Translate - Traducir -Traduction

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!

jueves, 18 de septiembre de 2014

10 MITOS SOBRE LA HISTORIA PARAGUAYA

Fuente: www.reflexiopolis.wordpress.com 


Cuando mencionamos a los vikingos, a la mayoría de la gente le viene a la mente la imagen de guerreros ataviados con cascos con cuernos. Al hablarse de Nerón, se habla de un emperador romano conocido hoy en día más que nada por la célebre escena en la que Roma se incendia (por orden suya) mientras él tranquilamente toca algunos temas musicales con su lira. Una de las imágenes más famosas de Napoleón Bonaparte es la de aquel cuadro en el que se lo puede observar cruzando los Alpes italianos en un majestuoso corcel.

Todo esto sin embargo… es mentira. Los guerreros vikingos jamás usaron cascos con cuernos, no hay evidencia alguna de que Nerón haya ordenado incendiar Roma e historiadores de la época incluso mencionan que ni siquiera se encontraba en la ciudad durante el incendio, y Napoleón cruzó los Alpes montado sobre una mula (la misma distorsión histórica la aplicaron con San Martín y su cruce de los Andes).
La historia que conocemos de nuestro mundo está plagada con innumerables falsedades creadas por diferentes motivos, la mayoría de las veces en la persecución de algún objetivo político, de alguna pretensión artística, y a menudo también a causa del error accidental e inocente de algún historiador, que se repiten una y otra vez hasta convertirse en mitos populares. El Paraguay y su historia no son la excepción, a continuación 10 mitos sobre la historia paraguaya:
1. La bandera paraguaya, su origen y su significado.
paraguay_flag_2
A todos los paraguayos alguna vez nos dijeron que nuestra bandera tricolor fue inspirada en un ramo de claveles rojos, rosas blancas y azucenas azules que Juana María de Lara entregó a los próceres de la independencia luego del éxito del golpe revolucionario del 15 de mayo de 1811. La verdad es que no hay evidencia de que esto haya sucedido, y que las azucenas no florecen en mayo.
También nos dicen que se puso el rojo para simbolizar la justicia (en el país donde el Poder Judicial está corrompido hasta la médula), que el blanco se puso para simbolizar la paz (en el país con las dos guerras internacionales más grandes de América) y el azul fue puesto allí para representar el valor de la libertad (en el país que durante casi toda su historia fue gobernado por reyes absolutistas y dictadores).
Realidad: toda esa justificación simbólica es una invención muy posterior a la creación de la bandera. Quienes administraron el país durante las primeras décadas de su independencia fueron influenciados en gran medida por la Revolución Francesa (1789). Abolieron la monarquía y proclamaron la república, aplicaron la forma de gobierno del Triunvirato y luego del Consulado (al menos por un tiempo), decretaron la libertad de culto y adoptaron muchas otras medidas calcadas de esa revolución europea. También decidieron crear una bandera que tenía exactamente los mismos colores que la de la bandera de la Francia revolucionaria y en el mismísimo orden (le dieron la vuelta en vertical para diferenciar un poquito), y más tarde durante el Consulado de Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso se le agregarían algunos símbolos, como por ejemplo el gorro frigio, un símbolo de… la Revolución Francesa. ¡Oh coincidencia!
Así que sobre nuestra bandera se nota más la mano del Marqués de Lafayette y de Robespierre, que la fragancia de las inexistentes azucenas de Juana de Lara.
2. El primer ferrocarril de Sudamérica.
ferrocarril
Es sin dudas uno de los mitos más extendidos, no es raro que se lo repita a menudo en escuelas e incluso en universidades. ¿Por qué calificarlo como mito?
Porque el ferrocarril paraguayo empezó a moverse en 1861, cuando Perú ya había inaugurado su primer tramo ferroviario en 1851, Chile estrenó su ferrocarril tan solo un poco después que Perú, Brasil el suyo en 1854, Argentina hizo lo mismo en 1857. Y Guyana ya conoció aquel novedoso y revolucionario medio de transporte en 1848.
