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sábado, 31 de agosto de 2013

Algo para leer y recordar siempre


LA CLASE POLÍTICA PARAGUAYA (junio 2012 - abc color) 

Escrito de Eligio Ayala. Berna, Suiza 1915. Para fabricar salchichas se requieren aptitudes especiales; para ser legislador o ministro en el Paraguay el talento y los conocimientos son superfluos. La preparación, el carácter, la honestidad a veces estorban.

Valen más ciertas contorsiones y genuflexiones del cuerpo que veinte años de estudios, que la decencia y la probidad. Los que ocupan los puestos públicos creen saber todo, se creen aptos para todo, pierden la conciencia de la propia ineptitud.

En el Paraguay para brillar con reputaciones falsas basta ser diputado, senador o ministro. Luego, es lógico que la pasión dominante sea la de adquirir esos puestos y conservarlos y que para eso en vez de estudiar, de prepararse y dignificarse, se adule, se intrigue o se implore servilmente.

Por esta razón, la mayor parte de los que ejercen los elevados cargos políticos son los verdaderos arribistas petulantes. Todas las magistraturas han sido profanadas por la inepcia más franca y por la nulidad más absoluta. Así se ha llenado el Parlamento y los ministerios de aprendices, que se instruyen en almanaques del año pasado y destrozan la actividad económica nacional con sus caóticas y torpes ensayos legislativos.

Todo se hace al azar, por tanteo, por instinto como en un acceso de sonambulismo, todo se reforma sin necesidad y nada se reforma de lo que es preciso reformar.

En un mar flotante de pasiones y apetitos, sin principios directores, sin sistemas, sin conocimientos, sin brújula, la intervención del Estado en la esfera económica se ha convertido en un oportunismo de detalle, de expediente, al día, que libra la economía nacional al capricho de los intereses particulares pequeños del presente.

No se respeta el mérito, no se desprecia el vicio, nadie se indigna sinceramente contra la injusticia, nadie es justo. Los culpables pierden la conciencia de sus faltas, los hombres virtuosos, el pudor, y los partidos su nobleza. Buenos y malos viven en cada partido en una camaradería hipócrita, sin sinceridad, sin confianza recíproca, sin gratitud, sin generosidad. El interés los divide y los une y reconcilia sucesivamente.

Los enemigos de ayer conspiran juntos, los amigos de hoy se venderán mañana. En vez de partidos se forman círculos esporádicos y convulsivos de pequeños ambiciosos.

Los partidos tradicionales en vez de ser útiles a la patria, utilizan la patria; en vez de servir sanos intereses nacionales en el Gobierno, hacen que el Gobierno les sirva a ellos.

Claudelino Cabrera Mongelós

domingo, 25 de agosto de 2013

Carmen Villalba para Resumen Latinoamericano

Entrevista a la dirigente de la guerrilla paraguaya del EPP, Cármen Villalba
“Las contradicciones que existen entre el poder oligárquico  y los de abajo no pueden solucionarse de manera pacífica”
 por Resumen Latinoamericano

