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miércoles, 22 de noviembre de 2017

El Ybytyruzú ¿podría ser explotado?

Fuente: ABCcolor 

Pobladores de Colonia Independencia, que forman parte de la cordillera del Ybytyruzú, han manifestado su preocupación por el aparente interés de multinacionales de instalar la explotación minera en la zona.
El Mirador del Cerro Akatí, el Salto Pa’i y Pozo Hondo, el Parque Ybytyruzú, el Salto Suizo y el Cerro Tres Kandu forman parte de la cordillera del Ybytyruzú, una serranía magnífica en un país sin montañas ni monumentos muy excéntricos similares a los íconos turísticos del mundo, pero con hermosos cerros capaces de captar la admiración de más de uno.
Esta conjunto de elevaciones ha atraído últimamente la atención de la ciudadanía, por lo cual muchas personas se han aventurado a escalarlas y apreciar la majestuosidad de su naturaleza.
Sin embargo, sus celosos pobladores y protectores sospechan de que hay intenciones empresariales de ir abarcando fragmentos para la explotación minera. Por ese motivo, organizaron un seminario denominado “Avance de la minería en el Ybytyruzú”.
Al consultar con la agencia Base Investigaciones, encargada de la difusión de la actividad, esta proporcionó la información de que los pobladores han testimoniado que pequeños mineros artesanales están actuando en la zona, quienes serían una punta de lanza de empresas que esperan el momento oportuno para instalarse en el lugar.
Los pobladores todavía no tienen certeza de cuáles serían las empresas a instalarse, pero saben que grupos interesados están recorriendo esos terrenos.

Declaración de área protegida

La declaración de “Áreas silvestres protegidas” para el Ybytyruzú fue hecha a través de la Ley 352/94, con el objetivo de garantizar la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente y de los recursos naturales involucrados, según data dicho documento.
La Reserva de Recursos Manejados Ybytyruzú (RRMY) se ubica en el centro del departamento del Guairá y abarca seis distritos Independencia, Villarrica, Fassardi, Ñumí, Mbocayaty y General Garay.
Recién el año pasado, en junio de 2016, se pudo concretar un plan de manejo para conservar el parque nacional, teniendo en cuenta que las Reservas de Recursos Manejados albergan propiedades privadas dentro de su área. Por ese motivo se definió que el manejo del área se basa en la conservación de los cerros, su paisaje, su gente y la biodiversidad.

¿Hay empresas interesadas explotar el Ybytyruzú?

Según la dirección de Catastro del Viceministerio de Minas y Energía, dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), existe una empresa interesada en la explotación minera entre los departamentos de Guairá y Caazapá, terreno que afectaría un fragmento del Ybytyruzú, además de otras que llegan casi al límite del predio.

Imagen acercada del Catastro Minero, en ella se pueden observar los límites de la reserva del Ybytyruzú y en naranja el terreno que busca abarcar la empresa.

El proceso de pedido para explotar en el área se encuentra aprobado por el comité de evaluación, según el mapa publicado por dicha dependencia. La empresa se denomina UrAmérica, y en su página web también presenta el proyecto para la explotación minera en esa zona. Ambos mapas evidencian una incursión en lo que sería el área del Parque Nacional del Ybytyruzú.
“El proyecto Paraguay de UrAmerica está situado en el sector occidental de la Cuenca del Paraná en el sudeste de Paraguay, que también contiene al depósito de uranio Figueira en Brasil. El área está constituida por rocas sedimentarias continentales carbonosas del Pérmico Superior pertenecientes a la Formación Independencia”, menciona el sitio web.