Así que no, Paraguay no tuvo el primer ferrocarril de Sudamérica.
3. La Guerra del Chaco fue ganada con machetes.
Aquí un claro ejemplo de la creación de un mito con fines políticos. Los adversarios del Partido Liberal (principalmente febreristas y colorados), pretendieron desprestigiar a ese partido repitiendo el discurso de que los gobiernos liberales hicieron nada por defender el Chaco y que la guerra se ganó solo gracias a la bravura del soldado paraguayo que armado solamente con machetes fue capaz de compensar la incompetencia de sus autoridades liberales.
El soldado paraguayo si tenía machete; pero más que nada para abrirse paso entre la vegetación chaqueña, y si bien es cierto que podría contarse algún que otro episodio excepcional en el que hizo uso del machete contra el rival boliviano, también es cierto que normalmente contaba con la ayuda de cañones, aviones, fusiles, ametralladoras y equipo moderno que los gobiernos de la época habían adquirido en Europa en los años previos, anticipando un posible conflicto con Bolivia. Paraguay incluso contaba con morteros, armamento con el cual el ejército boliviano no contaba en la primera fase de la guerra.
tripHumaita
Tropas paraguayas en la cañonera “Humaitá”, adquirida en Italia por el gobierno de Eligio Ayala en 1927. Foto:Histarmar
4. Israel existe gracias a Paraguay.
No es un mito muy popular, pero es mencionado de tanto en tanto, como ejemplo valga este artículo de ABC Color alabando la hazaña paraguaya de haber salvado a los judíos del mundo.
El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU trató la propuesta de partir Palestina en dos estados, uno árabe (Palestina) y otro judío (Israel). Supuestamente el voto de la delegación paraguaya fue decisivo para inclinar la balanza a favor de la creación del estado judío, pero mejor miremos los números.
Propuesta de partir Palestina en dos, creando un estado judío:
Países que votaron a favor: 33
Países que votaron en contra: 13
Países que se abstuvieron: 10
Así que como se ve, la balanza estaba claramente a favor de Israel y si bien se necesitaban 2/3 de los votos para que la iniciativa prospere, el voto paraguayo no fue decisivo.
5. “Antes teníamos mar”.
prov_gigante
Mapas como este dan origen a la leyenda “a Paraguay le sacaron el mar”.
Algunos creen que a Paraguay le quitaron su mar durante la Guerra de la Triple Alianza (no es raro escuchar o leer a alguien exigiendo que nos lo devuelvan), si bien es cierto que a Paraguay se le arrebataron grandes extensiones de territorios fronterizos en disputa con sus vecinos -casi 150.000 kms2-, ninguno de estos territorios contaba con mar.
alfredo boccia romanach territorios perdidos por paraguay
Territorios perdidos tras la guerra. Las áreas marcadas con 3 y 1 fueron anexadas por Argentina, el área señalada con 2 por Brasil. No hay mar ni cerca.
El discurso más fuerte que vincula a Paraguay con el mar es el que nos dice que hasta 1617, la Provincia del Paraguay tenía una extensión muy superior a la que tiene la actual República del Paraguay, en su territorio se incluía incluso a Buenos Aires, y algo de mar había en el mapa de la provincia, hasta que se partió la provincia en dos partes en ese año y el pedazo que quedó llamándose “Paraguay”, quedó como mediterráneo.
Esto último es cierto pero a ese discurso le falta analizar el pequeño pero nada despreciable detalle de que en esa época Paraguay y la región eran provincias de España y sus pobladores se consideraban súbditos del rey español. Entonces, España tenía mar, insistir en que a nosotros los paraguayos se nos robó nuestra costa al mar, sería como aprobar el argumento -usado por los gobernantes argentinos alguna vez- que dice que como alguna vez Paraguay fue parte del Virreinato del Río de la Plata y Buenos Aires era su capital, Paraguay era parte de Argentina y simplemente se “escapó” de la casa. A Paraguay no le robaron el mar, y a la Argentina no le robaron Paraguay.