Cinco horas antes que la dirigente de la organización guerrillera Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Cármen Villalba, fuera protagonista de un extraño y violento episodio en la cárcel de mujeres del Buen Pastor, en Asunción, Resumen Latinoamericano pudo entrevistarla telefónicamente para ahondar informativamente sobre qué tipo de organización es el EPP y cuál es su caracterización sobre el actual gobierno de Horacio Cartes.
Villalba cumple una condena de 18 años de prisión al igual que su compañero Alcides Oviedo, acusados del secuestro de un acaudalado empresario local, y según denuncia un comunicado de otros presos del EPP, en la noche del viernes Villalba sufrió un intento de asesinato por parte de efectivos policiales. Por otra parte, la versión oficial habló primero de que la detenida “habría tratado de fugarse por un boquete”, lo que fue desmentido horas después. Lo cierto es que Villalba, fuertemente custodiada por efectivos policiales fue trasladada a primeras horas de la mañana del sábado a la Agrupación Especializada de la Policía Nacional y de allí siguió viaje a la FOPE (Fuerzas de Operaciones de la Policía Especializada), sin darse razones por este repentino cambio carcelario.
En la entrevista, Villalba  se presentó como una “orgullosa epepista que lo que más siente es no poder hacer más por mi heroico pueblo paraguayo y por la Revolución” y auguró “más confrontación” con el actual gobierno del Partido Colorado.
-¿Cómo define al Ejército del Pueblo Paraguayo?
-El EPP es una insurgencia revolucionaria marxista leninista enraizada profundamente en el pueblo paraguayo,  y esencialmente en el campesinado. El EPP enfrenta hoy a la mafia organizada cuyo motor principal es el Partido Colorado que nuevamente se ha instalado en el poder.
Para ratificar lo que le estoy diciendo habría que recurrir al escritor Aníbal Miranda, ya fallecido, que hizo una importante investigación que volcó en su libro “La principal organización mafiosa del Paraguay: el Partido Colorado”. En ese texto llegó a la conclusión que en esta mafia coinciden todos los políticos de la extrema derecha oligárquica. En la actual coyuntura paraguaya no se diferencian mucho los partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal y otros partidos de derecha que aparecieron después del golpe de Estado del 89.
Los epepistas no hemos necesitado pedirle permiso a nadie para denominar a la insurgencia con el nombre del Ejército del Pueblo Paraguayo, ya que fundamentalmente defendemos los intereses del pueblo campesino pobre que todos los días debe enfrentar el asesinato, el desalojo y el avasallamiento represivo de cada gobierno que se instala.
-¿Cuáles son las causas políticas y económicas de su país que los llevaron a alzarse en armas?
-La situación económica del Paraguay según la propia CEPAL, determina que más del 54 % de la población es pobre y un alto porcentaje se encuentra en la indigencia. Si hablamos de la niñez de mi país, un 43% está en condiciones de desnutrición y por cada año, nueve mil familias campesinas son expulsadas de sus tierras para implementar la agro-ganadería intensiva por parte de trasnacionales como la Monsanto y otras, vinculadas  a la oligarquía paraguaya, junto a sus partidos políticos, magistrados y parlamentarios. Estos explotan la fértil tierra del norte y de otros puntos del país.
Todo este panorama hace que el campesino se vea en la actualidad absolutamente despojado y expulsado por las fuerzas represivas instalada en sus tierras por cada gobierno.
Esto es lo que combate actualmente la insurgencia revolucionaria corporizada en el EPP.
-Por parte de los respectivos gobiernos paraguayos y sus medios de comunicación se acusa al EPP de estar vinculado con el narcotráfico y el bandidaje. ¿Cuáles son las razones para que habitualmente lleguen a esas conclusiones?
