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lunes, 4 de agosto de 2008

Gramont Berres Una estafa


Uno de los graves problemas que irá a enfrentar el nuevo gobierno es sin dudas la deuda que Gustavo Gramont Berres, dejo como clavo con Suiza.

Aunque no soy ningún experto en el tema, me pregunto como ciudadano común, ¿quien le autorizó a Gramont Berres a poner a nuestro País como su garante? ¿Por qué tuvo él ese privilegio? ¿Quién fiscalizo la puesta en marcha del proyecto para el cual estaba destinado el crédito en cuestión?

Lo peor de todo es que el tal crédito es más pesado por los intereses que han generado al correr de los años.

En mi humilde opinión creo que ese crédito no debe ser pagado, al menos por el gobierno paraguayo, es decir que la plata para pagar esa deuda no debe salir del fisco, no es el pueblo Paraguayo el que debe pagar la buena vida de un avivado, que hasta donde sé ni paraguayo es. Aquí no se trata de xenofobia es defender algo legítimamente nuestro, 85 millones de dólares, más intereses, es una gran suma que puede solucionar problemas sociales urgentes. Peor aún, suponiendo que se pague esa deuda, significara que se deberá postergar algunas urgencias.

Propongo que esa deuda la pague Gramont Berres de su propio peculio. Otra opción es que el banco lo ponga como pérdida o como una mala inversión, porque si insisten pueden acabar perdiendo mucho más. Explico, si la defensa de Paraguay lo toma buenos abogados expertos en Derecho Internacional, el banco acreedor acabara pagando los costos de juicio, sin duda alguna. El préstamo fue concedido en forma irregular, con una garantía inhábil (dictadura). La tercera y última opción es que lo paguen los herederos de Alfredo Stroessner. Definitivamente NO el pueblo Paraguayo.

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