6. “Con Stroessner no había crimen”.
Es enorme la cantidad de gente que piensa que antes no había crimen, sencillamente porque como se vivía en dictadura y había “mano dura”, los muchachos se portaban bien. Ni los muchachos se portaban tan bien ni la “mano dura” tenía mucho que ver con la criminalidad (los países más seguros del mundo son democracias donde se respetan los Derechos Humanos). Algunos datos:
- Entre 1978 y 1988 se vendieron en el país alrededor de 135 mil automóviles y 15 mil camiones robados. Estamos hablando de que las estimaciones nos dicen que casi LA MITAD de los vehículos que circulaban en Paraguay, eran robados.
- Durante la dictadura stronista se cometieron 18.564 homicidios (un promedio de 546 por año) y 51.708 casos de robo y asalto a mano armada (1.520 robos y asaltos por año). Aquí hablamos solamente de los asesinatos cometidos por ciudadanos particulares, no se incluyen los asesinatos perpetrados por el aparato represor del Estado. En el 2013, ya sin tenerlo a “El General” que nos proteja, hubo en Paraguay 594 asesinatos, una cifra muy similar al promedio mantenido durante los años de la dictadura, y eso a pesar de que hoy la población es el doble de lo que era en ese entonces, es decir, proporcionalmente hoy hay menos asesinatos que en aquellos días.
- También hay que tener en consideración que el Paraguay de entonces era mayoritariamente rural, hoy la mayoría de la población ya vive en áreas urbanas. Por lo tanto es lógico asumir que habiéndose trasladado gran parte de la población a las ciudades, también se haya trasladado una mayor carga de violencia (que antes estaba en el campo) a las ciudades. Cosa que escapa a cualquier sistema de gobierno.
- Se generaba cierta sensación de inseguridad mediante la censura y falta de comunicación. Hoy cuando matan a un desconocido a cientos de kilómetros de distancia, mientras comes el almuerzo vas a ver en el televisor su cuerpo ensangrentado mientras algún periodista le hace llorar con preguntas tontas a los desesperados familiares de la víctima, con música de película dramática de fondo. En aquellos días podían matar a 546 personas o más en el año y solamente te ibas a enterar de uno u otro caso si es que el hecho ocurría en tu barrio o dentro de tu entorno cercano. Cuando el semanario “Aquí” empezó a publicar muchos casos policiales un poco fuertes, fue cerrado por el gobierno. No se permitía que te inyecten la sensación de inseguridad en la prensa, pero de que había crimen… había crimen.
7. General José de San Martín. Nacionalidad: paraguaya
640px-Smartin
Se menciona que el Libertador José de San Martín nació en Yapeyú en 1778, Yapeyú era dependiente del Paraguay, y la madre del célebre general era una mujer guaraní.
Si nació en esa fecha y en ese lugar; pero sus padres fueron Juan de San Martín y Gregoria Matorras del Ser, ambos españoles. Y Yapeyú no dependía de la Provincia del Paraguay, dependía del Gobierno de las Misiones Jesuíticas Guaraníes, que siempre tuvo una administración separada de la del Paraguay durante la permanencia de los jesuitas y continuó manteniendo una administración separada luego de la expulsión de estos.
¿Entonces de dónde sale aquello del “San Martín paraguayo”? Varias décadas después de haber ya nacido San Martín, con la independencia se inician las discusiones entre las ex colonias españolas para ver quién controlaba cuales territorios. Los dirigentes paraguayos recurrieron a la “viveza” de argumentar que el territorio de las Misiones tenía que estar bajo jurisdicción paraguaya, porque el último gobernador español del Paraguay -Bernardo de Velasco, metido preso- había ejercido el cargo de Gobernador del Paraguay y administrador de las Misiones al mismo tiempo (pero eran cargos diferentes), un argumento bastante discutible, si bien hay que decir también que los líderes bonaerenses tampoco tenían algún argumento de peso para justificar que ese territorio esté bajo su administración.