-Eso es parte de la tergiversación que llevan adelante los medios de comunicación que son propiedad de la oligarquía paraguaya. Además hay una estrecha unión entre ganaderos, sojeros, narcotraficantes, policías y políticos. Nosotros estamos actualmente en guerra contra esa mafia, su gobierno y el Estado y lo hacemos porque nadie tiene dudas en nuestro país que esa oligarquía y sus partidos están compuestos por narcotraficantes.
Creemos que el tiempo demostrará también que ellos están queriendo orientar todo hacia ese lado. Ayer nomás se incautaron de una importante cantidad de cocaína en dos estancias, pero ocultan los nombres de las mismas, porque casi siempre que ocurre esto son propiedad de políticos, de magistrados judiciales o de parlamentarios. El propio presidente de la República tiene estancia en el Norte. El pueblo sabe, los medios saben, que el narcotráfico ha estado siempre instalado en las estructuras del gobierno. No hay mucha diferenciación entre políticos y narcos.
-Recientemente ha habido un ataque del que se hizo cargo el EPP contra custodios de una estancia. ¿Qué buscan con este tipo de acciones?
-Se trata de la estancia del conocido terrateniente brasilero Matelarenjeira, que posee empresas en Brasil, Argentina y aquí. Como otros estancieros tiene grupos paramilitares, integrados en muchos casos por oficiales de la Policía Nacional que cumplen la función de guardias en casi todas las estancias de grandes propietarios. En particular en esa estancia, se dio el caso de que el policía que encabezaba las fuerzas paramilitares estaba en actividad, y la empresa de seguridad es de su propiedad y de otro comisario de la localidad de Pedro Juan Caballero. Fundamentalmente son fuerzas paramilitares las que resguardan los latifundios de los ganaderos en cada una de sus propiedades a lo largo y ancho del país. Las estancias representan uno de los emblemas de políticos de todos los colores, ya que una vez que llegan a cargos en el gobierno o van acumulando dinero terminan comprándose enormes extensiones de tierra. A partir de ello producen la expulsión de gran cantidad de campesinos, a quienes se les torna insostenible convivir con las grandes plantaciones de soja, de maíz y otros granos, por la fumigación que se hace desde aviones que envenenan todos los cultivos y animales domésticos que tienen esos pequeños propietarios. A esto hay que sumarle la agresión continua que sufren por parte de los matones de los estancieros que quieren apropiarse de más tierras para ampliar sus latifundios.
-¿Qué opinión tiene ante la decisión del gobierno y del Parlamento de facultar al Ejército para intervenir abiertamente en el norte y otros puntos del país en aras de “erradicar la subversión”?
-Hay que aclarar que la represión en el Paraguay, y fundamentalmente en el ámbito campesino, hace mucho tiempo que viene produciéndose. Somos conscientes que cada vez aumenta más la escalada de ataques contra quienes luchan en defensa de sus tierras y por ende contra la insurgencia revolucionaria.
Nuestro compromiso con la Revolución, con nuestro pueblo y con los compañeros que siguen peleando afuera es firme. Estamos dispuestos a seguir confrontando con nuestros enemigos, renovando las energías para hacer crecer la insurgencia revolucionaria que se da en la actualidad a través de la lucha armada.
-Cuál es la situación que están viviendo los prisioneros del EPP actualmente?
-Quienes formamos parte del EPP en las cárceles somos alrededor de 15 y también hay numerosos presos de organizaciones campesinas. Las condiciones en las que vivimos son muy malas a nivel del trato  y del aislamiento, sobre todo porque nosotros no bajamos  la cabeza y seguimos confrontando contra el sistema político y económico imperante. Nuestros militantes sufren un régimen carcelario diferenciado con respecto a otros compañeros. Por ejemplo, mi compañero Alcides Oviedo está siempre en un encierro absoluto, totalmente aislado sin ningún tipo de derechos de trabajos manuales, de estudio y otras posibilidades habituales en estos ámbitos.
