martes, 2 de marzo de 2010

El valor de la ciudadanía

Ejercer la ciudadanía en su pleno poder significa renunciar a un montón de cosas y aferrarse a valores olvidados, valores éstos imprescindibles para el buen ejercicio de dicho derecho y obligación.

Sí, así como lo leyó, la ciudadanía es un derecho, pero también una obligación. Sin la ciudadanía no se puede construir un país, ser un ciudadano es tener consciencia de pertenencia a un determinado territorio y conocer sus diferentes costumbres, leyes y valores.

Ser ciudadano es disfrutar a pleno de la riqueza político-cultural, laboral y económica de la región a la cual uno pertenece. Pero también el ciudadano “debe colaborar” para que esa distribución de la riqueza sea posible. La convivencia armónica entre los ciudadanos se da en función al cumplimiento de las diferentes leyes que rigen al país, así como el respeto y la tolerancia mutua entre todos y todas.

Nosotros hemos perdido el respeto hacia nosotros mismos, nuestros lenguajes, nuestra falta de argumento para defender nuestras ideas nos lleva a querer imponernos por la violencia.

¿A qué se debe esa falta de argumentos? A nuestra pereza por leer, a nuestra falta de “referencia” histórica, cívica o moral. Actuamos de acuerdo a nuestros propios intereses, primero está lo nuestro, luego el de los demás. Es así de sencillo.

Con nuestros políticos pasa eso, y el daño al país, aparte de irreversible, es inmenso. Los políticos paraguayos priorizan sus intereses personales, luego sus intereses políticos y populistas, con esas prioridades no le queda tiempo ni espacio para los intereses del país.

Alguna vez eso tiene que cambiar, debe nacer una nueva generación de políticos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias lo necesitaba para una tarea