Mapa del proyecto de Uramerica

Según el Director de Minas y Energía, Néstor Bernal, el estado del proceso refiere a que la empresa cuenta con todos los requisitos solicitados por su dirección, pero todavía falta el estudio del impacto ambiental, que estaría a cargo de la Secretaría del Ambiente (Seam).
“Si está dentro de una reserva, la Seam no les va a habilitar y nosotros vamos a rechazar esa solicitud (...). Todas las solicitudes que están en la lista aprobadas por el comité evaluador no tienen permiso para la explotación minera. Nosotros estamos trabajando en forma coordinada con al Secretaría del Ambiente para que ellos nos faciliten las áreas protegidas y para que ellos tengan mayor información sobre las solicitudes del trabajo minero”, explicó Bernal.
Acotó la empresa busca una fusión con otras dos mineras, por lo que su caso se remitió a la central y todavía están a la espera del dictamen de la dirección de asuntos jurídicos. Finalmente, indicó la necesidad de consultar con la Seam porque quizás pudieron haber hecho ya el pedido de estudio.
Por su parte, Nelson Caballero, director de gabinete de la Seam, apuntó que no hay un pedido de parte de esa empresa, y en caso de hacerlo, sería imposible que se habilite para esa zona. “No puede emitirse declaración de impacto ambiental dentro del área protegida. Dentro del área protegida es imposible”, reiteró.

Seminario sobre explotación minera

La actividad estaba prevista para este fin de semana, pero se postergará debido a condiciones climáticas para el sábado próximo, 18 de noviembre, en el tinglado Municipal de Melgarejo, de 8:00 a 12:00.
El evento es organizado por la Asociación Ecológica Ybytyruzú, el Sindicato de Docentes Rurales de Independencia, Base Investigaciones y algunas autoridades municipales de los distritos de Fassardi y Colonia Independencia.
El concejal de Colonia Independencia Seúl González (FG) comentó que suspendieron la charla teniendo en cuenta que la zona rural es de difícil tránsito para la mayoría cuando llueve y es indispensable que acuda una gran cantidad de personas, de modo que se pongan al tanto de las intenciones empresariales de incursionar en la zona.
Recordó que en Independencia hay una ordenanza municipal que prohíbe  toda exploración y explotación minera en la cordillera. “Sería catastrófico. Todos los cauces hídricos –con eso te estoy diciendo los ríos, arroyos y nacientes de agua– están dentro de la cordillera del Ybytyruzú; si se llegara a explotar, sería catastrófico no solo para Independencia, sino para el departamento y el país, porque esos cauces hídricos desembocan en el Paraná y en el Paraguay”, subrayó González.
El edil acotó que la situación es grave porque el propio gobierno lo está promocionando. “La pelea por el departamento del Guairá es con el fin de sacar tajada de los recursos naturales que ya están planeando para la explotación”, concluyó.
La pelea entre el famoso progreso económico y la protección del ambiente se ha iniciado hace años y se va acentuando. Ejemplo de ello son el Cerro Ñemby, que fue explotado por cincuenta años, y la contaminación de Paso Yobái con mercurio para la extracción de minerales como el oro.
Un caso reciente es el Decreto 7702, firmado por Horacio Cartes, que modifica la ley ambiental de protección a los bosques y permite la libertad de acabar con los bosques nativos, con la posibilidad de reemplazarlos por otros árboles. Esta reglamentación defendida por el sector ganadero, teniendo en cuenta que permite extender los campos para sus negocios.
Las leyes en aras de la protección y equilibrio ambiental a fin de evitar un futuro de amenazantes vaivenes climáticos están hechas en este país. Sin embargo, existe un peligro latente de que en un abrir y cerrar de ojos emitan permisos o reglamentaciones contradictorias capaces de ir en detrimento de los recursos naturales, por lo que la ciudadanía debe permanecer con los ojos bien abiertos en su papel de contralor.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El arte de volar unidos




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La actitud personal tiene una gran repercusión en el grupo, por eso, para conseguir grandes metas personales y profesionales, es importante saber soñar y actuar por el bien del colectivo.