Todas estas dificultades que se nos presentan a diario no son más que motivaciones para ir superando, salir adelante y seguir luchando.
-¿Cómo explican en el EPP las acusaciones de todo tipo que se les formulan desde algunos sectores de la izquierda paraguaya?
-Nosotros creemos que el socialismo tiene diferentes corrientes y posiciones ideológicas aquí y en otras partes del mundo. Dentro de la pseudo izquierda paraguaya están los socialistas oportunistas, cuyo mayor emblema de lucha es la participación electoral. Son ellos los que se definen por la colaboración y no la lucha de clases. Nosotros, como marxistas leninistas hijos del mariscal Gaspar de Francia (prócer paraguayo) nos definimos por la confrontación de clases, creemos a su vez que las contradicciones que existen entre el poder oligárquico  y los de abajo no pueden solucionarse de manera pacífica, o sólo con participaciones electorales. Sostenemos que para avanzar en un proceso similar al que fue el proceso popular del Doctor Francia, contextualizándolo dentro de este tiempo, hay que hacer una Revolución popular y radical, y no solamente reformas. De lo contrario no cambiarían las condiciones de pobreza y explotación de nuestro pueblo.
-¿Qué escenario le planteará al Presidente Cartes el EPP de aquí en más?
-Creemos que va a seguir profundizándose las condiciones de represión y de confrontación. Tenemos claro que la represión no es de ahora nomás, sino que viene desde hace décadas y eso fue lo que hizo surgir distintas experiencias de insurgencia, hasta que aparece el Ejército del Pueblo Paraguayo. Durante la era Lugo, el EPP ha soportado, ha resistido y ha crecido. Hemos sabido sobrellevar épocas de gran militarización, y por lo tanto no nos toman por sorpresa estas medidas que ahora implementa el Partido Colorado en el poder. Lo más importante para nosotros es seguir penetrando en el corazón de los más humildes, ya que el pueblo empieza a darse cuenta que los integrantes de EPP están a su lado y sufren sus mismas condiciones de vida.
Yo creo que cualquier socialista mínimamente honesto, aunque no comparta el método de lucha armada, debe darse cuenta que cuando la oligarquía persigue con tanta saña a los luchadores es por algo.  Yo le pediría a la intelectualidad revolucionaria de América Latina, que a veces leo que tratan con tanta ligereza la experiencia del EPP, tomando como referencia a la pseudo izquierda paraguaya sin conocer la realidad de nuestro país, que intenten ahondar más en el pensamiento de nuestra gente más humilde, que escuchen sus voces que hablan de sufrimiento y represión constante. Como decía el heroico sacerdote guerrillero Camilo Torres hay que preguntarse por qué los oligarcas atacan con tanta crueldad a un sector político si no es porque les plantan cara en defensa de las reivindicaciones de campesinos y obreros.
-¿Usted cree que en Paraguay no hay espacio para otra lucha que no sea la violenta?
-Como marxista, que he tomado el camino de la lucha armada respeto profundamente la opinión de los socialistas que no estén de acuerdo con nuestra opción. Sin embargo, en el momento en que se alían con sectores de la oligarquía y con la opinión de los medios corporativos y  señalan que el EPP “es el narcotráfico” o que respondemos a intereses de los ganaderos, deberían darse cuenta que precisamente somos nosotros quienes enfrentamos a esos ganaderos, al gobierno oligárquico y a sus cómplices con las armas en la mano.
Esa pseudo izquierda apoyó al gobierno de Lugo mientras éste profundizaba la presencia del Plan Colombia, o facilitó las condiciones para que organismos imperialistas que eran expulsados de Venezuela y Bolivia vinieran a asentarse en Paraguay.