Resumiendo: San Martín nació en un pueblo que en la época no era administrado ni reclamado por paraguayos, su familia era española, vivió en Yapeyú solo 3 años, vivió casi toda su vida en Europa, y por último y más importante, él jamás se definió como paraguayo. En su testamento le dejó su sable a Juan Manuel de Rosas, diciendo “como una prueba de la satisfacción que como ARGENTINO he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla”.
8. Partido Liberal, partido de legionarios. Partido Colorado, partido de lopistas.
Partido_Liberal_Radical_AutenticoEmblema_Partido_Colorado_Paraguay
El Partido Colorado y la dictadura de Alfredo Stroessner se encargaron de inyectarle combustible a este mito hasta que cobró vida propia y empezó a repetirse como verdad incuestionable durante décadas.
Es propaganda política que buscaba por un lado darle brillo a Stroessner y a su partido, retratándolos como el bando de los patriotas, los herederos de los héroes nacionales, de Francia, de los López y de Bernardino Caballero, mientras los liberales eran proyectados en el imaginario colectivo como los herederos de aquellos paraguayos traidores que vinieron de Argentina durante la Guerra de la Triple Alianza, para ayudar a los invasores a someter al Paraguay con la tan famosa y tan despreciada Legión Paraguaya.
Realidad: hubo una importante cantidad de legionarios como fundadores de ambos partidos, como también hubo una importante cantidad de veteranos del ejército paraguayo en ambos partidos. José Segundo Decoud, quien fue junto con Bernardino Caballero el mayor protagonista de la fundación del Partido Colorado y considerado su padre intelectual, si bien no participó personalmente en la Legión Paraguaya, si lo hicieron varios miembros de su familia (padre y hermanos) y él fue siempre un rabioso antilopista y admirador de la causa de los legionarios, a la cual consideraba como una causa libertadora. También Bernardino Caballero lanzó un manifiesto en Paraguari en 1872 en el cual calificaba a los López como tiranos.
9. Los liberales entregaron el Chaco a los bolivianos.
“Ganamos la guerra pero perdimos territorio”. Frase clásica sobre la que se pretende sostener este mito. Tres consideraciones rápidas sobre el tema:
a- Si bien se puede decir que Paraguay ganó la Guerra del Chaco, ya que ganó casi todas las batallas y obligó a las fuerzas bolivianas a retirarse, cabe señalar que en los últimos momentos de la guerra, Bolivia había frenado el avance paraguayo en Villamontes y había obligado a las fuerzas paraguayas que habían cruzado el Río Parapití a emprender la retirada hacia el sur. Cuando se suspendieron los disparos en 1935, Bolivia no se había rendido y todavía no había sido derrotada.
b- Independientemente de cómo hayan estado las cosas en el campo de batalla al terminar la guerra, es cuestionable el pensamiento de muchos, que consiste en que como ganamos la guerra automáticamente nos corresponden más tierras. Si la cuestión tendría que basarse solamente en quién ganó, hoy el 100% del territorio paraguayo debería ser de Argentina y Brasil. En verdad, con la excepción de algunas zonas en las que ya existían algunas poblaciones paraguayas (y algunas colonias menonitas bajo bandera paraguaya), la mayor parte del Chaco era un gigantesco desierto que hasta ese momento no le pertenecía a ninguno de los dos países, no había paraguayos y bolivianos viviendo en el territorio por el cual se mataron durante 3 años. Se generó una situación muy desprolija y confusa con respecto a los límites fronterizos cuando los americanos decidieron separarse de España, y esa situación tendría que arreglarse necesariamente mediante el acuerdo de todas las partes.
