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lunes, 17 de noviembre de 2008

Preguntas que me hago



Los campesinos reivindican tierras para producir, hurgando en las listas se encontrarán con que varios de estos campesinos ya han sido adjudicados con esas tierras, lo deforestaron, lo vendieron a sojeros y volvieron a formar parte de otra ocupación. Esto lo sabe hasta el niño que va al pre escolar en la colonia Ñurundi’y, incluso hablando en rondas de tereré se podría identificar plenamente a estos “campesinos”, muchos de ellos comerciantes, policías, militares o simples civiles con propiedades en las zonas urbanas de cualquier departamento del País, entre ellos San Pedro lógicamente. Me pregunto ¿Cómo es que el Gobierno no lo sabe?

Somos un País con menos de seis millones de habitantes, la gran mayoría gente humilde, solidaria y conocida entre ellos, es decir la famosa frase de “jajo kuapa ningo” (nos conocemos todos) no es ninguna fantasía; entonces me surge la pregunta: cómo es que hay un supuesto grupo de guerrilleros que “secuestra”, según un ganadero recientemente “secuestrado y liberado” este grupo estaría en condiciones de enfrentarse a un batallón sin problemas (no tengo la menor duda de eso fue un mensaje subliminal para “alguien” específico). Repito, como es que hay un grupo que “aterroriza” sin que los organismos de seguridad puedan hacer algo para frenarlos. Es cierto, hay muchas cosas que reclamar al Estado pero la violencia no es el mejor método, mucho menos el atropello a las propiedades. Por tanto estas modalidades implantadas por los supuestos campesinos guerrilleros no es la más acertada y no debemos alentarlas callándonos si sabemos quiénes son, no se trata de la política del soplón, sino de salvaguardar la seguridad nacional y no alentar el crecimiento de un poder paralelo que mucha sangre ya ha derramado en otras latitudes.

Los industriales y productores se quejan de que el contrabando perjudica la producción interna, la población se queja de que si “atacan” el contrabando el costo de la canasta familiar es muy alto y resulta casi imposible que todos tengan acceso a ciertos productos de la industria nacional. Que el contrabando es ilegal nadie lo puede negar, pero también debemos considerar que nuestra incipiente industria no está capacitada para hacer frente a la demanda interna de muchos productos de primera necesidad, además de ser caros. Esta situación es compleja para quienes nos hemos educado en la costumbre del “amiguismo” y el “vai vai”. Un País que evade impuestos, no puede tener presencia del Estado en las cuestiones más fundamentales de los derechos ciudadanos, como la salud, la educación y la seguridad. ¿Somos tan ignorantes que no entendemos este axioma?

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