lunes, 19 de agosto de 2013

"La cárcel es una escuela larga y dolorosa"

POR:  

Activistas visitaron este sábado 17 de agosto a  recluidos en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú.

Activistas de distintos movimientos sociales fueron a visitar a campesinos presos en la cárcel de Tacumbú.
Al caminar por los pasillos de Tacumbú uno se pregunta cómo es posible que exista algo así. Pero en el seno de esa maquinaria de degradación humana aún quedan reductos de resistencia y dignidad.
Imaginen el cumpleaños de una joven con un hijo que fue a visitar a su compañero preso por la misma causa en la que una sola cosa es clara: los verdaderos culpables están fuera de prisión.
Esa joven es Raquel Villalba y está acusada de homicidio doloso en grado de complicidad, asociación criminal e invasión de inmueble en el caso de la . El fiscal Jalil Rachid la acusa de haber hecho de “señuelo” con su hijo recién nacido “para crear un ambiente de confianza en los policías” a fin de que estos sean “emboscados”. El agente funda su hipótesis en que la joven corrió antes de iniciarse el tiroteo en el intento de salvar su vida.
También se recordó el cumpleaños de Roque Rodríguez, quien está condenado por haber supuestamente participado de una reunión política en la que, según sostiene la fiscalía, se decidió el asesinato de Cecilia Cubas.
Pero primero a “La esperanza”. Allí fuimos a ver a Arnaldo Quintana, Felipe Benítez Balmori, Adalberto y Néstor Castro. Luego de la ronda de presentación, los presos del caso Curuguaty manifestaron cómo enfrentaban ese momento. “Péicha jajome’êarã fuerza, enterovéa oñondivepa (así debemos darnos fuerzas, todos juntos)”, expresó con su habitual laconismo Néstor Castro. “Agradecemos por habernos traído esta alegría”, resumieron.
“Los estamos acompañando y no están solos”, expresó desbordada por las lágrimas Karina Cáceres, integrante del Movimiento 138, conformado por paraguayos residentes en Buenos Aires.
“Estamos atentos ante lo que pasa en Curuguaty. Su lucha es importante para toda Latinoamérica y tengo el compromiso de contar toda su historia al Brasil”, señaló, por su parte, con igual emoción la periodista brasileña Mariana Serafini.
“Mboriahu memby” de Emiliano Re y “Hermano campesino” sonaron en la guitarra del intérprete Hugo Flecha antes de que los visitantes y los luchadores presos se fundieran en abrazos entre despedidas y promesas de un próximo retorno.
Cruzar Tacumbú es otra historia. Allí ya nos esperaban Rubén y Raquel Villalba y los seis presos políticos del caso Cecilia Cubas. Recordemos que los seis están sindicados de haber participado de una reunión política el 13 de enero de 2005 en la que supuestamente se decidió la muerte de Cecilia Cubas. Sin embargo, el testigo clave del caso Cristóbal Olazar había declarado que Cecilia fue asesinada el 24 de diciembre de 2004, con anterioridad a esa supuesta reunión en que se incrimina a los condenados Arístides Vera, Basiliano Cardozo, Agustín Acosta, Simeón Bordón, Gustavo Lezcano y Roque Rodríguez. También estuvo presente la hija de este, Mirna Rodríguez, una las figuras más visibles de la lucha por la libertad de estos presos políticos.
“Estamos procurando salir vivos de aquí. No es fácil”, afirmó Rodríguez. A pesar de que asegura que la prisión en Argentina fue más dura, dice que allá sintió más apoyo de los movimientos sociales que acá, donde la versión oficial fue aceptada sin mayores cuestionamientos. También señala al expresidente Fernando Lugo por haber bloqueado el refugio político de los dirigentes sociales, quienes ratifican que son chivos expiatorios de un crimen que no cometieron y que fue utilizado para descabezar la lucha campesina con la cárcel.
La agasajada Raquel Villalba también agradeció con su bebé en brazos el apoyo de la gente y posteriormente apagó, junto con Roque, la vela de la torta de cumpleaños que fue compartida mientras Flecha animaba el mediodía con motivos campesinos tañidos en su guitarra.

“No están solos”, fue el mensaje llevado a los campesinos presos.

domingo, 11 de agosto de 2013

Hagan líos, dijo el Papa Francisco...

“Sacar la Iglesia a la calle es un viejo proyecto”

¿Qué quiso decir el Papa a los feligreses argentinos con su frase “hagan lío”? ¿Qué significa sacar la Iglesia Católica a la calle? ¿Es una propuesta política y social? ¿Cuál es el escenario probable con Francisco en moral sexual y en la postura frente al aborto o la anticoncepción? ¿Cómo juega la crítica a la pobreza? El análisis de una socióloga más allá y más acá de las anécdotas.
 Por Martín Granovsky

