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sábado, 21 de febrero de 2009

Esto ocurre aun en Paraguay !!!!


Recuerdo aquella mañana del miércoles 20 de agosto del 2009. Me sentía muy feliz aunque con un poco de sueño porque me acosté muy tarde preparando mis documentos que acompañarían la carta dirigida al doctor Carlos Mateo Balmelli, director de la Itaipú Binacional. En el ambiente aun se sentía la euforia del juramento de Fernando Lugo como presidente de Paraguay.

Mi nombre es Cayo Sebastián Acosta Cuenca, muchos me conocen como “Cachito”. Nací un 4 de julio de 1960 y desde muy pequeño soy portador de una discapacidad física que actualmente me afecta el 70% de mi cuerpo. Desde que tengo uso de razón traté de fingir que era un chico “normal”, caminaba con mis muletas a toda prisa y hasta trataba de jugar al fútbol. Todo, para que no me miren como se decía frecuentemente, un “paralítico”. Esa constante se repitió en toda mi niñez, mi juventud y mi adultez. Cumplía con mis estudios primarios, secundarios y universitarios con toda regularidad, pero siempre con la ayuda de mis padres. Estuve en contra de la dictadura y comencé a activar en los movimientos sociales. Siempre fui feliz y amaba la vida. Pero había algo que me incomodaba desde que salí de la universidad, una actitud que asumían conmigo ciertas personas que me imposibilitaban concretar aspiraciones en la vida tales como becas y trabajos.

Milité un buen tiempo en ARIFA donde luché al lado de compañeros por los derechos de la personas con discapacidad. Se avanzó mucho desde la década de los 80 y hoy ya se habla de inclusión y tenemos una buena ley que debiera insertarnos en la función pública.

Llegó el taxi frente a mi casa, alzaron mi silla y partimos rumbo a las oficinas de la binacional Itaipú; el taxista estaba más emocionado que yo al punto de colocarse a mi disposición para trasladarme todos los días. Llegamos al frente del local en cuestión y por gentileza de un funcionario llamado Derlis pude agilizar los trámites. Al despedirse de mí, me dio un fuerte apretón de manos y en guaraní me dijo que vaya tranquilo y que regrese pronto para trabajar. Fue día magnífico.

Siempre quise ingresar a Itaipú, porque representaba un desarrollo para mi carrera y la posibilidad de tener un buen ingreso, ya que la vida para mi es tres veces más cara, pero debía tener un buen “caballo”. Hasta hoy, la contratación de personal del lado paraguayo, es potestad del director paraguayo.

Mi deseo de intentar ingresar nuevamente a Itaipu volvió tras el 20 de abril. Ganó el monseñor y el fantasma de la discriminación comenzó a desaparecer de mis pensamientos. Ese deseo, comentaba a los compañeros en las distintas tertulias que se generaban en el tiempo del traspaso. Todo era alegría, solo la forma de hablar de algunos compañeros comenzaba a sonarme raro. Pero en fin, el cambio se venía y eso era lo que importaba.

Fui aprimorando mi currículum vitae y retirando los certificados que daban cumplimiento a la Ley 2.479/04. Cuando llegó el nombramiento de Mateo Balmelli pensé que no habría problemas y mucho más aun cuando supe que Walter Rojas, un sacerdote con permiso, sería el súper intendente de recursos humanos. Por este hecho estuve realmente feliz porque mil veces habrá repasado trechos del evangelio donde presentaba a Jesús haciendo milagros curando a los paralíticos sin más burocracia que un simple pedido. Además pensé que era un hombre muy sensible ya que me enteré por los medios que lloró, porque según él, el presidente le había tratado mal.

Transcurrida la primera semana, hasta hoy día, jamás tuve una respuesta oficial sobre mi pedido. De nada sirvieron las centenares de llamadas telefónicas a Recursos Humanos de Itaipu. Rogaba por una audiencia con Walter Rojas pero fue imposible. Alguien me dijo, hace lobby chamigo.