En los últimos años se han publicado innumerables trabajos sobre el éxito individual, así como todo tipo de métodos para cimentar la carrera profesional, mejorar la propia economía o encontrar pareja. Sin embargo, muchos de los retos a los que nos enfrentamos a lo largo de la vida son colectivos.
Cada familia es un equipo cuyo rumbo depende de la armonía entre sus miembros. De la misma manera, aunque a veces queramos desentendernos de ello, también una empresa es una nave donde el destino de sus tripulantes está entrelazado. El pueblo o ciudad donde vivimos, e incluso el planeta entero, es un proyecto conjunto en el que cada acción suma o resta futuro para todos.
Confiar en uno mismo es clave para poder confiar en los demás y llevar a cabo proyectos comunes
Desde un prisma más inmediato, diariamente estamos en contacto con otras personas y decidimos en cada momento la calidad de la relación que establecemos con ellas. Y más en tiempos difíciles como los actuales, ya que ahora se hace todavía más importante confiar y generar confianza para vuelos que precisan de la participación de toda una bandada.
Las claves del éxito
El periodista y escritor Martí Gironell, Josep Lagares y Josep Tàpies nos hablan en su libro Plan de vuelo de una experiencia en el desierto de Arizona. Trescientos paracaidistas consiguieron batir un récord aparentemente imposible: volar unidos en caída libre y en formación durante tres segundos. Aunque, de entrada, parece muy poco tiempo, lo cierto es que la caída a 200 kilómetros por hora convierte en una empresa más que difícil que tal número de paracaidistas logren coordinarse y permanecer unidos. De hecho, ésa es la razón por la que nunca antes se había logrado.
Al estudiar el caso, los autores del libro descubrieron que las claves del éxito estuvieron en factores como:
 La flexibilidad de cada uno para adaptarse a un entorno imprevisible.
 La capacidad de resolver los pequeños conflictos que se van generando a lo largo de la aventura.
 Saber mantener la estabilidad y el rumbo según el plan trazado.
 Mantener una visión de conjunto siempre en el horizonte.
 El compromiso del equipo para introducir mejoras por el bien común.
Para llevar a cabo un proyecto que dependía de personas muy diferentes entre sí, además del horizonte compartido, fue necesaria una mentalidad abierta en un proceso que supuso una adaptación constante. Precisamente, el pensador Thomas Dewar utiliza una metáfora para referirse a esta actitud inspirada en el mundo del vuelo: “La mente es como un paracaídas, sólo funciona si está abierta.”
Odiseas domésticas
En su libro, Martí Gironell traslada la gesta de estos 300 paracaidistas en Arizona al ámbito de la familia y de los amigos, que son normalmente los que nos sirven de paracaídas en los momentos difíciles. Cada vez que una situación parece empujarnos al vacío o dejamos el terreno conocido para dar un salto hacia lo inexplorado, nuestro entorno afectivo nos aporta apoyo y seguridad. En palabras del propio autor: “El paracaídas que nos procuran la familia y los amigos está formado, por una parte, de una campana de lona que nos envuelve y protege y, por otra, de una trama de cuerdas y nudos. Estos vínculos han de estar bien atados para que el artefacto se despliegue con garantías y desafíe el aire. Si los vínculos y los lazos afectivos son fuertes, robustos y sinceros, el paracaídas no sólo se aguanta, sino que aterrizará en el mejor de los campos.”
Una actitud sana hacia uno mismo repercute en el resto del grupo
Ahondando en este símil, podemos plantearnos cómo reforzar esos vínculos que tanto cuestan de crear y que, por desgracia, se quiebran tan pronto cuando aparece un conflicto en nuestras vidas. Sea una familia, un grupo de amigos o una empresa, para mantener en buen estado los lazos que forman ese paracaídas, conviene respetar las siguientes normas básicas:
 Dejar de pensar según las necesidades individuales para englobar el bien del colectivo. Como dijo J.F. Kennedy en un célebre discurso: “No preguntes lo que América puede hacer por ti, sino qué puedes hacer tú por América y por la libertad del ser humano.”