Investigadora del Conicet, la socióloga Verónica Giménez Béliveau trabaja en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales pero también como profesora adjunta del seminario Sociedad y Religión de la Universidad de Buenos Aires dentro de la Facultad de Ciencias Sociales.
–¿Qué buscó el Papa al pedir “hagan lío” a los jóvenes argentinos que fueron a Brasil?
–Ese “hagan lío” está muy dictado por el contexto. Los destinatarios directos no sólo fueron los jóvenes en general sino una mayoría realmente joven. En Río no estaban presentes sobre todo los jóvenes adultos sino los de 16 a 19 o 20 años, muchos de ellos provenientes de parroquias y sobre todo de movimientos. Hay búsqueda de un sujeto, pero en la Iglesia Católica esa búsqueda no es un invento de Jorge Bergoglio. Juan Pablo II creó las jornadas mundiales de la juventud en 1984, hace casi 30 años. Luego, durante el papado de Joseph Ratzinger en cierto modo el eje se corrió y ahora Bergoglio retoma la apuesta.
–¿En qué consiste la apuesta del Papa?
–Hablar de la juventud ante grupos religiosos es también hablar de otras cosas: de la continuidad del propio credo y del futuro en que se cree. Es como si estuviera diciendo lo siguiente: “Si tenemos juventud significa que la institución y las cosas en las que creemos perdurarán en el futuro”. Por eso me parece una apuesta importante. Las creencias y el futuro son claves para los grupos religiosos y en general para todos los grupos sociales. El Papa apuesta a transmitir contenidos.
–¿Quiere transmitirlos él o que otros transmitan contenidos?
–Quiere incentivar a que otros transmitan, pero poniéndose él como figura central y carismática que opera la transmisión. Eso es “hagan lío”. Aunque la homilía, el discurso a los argentinos del jueves último, tiene otros elementos para observar. Me gustaría poner el acento en la exhortación a sacar la Iglesia a la calle.
–¿Es una idea nueva?
–Es un viejo tema de la Iglesia Católica. Es el viejo proyecto del catolicismo integral que no se queda encerrado en la sacristía sino que sale a conquistar la sociedad. Pueden ser los voluntarios de Cáritas que trabajan en las villas y los propios curas villeros, pero también pueden ser los grupos que se oponen a proyectos de sociedad con los que no están de acuerdo. Por ejemplo la oposición a determinadas leyes. Sucedió cuando se discutió la Ley de Salud Reproductiva en la ciudad de Buenos Aires en el 2000. Hubo manifestaciones con los colegios secundarios en la calle. Los colegios católicos en la calle representan la apuesta pública en gran escala. También hubo grupos activos opuestos a la ley de matrimonio igualitario en 2010, y pasa lo mismo habitualmente con cambios legislativos sobre el aborto y la anticoncepción.
–Y uno podría agregar el debate público del matrimonio civil en la década de 1880 o el de la enseñanza privada en 1958.
–Por eso. No simplifiquemos los temas. Hablemos teniendo en cuenta la complejidad. Francisco es consciente de que la Iglesia en la calle significa sostener un proyecto político. Lo digo en el sentido más amplio: es un proyecto de sociedad. De valores, de un determinado modo de organización, de rescate de un modelo de relaciones en lo familiar, en la pareja y en lo laboral... Lo que está por detrás es la búsqueda de mayor influencia en la sociedad. Se trata de una Iglesia que tiene algo para decirles a la sociedad y a los partidos políticos y quiere poner su mensaje en el espacio político y social. Hay otras corrientes que promulgan un catolicismo más íntimo, pero históricamente en la Argentina triunfó el catolicismo del obispo Antonio Caggiano, el de la Acción Católica y la ocupación de los espacios políticos. Benedicto XVI promovía un catolicismo que reforzara el núcleo duro de personas convencidas al interior de la Iglesia Católica.
–¿Y Francisco?
–El de Francisco es un catolicismo que se abre, intentando llevar esos valores a la sociedad. Ahí sí hay una diferencia y al mismo tiempo una filiación con el catolicismo expansivo de Juan Pablo II. Claro, en el hecho de abrir los brazos durante el papado de Juan Pablo II entraron cosas que terminaron generando desajustes. Por ejemplo, los Legionarios de Cristo.
–O Propaganda Dos.
