde la FAMILIA es todo. Peor aún para mí, ya que la fuerza y la garra de mi esposa siempre fueron mi rumbo y mi fortaleza. El separarme de ella y mis 4 hijos me desespera.
No es fácil trillar el sendero del exilio: Nuevas culturas, nuevas reglas, nuevas personas, nueva lengua, nueva historia. Es entrar en un mundo donde lo único que ya no es nuevo es uno mismo, pues hasta la juventud de uno de repente queda vieja (peor cuando uno ya rebasa los 50 años).
Solo me resta decir GRACIAS A ESTE MARAVILLOSO Y SOLIDARIO PAIS QUE ME ACOGIO y me dio todo.
GRACIAS FRANCIA
miércoles, 7 de abril de 2010
Akã olla
El otro día vino a visitarme Gustavo Zaracho, hablamos de tantas cosas que de pocas me acuerdo, pero sí me acuerdo de una frase en especial “Akã Olla” (Cabeza de Olla). Esa frase me remontó a mis años de escuela.
En aquella época no entendía lo que la frase quería decir, para nosotros quería decir que teníamos la cabeza grande y vacía. Mira por donde vengo a enterarme del sentido de esa frase.
Ahora que lo pienso es realmente cierto, el sentido que Gustavo me mostró: se nos llamaba “Akã olla” porque se nos metía en la cabeza las doctrinas de un estilo de gobierno que necesitaba que nadie pensara. En nuestras mentes cocinaron las ideas del odio al semejante porque no era de nuestro mismo partido, o era “contra el gobierno de la paz y el progreso con Stroessner”, nos enseñaban que debíamos “SER” Colorados, porque el que no era colorado estaba contra “las familias paraguayas”, comenzaron a enseñarnos a delatar a nuestros vecinos, amigos, incluso parientes que decían cualquier cosa contra el gobierno. Salíamos de la escuela pronto para ser manipulados por los que ostentaban el poder en aquel momento. Los ingredientes de la intolerancia y el servilismo estaban ya dentro de la “olla” que era nuestra cabeza, sazonada y cocinada a punto, a gusto y paladar de los “caudillos de la época”.
Con aquella población, mayoritariamente “Akã olla”, ¿quién se les opondría? Mucha gente de aquella escuela aún sigue viva y con esa mente vigente, basta ver los comentarios en los periódicos o preguntar a muchos de ellos lo que significa política. En muchas cabezas aun quedan restos de aquel ingrediente macabro que no nos dejó crecer independientes como pueblo. La calidad de la educación de aquella época, el fanatismo por un sistema político personalista y vacio de ideas, basado en cuoteo de poder y plagado de corrupción al más alto nivel, incluso de la ciudadanía.
Los ingredientes del “Akã olla” no nos permite aun distinguir los males de la corrupción, de la manipulación de la información; seguimos creyendo y defendiendo a los políticos corruptos, porque nos enseñaron a “bajar la cabeza ante los señores”, nos enseñaron que cualquier “autoridad era intocable”
Hoy a millares de kilómetros de mi querida patria me doy cuenta de cuánto daño nos causó la dictadura, sin olvidar las muertes y torturas, con el sistema que implantó en el sistema educativo, dicho sea de paso, que sigue vigente.
jueves, 25 de marzo de 2010
De nuestros lectores
COMO EN LA ITALIA DE MUSSOLINI con las Camisas Negras, la Alemania de Hitler con las Camisas Pardas y la España de Franco con las Camisas Azules, ahora Uribe pretende ultrajar al estudiantado, involucrándolo en el conflicto, como informantes de la Fuerza Pública
El Gobierno está mintiendo, pues lo que está quedando en evidencia es que a medida que Uribe dice que vamos ganando la guerra, más se incrementan los esfuerzos militaristas y de inteligencia. Si eso es ganando, qué tal que estuviéramos perdiendo.
No todos hemos olvidado que el 8 de agosto de 2002, al día siguiente de su bombardeada posesión, Uribe instaló en Valledupar su ambicioso programa de un millón de informantes. Antes de meter a los estudiantes en semejante aventura, deberían contarnos qué pasó con ese experimento, del que todavía recordamos las imágenes de unos encapuchados recibiendo jugosas recompensas de los militares.
¿Se imaginan las universidades vigiladas silenciosamente por personas que en vez de recibir información científica, están prestos a compartir todo lo que ven y oyen con las autoridades encargadas del orden público? Fácil resulta suponer lo que pasaría con la libertad de cátedra y el principio constitucional de la autonomía universitaria, si el templo sagrado de la academia resulta invadido de espías del régimen. Ya ha sido bastante con que el Gobierno tenga como rector de la Nacional al asustadizo y mediocre Moisés Wasserman, quien se iba inventando un expediente por secuestro contra los estudiantes que rodearon su carro.
La tentación totalitaria de conocer la intimidad de las universidades es una amenaza permanente. Por las épocas del “estatuto de seguridad” de Turbay Ayala, el hijo de un ministro grabó la clase de derecho constitucional dictada por el magistrado Manuel Gaona Cruz, durante la cual exponía sus pensamientos siempre libres y sesudos. Para entonces ya el iluminado profesor del Externado era mirado con desconfianza por el Gobierno, entre otras cosas porque lideró el grupo de abogados que demandó y tumbó la reforma constitucional del 79. La grabación fue filtrada a un medio de comunicación, donde el Gobierno supo presentarla con la perversa insinuación de que probaba la supuesta falta de imparcialidad del magistrado.
Si ese incidente bochornoso pasó con el hijo de un ministro que abusivamente se creyó en el deber de informar a su padre sobre lo que enseñaba su profesor magistrado, preparémonos para otro capítulo de la guerra sucia por cuenta de los alumnos soplones.
Las universidades deberían hacer valer la fuerza de su autonomía, prohibiendo a sus estudiantes vincularse al tenebroso programa de informantes, con el que Uribe confirmó que, como en los buenos tiempos, su ideología está más cerca de la justicia privada que del derecho y de la ciencia.
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Adenda. Desde hace cinco meses la Corte Constitucional declaró inexequible la reforma constitucional sobre la carrera administrativa, por problemas de fondo y porque creaba una situación particular a favor de unos pocos. Con esos mismos argumentos el referendo reeleccionista tiene que hundirse. Pero alguien en la Corte Constitucional está torpedeando que ese fallo se publique, obviamente para que puedan voltearse cómodamente los que sabemos. Transparencia y rectitud, no marrullerías, es lo mínimo que se espera del tribunal constitucional.
Enviado por José Zapata
Este "Desgobierno" que promete mucho y no hace nada.
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Un "legislador argentino" dijo en su exposicion ..y creo no estaba equivocado ".... PARA SER DIPUTADO HAY QUE SER UN PERFECTO...