 Practicar la empatía que nos permite ponernos en el lugar de otros para entender su punto de vista, sus problemas y limitaciones. Ese viaje hacia la otra persona es lo que lubrica y mantiene en buen estado las cuerdas del paracaídas. 
 Eliminar de nuestro discurso cualquier rastro de negatividad, ya que su contagio se propagaría en el grupo como una plaga. Del mismo modo, nunca debemos secundar críticas de unos miembros hacia otros, sino promover que las personas implicadas traten directamente el problema.
El economista Álex Rovira insiste en sus conferencias, dirigidas fundamentalmente a empresas, en la importancia de una visión compartida y unos objetivos comunes –exteriores e interiores– para que el proyecto de todos pueda levantar el vuelo. Según el escritor, “la pregunta esencial que prácticamente nunca nos hacemos cuando trabajamos en equipo es: ¿qué nos une? Cuando emprendemos una aventura juntos, cualquiera que sea, es esencial saber cuál es su sentido y su trascendencia. Es necesaria una visión compartida para que se generen sinergias y la cooperación sea posible. Un viejo adagio dice que puedes obligar a otros a que te oigan, pero no a que te escuchen; puedes obligarlos a que te aplaudan, pero no a que se emocionen; puedes obligarlos a que te cuenten un secreto, pero nunca obtendrás su confianza.”
Debemos eliminar cualquier rasgo de negatividad para no contagiar a los otros
Ahora bien, tan importante como descubrir qué nos une a los demás, es saber qué nos separa de las personas con las que compartimos, día a día, las mejores horas de nuestra vida. El miedo a que otros ocupen nuestro lugar está detrás de muchos casos de mobbing y, lamentablemente, también de numerosos episodios de violencia de género. Lo que revela esta fobia es una baja autoestima de quien la padece: la persona se siente vulnerable y prescindible; por lo tanto, opta por la agresividad para defender lo logrado. En realidad, con esa actitud lo único que conseguimos es desacreditarnos ante los demás.
En vez de proyectarnos al futuro con escenarios de pérdida, lograremos más seguridad si volvemos a la pregunta fundamental: ¿qué nos une?
Lo bueno de compartir ideas
En un Primer Mundo que ha visto cómo las fábricas se deslocalizan para abaratar costes, nuestro patrimonio para salir adelante son las ideas. Occidente no puede producir más barato que las economías emergentes, pero puede vender innovación para satisfacer nuevas necesidades en un planeta cada vez más complejo.
Puesto que hablamos de volar en equipo, el gran reto sigue siendo cómo lograr que las ideas, nuestra mejor divisa, no se estanquen en recipientes individuales, sino que se fecunden entre sí, asociándose unas a otras como los paracaidistas de Arizona.
Un maestro en la difusión y comercialización de nuevas ideas, Richard Branson, opina que “la clave de una empresa creativa es escuchar todas y cada una de las ideas que surgen de los empleados y ofrecerles nuestro feedback para que se sientan valorados”. Cuando esa corriente creativa no funciona, los empleados más valiosos acaban abandonando la nave debido a la frustración que les produce no ser escuchados. Por eso es tan importante la interacción en todos los niveles de una organización que, al final, depende del impulso de cada uno de sus miembros.
La puesta en común de ideas, en cualquier caso, no siempre es fácil. Incluso en las empresas en las que los cargos directivos favorecen este tipo de comunicación, pueden producirse fricciones. Es lo que sucede cuando, por ejemplo, el autor de una idea ve cómo ésta es rechazada por un jefe o por todo el grupo. Si lo tomamos de manera personal, podemos confundir el rechazo a una idea con el rechazo hacia nuestra persona, con lo cual, es bastante fácil que volvamos a las posiciones defensivas que no dejan fluir el talento.
De lo que no hay duda es de que para que un equipo haga cosas importantes, los tripulantes deben sentirse valorados individual y colectivamente.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Soñar