–Francisco significa una apertura y retoma una tradición del Concilio Vaticano II de diálogo con la sociedad y con la modernidad. “Hagan lío” significa abrir, proponer novedades, llenar las iglesias, salir de las iglesias llevando un mensaje...
–¿Es un Papa populista en el sentido de que no solo trabaja dentro de la jerarquía de la institución eclesiástica sino que busca nutrirse de poder fuera de ella?
–Hay un intento de construcción de legitimidad muy claro en el sector de la juventud. Pero no solamente allí. En Río también se refirió a los ancianos y a la idea de que, en general, las personas no son descartables. Es una idea que vengo registrando hace mucho en el catolicismo, como discurso contra el consumismo y el capitalismo salvaje. Hasta dónde va a llegar Francisco en esto, no lo sé. Y sobre el tema de la jerarquía es mejor establecer una precisión. Si bien forman parte de la jerarquía, muchos sacerdotes sí estarán de acuerdo con la apertura. Los que tienen trabajo parroquial están más pegados al cotidiano de los católicos. No es por intercesión del papa Francisco que hacen ciertas cosas. Ya las practicaban diariamente antes. Hay sacerdotes que negocian con los fieles cosas que la doctrina no permite: el uso de preservativos o la convivencia sin el matrimonio consagrado. Es una negociación fuerte e importante. Hay sacerdotes más conservadores, claro, pero siempre existe un intercambio entre lo que la Iglesia baja desde arriba y lo que los feligreses demandan. A cada demanda de los fieles hay una respuesta en el día a día. En el caso de los obispos es más complicado, porque en general no tienen esa relación cotidiana. Y ni hablar de países como Brasil, donde se produjo una limpieza en serio del episcopado.
–Desde la entronización de Juan Pablo II en 1978 hasta la renuncia de Benedicto en 2013 pasaron 35 años de limpieza y construcción de jerarquías. Volviendo al contrapunto, ¿qué significa hasta ahora Francisco en términos de moral sexual?
–Es un punto a tener en cuenta para evaluar el carácter de Francisco como renovador. A los jóvenes les repartían en Brasil un manual de bioética que abarca una historia del ser humano y muestra las concepciones de la Iglesia sobre cuándo empieza la vida. En Europa la discusión es la eutanasia. En América latina los bioéticos de la Iglesia y los bioéticos seculares se ponen de acuerdo sobre el fin de la vida, pero hay un nudo de discusión sobre cuál es el comienzo. Es difícil para una socióloga hacer futurología, pero parece poco probable que la moral conservadora sufra transformaciones. Más aún: puede pensarse que Francisco desea que en materia de aborto y anticoncepción pase lo menos posible en América latina.
–De todos modos, a nivel de estructuras de poder no es la Iglesia Católica el único actor.
–Sí, no es solo un tema de presión eclesiástica. Sería un error ver solamente ese costado. También juega la voluntad de los dirigentes políticos. Influye qué imaginan. Hasta qué punto creen que deben establecer lazos con eso que, suponen ellos, es un espacio de conquista de voluntades. En esa lógica, algún dirigente político puede suponer que estar a favor de quitar la condena penal al aborto es ponerse en contra a los católicos. Y eso tal vez el político lo presuma sin que ningún obispo necesite decírselo. El fenómeno es más difícil verlo en Buenos Aires que en provincias de la Argentina donde hay un catolicismo cultural bastante más fuerte que el que se vive en las grandes ciudades.
–¿Cuánto puede influir el impacto de Francisco visitando Brasil?
–Si un Papa viaja a Brasil y junta tres millones de personas, algunos políticos pueden tomarlo como prueba efectiva de ese argumento de que un cambio de legislación les pondrá en contra a los católicos. Entonces sí habrá cosas más difíciles de concretar. Pero será no solo porque Francisco sea un conservador sino por la supervivencia de las formas en que se estructuraron relaciones que no se basaron en la laicidad del Estado. Eso pasa cuando el Estado está atravesado por políticos que consideran que la religión debe estar en el centro de la escena, y hablar de religión en la Argentina es referirse básicamente a la Iglesia Católica. Cuando se discutieron las leyes de bioética en el Congreso fueron llamados sobre todo especialistas religiosos. Es natural que vayan todos los que tengan algo que decir. Sin embargo, ¿por qué pensar que son los primeros que tienen algo que decir? El Estado avanzó mucho en la laicización a fines del siglo XIX y principios del XX. Pero después todo se hizo con muchísimo esfuerzo. Incluso la ley de divorcio sancionada y promulgada en 1987. Y al mismo tiempo sucede otra cosa: la sociedad experimenta una secularización, un proceso de más largo aliento que tiene que ver con la relación que las personas establecen con su religión y con las instituciones religiosas.