c- Los acuerdos que intentaron hacer los gobiernos colorados que estuvieron antes que los “entreguistas liberales”, de haber sido aprobados por el Congreso le habrían concedido a Bolivia muchísimo más territorio que el le otorgó el Tratado de Paz de 1938. Entonces, la propaganda colorada en realidad atacó sistemáticamente a los liberales por aceptar que los bolivianos tengan mucho menos territorio chaqueño del que los presidentes y ministros colorados pretendieron cederles.
Benítez-Ichazo_border_treaty_1894
Tratado Benítez-Ichazo (1894). Tratado propuesto a Bolivia durante la hegemonía colorada, donde se puede apreciar que Paraguay quedaría con mucho menos Chaco del que tiene hoy.
10. Paraguay existe porque el Mariscal López resistió hasta Cerro Corá.
 Ya me ocurrió innumerables veces que al participar en una conversación sobre el Mariscal López (conversación casi inevitable si hablas de historia en este país), alguien acaba diciendo algo como: “es gracias al Mariscal López que Paraguay sigue existiendo y hoy no somos argentinos ni brasileros”.
Es una afirmación a la que se le debe oponer esta pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué la actuación de Francisco Solano López salvó la independencia del país? ¿El famoso “muero con (o por) mi patria” fue acaso un conjuro mágico que impidió a las fuerzas aliadas anexar el país? Hay un hecho triste pero ineludible que tenemos que recordar: PARAGUAY PERDIÓ LA GUERRA. Y jamás ha sucedido en la historia de la humanidad, que perder una guerra le haya sido útil a un país para conservar su independencia.
En marzo de 1870 los aliados habían vencido completamente toda resistencia paraguaya, después de 5 largos y difíciles años, se paseaban por el país y podían hacer lo que querían sin que nadie se les ponga en el camino. ¿Por qué no anexaron todo el país como parte de sus propios territorios? Finalmente alguien se les puso en el camino: ellos mismos.
Brasileros y argentinos, quienes eran agua y aceite antes de la guerra, retomaron su larga y vieja rivalidad una vez que el enemigo común fue vencido, y se dedicaron a sabotearse entre sí. Brasil violó el Tratado de la Triple Alianza, que estipulaba que tenían que ponerse de acuerdo entre todos los aliados para acordar la paz y límites con Paraguay y no hacerlo cada uno por separado, y firmó por su cuenta un tratado con Paraguay en 1872, para luego dedicarse a trabajar para que Argentina consiga la menor cantidad de territorio paraguayo posible.
Habían acordado que Argentina se llevaría casi todo el Chaco; pero a la hora de la verdad Brasil se puso del lado de Paraguay y finalmente tuvo que conformarse con llevarse solo un pedazo de la torta (hasta el río Pilcomayo). Y el Imperio del Brasil pretendía hacer lo mismo con la que hoy es la provincia argentina de Misiones -¿se acuerda de San Martín y Yapeyú?-, pero los gobernantes paraguayos se apuraron en ceder el territorio a Argentina, lo cual motivó el disgusto brasilero. Obviamente Argentina tampoco quería que Brasil crezca mucho a costa de territorio paraguayo.
Entonces el Estado paraguayo se mantuvo débil y reducido, pero independiente después de la guerra, porque al igual que el Estado uruguayo, este servía como “estado tapón” para que los rivales argentinos y brasileros no compartan mucha frontera en común entre ellos.
Estas versiones, en comparación con los mitos presentados, son menos románticas y tal vez menos apasionantes, menos estimulantes para el ego nacional y seguramente hasta resultarán desagradables para muchos; pero cumplen con la misión que tiene el estudio de la historia, que no es dar satisfacción a los apetitos que tiene la imaginación con respecto a cómo nos habría gustado que sea la historia, sino la de dar fiel relación de cómo eran las cosas en los días que se sucedieron antes de que nosotros posemos nuestra mirada sobre este mundo.

2 comentarios:

Pablito G dijo...

Desde argentina, excelente!

Unknown dijo...

Jajajaja... eres argentino. Solo.uds pueden inventarse cosas

Flores, traidor a la patria

Por  Montserrat Álvarez Hoy, aniversario del nacimiento de su creador, es el Día de la Guarania. Pero además de la guarania como género...