Comencé a llamar varias personas personalidades. En otro momento relataré pormenorizadamente mis conversaciones en forma puntual. Uno de esos pedidos forzó que sea recibido por Walter Rojas. La entrevista duró un poco más que un estornudo. Echó una rápida ojeada a mi currículum, evitó comentar al respecto diciendo que la desición dependía de Mateo Balmelli y que en ese momento no se encontraba en el edificio. Le rogué a que me diera una respuesta en breve y dijo que al dia siguiente me daría. Ustedes ya se imaginarán, jamás volví a encontrarlo. Comencé de nuevo con mi pedido solidario a personalidades. Quiero destacar que los que hablaron con Walter Rojas tuvieron cada uno respuestas diferentes e inverosímiles y lo más triste fue que algunas de estas personalidades fueron convencidas por las versiones dadas y hoy ni me llaman, ni me contestan las llamadas. Pero a mi nadie me dice la verdad.

También recurri a la Secretaría de la Función Pública enviando una nota a la Ministra Secretaria Dra. Lilian Soto (carta I y Carta II) de quien jamás recibi una respuesta oficial. Solo un mail de la encargada de gabinete de la ministra Ana María Ferreira exlicándome que nada pueden hacer porque Itaipu es una binacional y esta fuera de la juridiscion, pero que recibieron la promesa de que se trabajará por la inclusión de las personas con discapacidad. Hace poco llamé nuevamente a Ana María Ferreira, recibiendo la misma respuesta por lo que le reclamé una contestación oficial de la Secretaría de la Función Pública. Me prometió y sigo esperando. Creo que es más fácil posar en las conferencias de prensa en la que en forma rimbombante se firman acuerdos para desarrollar y ejecutar sendas campañas de sensibilización sobre la inclusión de persona con discapacidad, que lograr que yo sea contratado por la Itaipu.

Otro intento fue llegar a López Perito. Envié un mail y fax a su secretario privado Fernando comentándole el caso y los facsímiles correspondientes. ¿Dónde los metió? No me pregunten, ya que también jamás recibí una respuesta.

Quiero agradecer a todos los que verdaderamente se preocuparon e intentaron ayudarme. Yo no pido una concesión graciosa o un favor político sino que pido el cumplimiento de una ley. Se esfuerzan por explicar que Itaipu no está bajo la competencia de esa Ley, pero no explican porqué no puedo trabajar allí. En estas líneas quiero dar una eterna gratitud a Leonor Cardozo, luchadora con coraje, que las veces que estaba yo caído en el suelo y sin que le pida, llamaba a las personas que por su posición política podía torcer algo hacia mi inclusión. Imagínense lo que le habrá dicho Walter Rojas para que éste, a los 5 minutos de haber recibido el mensaje, le contestara la llamada. ¿Qué le dijo Walter a Leonor?, les prometo contar en las entregas que haré en el blog que próximamente estará habilitado. También a mi esposa Tere, que está sobrellevando férreamente esta situación a la que me imponen y que con su entereza está logrando que no se destruyera nuestra familia.

Por lo que veo, mi única alternativa es hablar con el propio Fernando Lugo. Intenté por todos los medios llegar a él. Pero es imaginable que encuentre dificultades. Por ello, si hay alguna manera o existe alguien que pueda llevarme junto al Presidente, agracedeceré infinitamente que me informen. Hay muchas personas como yo, que están padeciendo la misma angustia, pero ya no tienen fuerzas. Mientras, veo por la tele que Mateo Balmelli se siente perseguido, a Walter Rojas que le llaman Satanás y todos reclaman soberanía energética.

Ya no puedo contar con mis padres, tengo esposa e hijos, y no tengo la dignidad de poder protegerles económicamente, sino la humillante condición de ser mantenido a pesar de contar con una buena preparación y mucha voluntad de hacer algo por mi familia y mi pais. Seguiré esperando que algo o alguien cambien el rumbo y hagan cumplir con la Ley. Cómo pretendemos cambiar la corte suprema, si hay funcionarios nombrados por Fernando Lugo que no quieren cumplir una justa Ley que protege a las personas con dicapacidad.

Un abrazo a todos y todas.

Cayo Acosta

C.I.: 660-646

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que te equivocaste de fecha al poner 20 de agosto del 2009

Anónimo dijo...

Si no te contrato es pq tu curriculum ha de ser pobre y hubo mejores preparados que vos, no seas pichado y acepta tu limitacion

Enrique Ramón Galeano dijo...

Primero me gustaría que te identifiques como yo lo hago, es de cobardes esconderse en el anonimato para decir la pavada que decís. El Señor Cayo Acosta es mi amigo de larga data, sus limitaciones son apenas de índole físico, porque profesional y humanamente hablando es un ser extraordinariamente especial y capaz, no oses desafiarlo en su área, que es la informática

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