–¿Al Estado le cuesta más ser laico que a la sociedad secularizarse?
–Es que la mayoría de las personas se sigue definiendo como religiosa pero a la hora de tomar determinadas decisiones en la esfera más íntima la institución religiosa no entra. Entonces hay un nudo complicado de trabajar para la Iglesia Católica, que tiene algo para decir y quiere decirlo también en esa esfera. Son procesos difíciles de transformar.
–¿Difíciles de revertir?
–Sí, porque son procesos largos y profundos. En su vida las personas no toman solo como referencia a la Iglesia, sea conservadora o progresista. Es como si hubieran decidido que no conciben una institución que dictamine sobre sus conductas: cómo educar a los hijos, cuándo tenerlos, cómo casarse... Cada uno toma de la institución lo que le parece bien y deja de lado lo que no le parece. Ese es el proceso de secularización, que en la Argentina es un proceso muy largo. El salto de ocho o doce hijos a tres por familia se produjo en los años ’30, lo que significa que ya en ese momento, hace 80 años, las personas no les hacían caso a todas las ideas de la Iglesia.
–Otro de los temas de Francisco desde su primer día como Papa y una clave de la visita a Brasil fue la referencia a la pobreza.
–El discurso sobre la pobreza es de larga data. Parece obvio pero la elección del nombre Francisco muestra desde cuándo hablar de la pobreza, del Cristo pobre y de vivir como los pobres se mantuvo siempre vivo en la Iglesia y generó innumerables conflictos y tensiones.
–Francisco de Asís murió en el siglo XIII.
–Y en América latina no sólo la Teología de la Liberación se planteaba la opción por los pobres. También apareció el tema en reuniones de obispos como Medellín en 1968 y Puebla en 1979. La pobreza aparece como algo que no se puede dejar de decir. La Iglesia de América latina habla mucho de la pobreza. De América latina fue que llegó Bergoglio a Roma. Un lugar distinto al de Benedicto XVI, un alemán académico que venía de la Curia romana. Tal vez por eso Francisco realizó un gesto tan fuerte como ir hasta la isla de Lampedusa, a principios de julio, el lugar de Italia adonde llegan los emigrantes africanos cuando no mueren en el camino a bordo de balsas precarias. Ahí sí tenemos un hecho concreto con repercusión en Europa. Pero de pobreza también hablaba Juan Pablo II, que incluso llegó a pedir el perdón de la deuda externa. Hablar de pobreza por parte de los papas entraña una percepción sobre la desigualdad en el mundo.
–¿Aunque luego de percibir la desigualdad haya distintas visiones sobre cómo enfrentarla?
–Habrá desde la colecta anual de Cáritas hasta los curas villeros que no quieren caridad. En las dos posturas, y no se agotan allí, la cuestión de la pobreza es central como nudo discursivo. Después, cómo definir qué es la pobreza y cómo trabajar para solucionarla marca diferentes opciones que son producto de distintas propuestas. Y ya que estamos, aprovecho para otra precisión: en la diócesis que administró Bergoglio los curas villeros son 22.
–¿Es mucho o es poco?
–En la diócesis de Buenos Aires hay 900 sacerdotes. Una buena parte pertenece al clero regular: jesuitas, salesianos... Sobre ellos no dispone el obispo sino quien dirige cada orden. El clero diocesano, que sí depende directamente del obispo, está formado por unos 200 sacerdotes. Entonces tenemos que los curas villeros serían alrededor del 10 por ciento de esa cifra.

El Ybytyruzú ¿podría ser explotado?

Fuente: ABCcolor  Por  Graciela María Galeano Ovelar Pobladores de Colonia Independencia, que forman parte de la cordillera del Ybyt...