Sueño sentarme a una mesa redonda, con la gente del Gobierno de mi país y exponerles mi proyecto:
Estoy loco, pero no se preocupen, mi delirium tremens, no pasa de eso: una suerte de borrachera producida por la rabia que me causa toda esta multitud de gente que me quiere tratar de tonto.
Le expuse mi proyecto a un amigo mío y, así en seco, me preguntó "te sentarás a la DERECHA o a la IZQUIERDA", entonces le respondi, visto que soy AMBIDEXTRO, me sentaré enfrente.
Suponiendo que se de el caso, lo primero que les voy a recordar es que ellos SON MANDATARIOS del pueblo paraguayo; por ende se deben a ellos (el pueblo), LOS MANDANTES (no sin antes, hacerles notar que los PARAGUAYOS son seres humanos, no mercaderías, ni esclavos) Para ratificarlo, les leeré el Preámbulo de la Constitución Nacional, seguido del Artículo 137 del mismo.
En mi calidad de ciudadano paraguayo, les exigiré que recuerden su JURAMENTO de cumplir y defender lo que reza la Carta Magna: TRABAJAR por el bienestar de TODOS LOS PARAGUAYOS y no solamente por UNA PARTE de ciudadanos que resultan altamente privilegiados en detrimento del resto de la población mayoritaria.
Ya me imagino que, al llegar a éste punto del debate, ya me sacarán del recinto, probablemente me tirarán a la calle (o me encerrarán en algún manicomio), razón por la que ya no podré seguir contándoles lo que me restaba decirles.
ES VIERNES DE LOCOS, no me hagan caso, me voy a dormir de vuelta, a lo mejor (en mi sueño) vuelvo a la mesa de debates

sábado, 2 de septiembre de 2017

Flores, traidor a la patria

Hoy, aniversario del nacimiento de su creador, es el Día de la Guarania. Pero además de la guarania como género y de su obra como compositor, José Asunción Flores ha dejado una herencia de valor, de rebeldía y de dignidad frente al poder.
La guarania es un caso insólito de invención individual, con fecha y firma, espontáneamente adoptada por toda una comunidad como expresión de su historia y su experiencia social y colectiva. Historia y experiencia de cuyos cimientos vivientes, como todos aquellos que crecen y luchan fuera de la burbuja del poder y de los privilegios, formaba parte José Asunción Flores.
Que le contó a Sara Chaves, como es bien sabido, que la primera vez que sonó una guarania, Jejui, fue en la terraza del Hotel Cosmos (Colón esquina Estrella), llena de gente que bebía y hablaba mientras el violinista Alfred Kamprad, el chelista Erik Piezunka y el pianista Alfred Brand amenizaban esa noche de enero de 1925.
–Esto es nuevo, y sin embargo parece conocido –les comentó en una mesa a sus amigos Eligio Ayala, entonces presidente de Paraguay, cuando los músicos terminaron de interpretar Jejuí; y, poniéndose de pie, preguntó al trío–: Disculpen, ¿quién ha compuesto eso? 
–Uno de los músicos de la Banda de la Policía –contestó el pianista, Brand–. Un chico –Flores tenía veinte años– muy talentoso.
Pero si al presidente Ayala le gustó Jejuí, Flores en realidad nunca le gustó a ningún presidente. He de añadir: «Y viceversa». Era un rebelde. Tuvo que exiliarse cuando un golpe puso en el gobierno a Félix Paiva. Estaba en Buenos Aires, e Higinio Morínigo –cuyo gobierno hizo de India (de 1928, con –críptica– letra de Manuel Ortiz Guerrero) «Canción Nacional» por decreto (que es una de las cosas más horribles que le pueden pasar a una canción)– logró que el Estado argentino cerrara la Agrupación Folclórica Guaraní, de la que Flores era miembro. Y cuando años después, dado el reciente asesinato del estudiante comunista de veinte años Mariano Roque Alonso, secuestrado y torturado por la policía, Flores rechazó la Orden Nacional del Mérito, el gobierno lo declaró –y por ello ese título vale más que cien mil medallas– «traidor a la patria».
La música popular paraguaya comparte un patrón básico, que es el de la polca, de ritmo rápido, del que derivan la galopa, el kyre’y y todo un universo extraordinariamente bello, rico y vibrante pero cuyos géneros tradicionales, explica Luis Szarán, «parten de una misma fórmula rítmica». Por eso, cuando en 1925, ralentizando una polca –Ma’erápa reikua’ase, de Rogelio Recalde–, Flores comenzó a probar esa fórmula en otro tipo de canción, más lenta, más honda, abrió la puerta a un nuevo continente de melancólicas, misteriosas, profundas posibilidades expresivas que se dedicó a explorar. En lo cual fue muy pronto seguido por otros compositores paraguayos. La guarania fue una novedad –pues, pese a su inspiración popular, en estructura y en ritmo difiere de las canciones tradicionales– rápidamente aceptada. Y, a pesar de la exclusión de esta lengua del sistema educativo del país –o, más probablemente, a causa de esa exclusión–, Flores –que estuvo afiliado al Partido Comunista Paraguayo desde 1935– les puso títulos en guaraní a la mayoría de las suyas, que dio a conocer por entonces allí donde la suerte lo llevara –para ganarse la vida, anota Juan Max Boettner– a tocar su música en aquellas noches –en La Bolsa, en el café Polo Norte, en las peñas que armaba los domingos–.
Volviendo a los presidentes, proscrita por el gobierno de Stroessner, la música de Flores se pescaba al amparo de la madrugada en la radio moscovita Paz y Progreso, pero él, que también, al igual que sus sinfonías y sus canciones, tenía prohibida la entrada al país, a diferencia de estas no podía cruzar clandestinamente en onda corta las fronteras, así que tampoco pudo cumplir su último y modesto sueño (establecerse en un ranchito de Cerro Corá), y el martes 16 de mayo de 1972, víctima del mal de Chagas, murió en Buenos Aires.
En la historia de Paraguay, las guerras, la desigualdad, las dictaduras y la miseria marcan con migraciones y con exilios muchos destinos como el del compositor de Punta Karapã, ese rincón, a un par de cuadras de la estación del ferrocarril y de plaza Uruguaya, del antiguo barrio asunceno de la Chacarita donde nació el sábado 27 de agosto de 1904, hijo de Magdalena Flores, lavandera, y de Juan Volta, un guitarrista al que prácticamente no conoció y del cual sin embargo terminó prójimo, pues cuando niño, como muchos otros lustrabotas y canillitas, un día José Agustín –por haber robado pan, dicen unas fuentes; por culpa de las viejas y arbitrarias medidas policiacas contra la «vagancia», dicen otras– fue llevado a la comisaría local. Pero en la comisaria había una orquesta. Y en la orquesta había un violín, y un trombón, y un piano... Y en ella, semejante ya para siempre a ese fantasma paterno del cual llevaba la sangre, se hizo músico.
Hoy, aniversario del nacimiento de José Asunción –bautizado José Agustín–, es el Día de la Guarania. Pero Flores, que amplió el espectro expresivo para que una comunidad escuchara sus propias sombras, sus propios miedos, penas y añoranzas, sus soledades frente a la injusticia, el sentimiento trágico de su historia; Flores, que pagó con su desgracia personal todo aquello que hizo bien, y que no se arrepintió; Flores, además de la guarania como género y de su obra de compositor, ha dejado una herencia de rebeldía y de valor frente a un poder que no logró domesticarlo nunca.
Fuentes 
Juan Max Boettner: Música y músicos del Paraguay, APA, 1956.
Sara Chaves de Talía: José Asunción Flores. Génesis y verdad sobre la guarania y su creador, Buenos Aires, 1976.
Luis Szarán (coord.): «José Asunción Flores», colección Sonidos de mi Tierra, fascículo 1, Abc Color, 22 de abril del 2004.
Luis Szarán: Diccionario de la música en el Paraguay, Nüremberg, Jesuitenmission, 2007.

El Ybytyruzú ¿podría ser explotado?

Fuente: ABCcolor  Por  Graciela María Galeano Ovelar Pobladores de Colonia Independencia, que forman parte de la cordillera del Ybyt...